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]]>docente de la ENMJN

Un singular acontecimiento
ocurre en nuestra ciudad,
de tiempo en tiempo en sus calles:
se las puede ver pasar,
son nubecitas de batas
de cuadros blancos y rojos
que envuelven a las maestras
de práctica en preescolar.
Son jóvenes corazones
que van de la Nacional,
su cita es con muchas niñas
y niños para jugar.
Y son juegos de futuro
barro, tijeras y amor;
arena y cubos de madera,
hojas llenas de color.
Siempre van muy tempranito
metro, pesero o camión;
bolsas llenas de labores,
sorpresas para el salón.
Con cuentos para soñar;
con cantos para volar;
para el mundo iluminar,
crayones al por mayor.
Carpetas como de ciencia;
con planes como de sueños;
con bolsas como de magia:
con risas como de niñas;
así llenan las aceras
al igual que la ilusión
de ser las educadoras
que requiere la Nación
Lo que tendrán en sus manos
Es un tesoro mayor,
son las semillas de patria:
parvada multicolor,
de vocecitas y risas
que corren, vuelan y cantan;
criaturas de nuestra tierra
de México el corazón.
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]]>La entrada Miel del amor aparece primero en Revista Voces.
]]>docente de la ENMJN

(poema de la autora)
Cuando mis ojos abrí
mi mamá me besó,
así conocí el mar,
que en sus olas me meció.
Luego entre sus brazos
mi padre me arrulló,
como alegre pajarillo
que el viento acurrucó.
Ya camino, corro, juego;
miro, toco, oigo, huelo.
Cambio al vaivén del tiempo,
cada día voy creciendo.
Amo todo lo que tengo
si niño o niña soy,
agradables sensaciones
descubro, alegre estoy.
Conozco más de mi cuerpo
que siente frío y calor;
me baño a solas, me visto.
me gusta mi piel y color.
Disfruto comer helado,
dar abrazos por montón;
sentirme enamorado
y bailar con gran pasión.
Si lo que siento es malo
a eso, le digo no.
Ahora sé que los besos,
los niego o acepto yo.
Mi niñez muy bien cuidada,
crece en mi piel como flor.
Hoy soy semilla dorada,
mañana soy miel del amor.

Reconoce y expresa características personales: su nombre, cómo es físicamente, qué le gusta, qué no le gusta, qué se le facilita y qué se le dificulta.
Descarga el PDF. En la PRIMERA HOJA, lee o declama a los niños y niñas el poema Miel de amor; hazlo de frente, con entonación, volumen y velocidad adecuada. Se trata de hacer que los niños disfruten la poesía. Terminada la lectura permite que los niños digan qué les gusta o les disgusta, justo como al personaje del poema.
En un segundo momento, después de declamar, presenta en un papelógrafo, proyectado en una pared o repartido entre los niños, el poema-pictograma (te anexamos el modelo en la SEGUNDA HOJA del PDF). Mientras se va leyendo el poema, los niños irán visualizando los dibujos correspondientes a las palabras destacadas. Juega a leer entre todos el poema completo a partir de tal pictograma.

Abre una charla con los pequeños y menciona que tenemos sensaciones y que es importante reconocerlas. La educadora escribirá en el pizarrón una lista de las cosas que les gustan que le vayan dictando. Sugerimos leer la nota para dar el sentido del aprendizaje esperado para la sexualidad. Retomamos que: es necesario que los niños sepan que su piel siente, como también lo es conocer las diferencias entre sensaciones agradables y desagradables.
Llevar más imágenes para acomodarlas con sentido para crear oraciones divertidas de las cosas que les gustan. Juega a “leer” oraciones con las imágenes.
Organizador Curricular 1. Autoconocimiento.
Organizador Curricular 1. Autoestima.
Aprendizaje esperado. Reconoce y expresa características personales: su nombre, cómo es físicamente, qué le gusta, qué no le gusta, qué se le facilita y qué se le dificulta.
Aprendizaje esperado para el holón del erotismo. Aceptación positiva del descubrimiento de sensaciones corporales.

El programa Aprendizajes Clave para la educación integral, organiza sus contenidos programáticos en tres componentes curriculares: Campos de Formación Académica; Áreas de Desarrollo Personal y Social; y Ámbitos de la Autonomía Curricular (SEP, 2017, p. 111). Éste tercer componente “se rige por los principios de la educación inclusiva porque busca atender las necesidades educativas e intereses específicos de cada educando” (SEP, 2017, p. 112). Es en este componente donde deben integrarse actividades para la educación sexual.
El Modelo de los Holones Sexuales es la propuesta para trabajar en México la educación de la sexualidad infantil. Identifica cuatro componentes básicos a partir de los cuáles se construyen todas las manifestaciones sexuales: la reproductividad, el género, el erotismo y la vinculación afectiva personal. (Rubio, 2012, p. 109).
El poema “Miel de amor” es un texto literario que puede permitir expresar a los niños, después de su escucha, ideas, valores, actitudes que ellos tienen en relación a sensaciones agradables y desagradables que experimentan con su cuerpo desde que nacen. Este poema es útil para trabajar con el holón del erotismo.

La forma de expresión del erotismo en la infancia no es la de la vida adulta. Los pequeños manifiestan su erotismo cuando pueden identificar con los nombres correctos todas las partes externas de su cuerpo; cuando saben que solo ellos pueden tocar su cuerpo y por eso aprenden a limpiarse y a bañarse solos. El erotismo infantil se expresa al arreglarse como niña o como niño, al gustarse cómo son y por lo qué son.
Valorar que su piel siente es parte de un erotismo infantil sano, como también conocer las diferencias entre sensaciones agradables y desagradables. Enseñar a los niños que las sensaciones agradables son valiosas y necesarias para ser felices y completos les está formando “una plataforma importante en el reconocimiento corporal de la experiencia erótica futura” (Rubio, 2012, p. 111).
Trabajar sobre el erotismo o las sensaciones corporales para que niñas y niños conozcan lo que es correcto e incorrecto en esta dimensión biológica de su desarrollo, es una puerta para la prevención del abuso sexual infantil.
La idea de trabajar con pictogramas es para proporcionar a los pequeños y pequeñas un portador de textos que les permita un acercamiento a la lectoescritura así como a la interpretación de símbolos en la lectura de un poema. Te invitamos a leer junto con las niñas y niños, sentir, pensar y escuchar sus expresiones.
Rubio Aurioles, E. & Ortiz Martínez, G. (2012). Educación integral de la sexualidad. Formación para maestras y maestros de Educación Básica. MANUAL PARA LA EDUCADORA Y EL EDUCADOR. Nivel Preescolar. México: Subsecretaría de Educación Básica. SEP / Asociación Mexicana para la Salud Sexual, A.C. https://sasharg.com.ar/descargas/Articulos/Textos%20Educativos/NIVEL%20PREESCOLAR%20MANUAL%20PARA%20LA%20EDUCADORA%20Y%20EL%20EDUCADOR.pdf
Secretaría de Educación Preescolar. (2017). Aprendizajes Clave para la Educación Integral. Educación Preescolar. Plan y programas de estudio, orientaciones didácticas y sugerencias de evaluación. Ciudad de México: SEP.
(enlace de descarga en los íconos de arriba a la derecha)
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]]>
docente de la ENMJN
Ilustraciones: María Vianey Mendoza Aguilar

|
(Poema de Noemí Aguilar Martínez)
El Chango Chanito
es chusco y chillón,
con cachucha roja,
chaleco y calzón.
Come chocolates,
chicles de a montón,
churros con chochitos
y un gran chicharrón.
¿Quién come de noche?
El chango tragón.
Las caries le punzan,
ya tiene dolor.
Para ir al dentista
en coche viajó;
le quitan el diente,
chimuelo quedó.
Lee o declama a los niños y niñas la rima de “El Chango Chanito”. Debes ensayar. Imaginar al chango en su vivencia de glotón y chimuelo. Que tu pronunciación sea clara y fuerte. Si juegas con la velocidad, la gesticulación y los movimientos harás reír mucho a tu grupo. Anímate a divertirte con los pequeños. Usa el PDF Hoja 1 para que los niños observen la imagen del changuito. Ocupa el PDF Hoja 2 para tener a la mano el poema.
Ocupa el PDF Hojas 3 y 4 para que los niños observen los documentos que tienen frente a ellos mismos. Pregúntales:
Permite que los niños te den sus respuestas libremente. En el diálogo que entables con ellos irá quedando claro que se trata de un instructivo para hacer un juguete o títere de dedos.
Tú puedes hacer la lámina en grande para ‘interrogar al texto’ con todo el grupo. Puedes dar a cada niño un instructivo para pegar en su cuaderno y armar su juguete.
Imprime el formato del PDF Hoja 5 y da a cada niño el chango -títere de dedos- para que lo peguen en cartón, coloreen, recorten. Es decir, que elaboren su juguete siguiendo las instrucciones. Permite que los niños dialoguen entre ellos para darse sugerencias sobre la elaboración de su objeto.
Con su títere o digital de dedos ya elaborado, que los niños dramaticen el poema mientras tú les vas leyendo la rima. Se trata de divertirse a lo máximo. Seguro terminarán dramatizando con todo su cuerpo.
Busca rimas y poemas con temas que hagan reír a los niños. El simple hecho de decirles palabras divertidas y creativas alegran el corazón de los pequeños. En el caso de instructivos es muy divertido para los niños explicar cómo hicieron su objeto, apoyados en el instructivo mismo. Pueden jugar a la entrevista. Es otra oportunidad de explicar lo que realizaron. Y hasta puede haber camarógrafos. No necesitas más que una caja de cartón y un palo que hagan de cámara y micrófono.
Con el mismo modelo de los orificios del chango pueden crear otros animales o personajes para jugar con los dedos.
Ámbito. Oralidad
Prácticas sociales del lenguaje. Explicación.
Aprendizajes esperados.
Las fichas de fabricación, como ésta de elaborar un juguete, pertenece a la familia de las “fichas técnicas o prescriptivas”, nos informa Josette Jolibert[1]. También les llamamos instructivos.
Cuando usamos una ficha técnica con los niños lo podemos hacer para favorecer la lectura. Vamos leyendo para elaborar algo al seguir una secuencia en un instructivo. Tal cuál lo hacemos en la vida real. Y el mismo texto nos puede servir para que los niños recuerden y expliquen algo que ya hicieron.
Lo mismo puede suceder para que los niños escriban. Ellos leen las prescripciones, elaboran y luego pueden escribir con sus propias palabras, copiar o remarcar. Hace mucho la copia no tenía mayor relevancia, incluso era mal vista. Hoy sabemos que es una actividad valiosa para observar, graficar y acercar a los niños a la palabra escrita. Cualesquiera que sea la técnica, para leer o para escribir, lo importante es que se siga la “superestructura o silueta” de una ficha técnica. Observa esta silueta en el PDF Hoja 4 que te anexamos.
[1] Jolibert, Jossette. (2002). Formar niños lectores de textos. Santiago de Chile: Océano/Dolmen Estudio.
(liga de descarga íconos de arriba a la derecha)
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]]>La entrada Personaje de Circo aparece primero en Revista Voces.
]]>Docente de la ENMJN
|
(Poema de la autora)
Duerme pintada
mi niña traviesa
y sobre la almohada
sueña a ser princesa.
Niña ciclista
flor mía de la tierra,
te subes y andas
en una gran rueda.
Con el monociclo
haces la función,
eres alambrista
¡qué gran emoción!
Tu llanta redonda
te lleva al espacio,
llegas a la luna,
duermes en sus brazos.
Usa la primera HOJA del PDF adjunto y lee el poema a los niños. Prepara con anticipación tu lectura poniendo emoción en su expresión. Deja un tiempo para que los pequeños aprecien la imagen.
Haz las siguientes preguntas a los niños. Deja que se expresen libremente.
Usa la segunda HOJA del PDF adjunto y pide a los niños que observen las imágenes y lee nuevamente la poesía para que identifiquen cuál de las acciones mencionadas realiza nuestro personaje del circo. Deben poner una paloma en el cuadro pequeño de cada imagen para aquellas acciones que sí realiza la niña y un tache para aquellas que no se dicen en el texto.
Usa la tercera HOJA del PDF adjunto y lee junto con los preescolares los nombres de las acciones que ejecuta la niña en el circo y pide que identifiquen la letra ‘a’ encerRándola con su lápiz.
Usa de nuevo la tercera HOJA del PDF adjunto y pide que en el cuadro de abajo dibujen un personaje que les gustaría representar en un circo. Que escriban lo que harían en la función de acuerdo a su personaje elegido. Anímalos diciendo que ‘jueguen a escribir’ para no presionarlos.
Pide a los niños que investiguen qué hacen en el circo: la bailarina, el maestro de ceremonias, el de los tatuajes, la contorsionista, el que camina en zancos, el payasito, la reina del trampolín, la banda. Es importante que traigan sus resultados por escrito al salón y los compartan con sus compañeros “leyendo qué dice su texto”.
Pídeles también traer al salón de clase pedazos de tela, sombreros y ropa de sus papás para disfrazarse, objetos que encuentren en casa y que puedan prestar. Busca música apropiada y dramatiza el juego del circo.
(liga de descarga íconos de arriba a la derecha)
Escribir no es una transcripción de lo oral. Es una de las dos formas de expresión del lenguaje humano. Lengua oral y lengua escrita tienen similitudes y diferencias, pero lo más importante es entender cómo el niño las aprende o utiliza dentro de las formas de intercambio cultural.
Desde un inicio se pensó y se sigue pensando, desde una postura netamente motriz, que los ejercicios perceptuales y musculares, permiten enseñar a leer y escribir a los niños, cuando estas son actividades mentales superiores. Los niños construyen hipótesis propias sobre el funcionamiento de la lengua escrita, pero para llegar a ellas requieren de información simple y necesaria como “identificar, entender y apropiarse del concepto de palabra, distinguir la diferencia entre letra – palabra – frase/oración, entender la idea de renglón y página, la función del punto y otras marcas ortográficas, aspectos…que para muchos niños…son desconocidos”[1] . A la par que se utiliza la lengua escrita se aprenden estos factores lingüísticos que se identifican en la iniciación de los niños al mundo de lo escrito, porque la reflexión y uso de tales factores es mejor que cualquier tipo de ejercicio repetitiva o memorística, en niños normales y aún en los que requieren cierto tipo de educación especial.
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]]>La entrada Un día de clases aparece primero en Revista Voces.
]]>docente de la ENMJN
El que quiera aprender, que enseñe.
.
.
.
Lunes, 7:30 de la mañana.
Aún traigo la carga de la pasada semana.
Voy al primer piso de esta escuela-casa,
subo con parsimonia la escalera,
entro en el aula y encuentro treinta caras
atentas a mis gestos y mis palabras.
Saludo y responden, casi todas;
puedo verme en sus ojos: muy atentas
esperan la instrucción y las tareas;
la emoción me llega a la garganta
e inicio lo que, creo, será una clase.
Escuchan, dudan, increpan, meditan,
luego opinan, ¡y ya es su voz!
Se ha destapado el frasco de las esencias.
Yo propongo el conjuro, ellas la magia,
el truco de aprender lo dominan con ventaja
y pronto ya están reformuladas.
Treinta nuevos matices de todo lo que dije.
Yo también me reconstruyo poco a poco
y ya somos treinta y una pasiones resonando.
Dos horas y el éxtasis termina,
Yo estoy completamente recargado,
vuelvo a mis tareas allá, escalera abajo.
.
.
.
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]]>La entrada De azar, niñez y poesía aparece primero en Revista Voces.
]]>docente de la ENMJN
Todo poema puede ser la galleta de la fortuna del momento. Un poema si es verdadero está cargado de coincidencia oportuna, es superstición neta, nos escoge, nos busca y al final nos encuentra. La poesía está en todos lados y en esos todos lados no podemos verla. ¡Sería demasiado! La euforia de una droga eterna. El sueño de las puertas abiertas de la percepción de Blake es justo eso, la bella utopía de ser tan sensibles como virtualmente podríamos serlo, sinonimia del ser con lo poético. Cada pensamiento, cada guiño del día en tiempo y movimiento, luz y sombra, sería el respirar de una plenitud en lo más profundo de nosotros. Esta idea es sin embargo obsequiosa y viable en nuestra especie nada más como conjunto. Siempre hay alguien que ve poesía en lo que ni tan sólo advertimos.
Una pequeña parte, en verdad muy pequeña, de la poesía se halla en forma de semilla en los poemas, pero desde luego no vive ahí. Hay que conjugarla, humedecerla en el corazón para que brote y su acción —y no sólo su objeto— exista. En cuanto a la poesía no escrita, se puede decir que nos circunda, es un medio de habitar y de relacionarnos. No nos sintamos mal con aquel familiar, aquel amigo que ni siquiera abrió el libro de poemas que le obsequiamos, así fuera nuestro propio libro. No se necesitan poemas para hacer una relación poética con alguien, con la vida. Hay quien no sabe leer y mucho menos escribir, pero sabe amar, atender, y eso es preferible.
A su vez no todo lo escrito como poema tiene poesía para nosotros y a veces para nadie: poemas hechos insondables a los ojos, ya sea de forma que nuestra experiencia textual-sentimental resulte insuficiente, es decir, que nuestra “agua interior” no llegue a humedecerlos; o bien, que ninguna clase de semilla descanse en ellos, un granero de utilería, o un nido que no albergara un solo huevo ni el vago recuerdo de un ave. Así el acto poético se aleja y usurpa su lugar una entidad engañosa, presencia que sería una amenaza si la poesía fuera siempre objetiva. El pretendido poeta es aquí un falsario, un cirujano que quiere operar tan sólo con saber el nombre de sus instrumentos y el orden en que deben presentarse.
Hay no obstante un sentido inverso. Ocurre cuando nosotros sentimos depositar poesía donde no la había. Se trata de un hipnotismo que viene a consolidar esa arquitectura mental de la que precisábamos, como quien cree entender las palabras en una canción extranjera imponiendo otras inconscientemente y generando atributos sensibles de los que en realidad carecía.
Una niña pequeña, como sucede en la infancia, está completamente enamorada, ¿de qué?, ¿de quién? Poco importa en verdad. Es posible que ni siquiera exista un objeto tangible de su sentimiento. Está enamorada del mareo de estar viva, de ser ella en la fantasía, tal vez le adjudique su sentimiento a un niño que conoce, a un actor popular que haya visto en pantalla. Incluso bajo pretextos, el sentimiento existe íntegro y ella lo habitará a su manera.
Ha visto alguna vez que los adultos parecían conmoverse al decir o escribir poemas; es tan sólo la especulación de un sentimiento que cree paralelo. Entonces la niña toma una libreta y un lápiz y escribe, escribe decenas de líneas página tras página. Escribe, sí, pero sin decir nada. Es demasiado pequeña y no conoce las letras. Hay sin embargo un garabateo sensible, rítmico. Los labios se mueven. Es un dibujar distinto al de rayar paredes o rasguear las caras en una revista, es una escritura soñadora que se ondula en el papel con párrafos y líneas sueltas, cargada de emociones imposibles de cristalizar ahí, de expresar en literatura. Pero la niña las convierte en acto y su acto humedece la semilla poética. Es un acto de fe, y más aún, una especie de acompañamiento mágico. Una voz nos habla, alguien pronuncia lo creíble y lo confiable, un alma, un dios, o bien la voz en off de nuestro filme de estar vivos.

La poesía de la vida y de los poemas se infiltra invariablemente en nuestro destino como superstición. El mundo nos habla de ese modo, hay mil formas de escucharlo y al final siempre optamos por una y la llamamos importante, pues sólo aquello en que nos implicamos nos resulta verdaderamente interesante, y el resto, al margen de lo nuestro, apenas lo consideramos existente.
Pero a veces basta una breve agitación, una pequeña sorpresa en la cotidianidad, para que nuestro centro de atención yerre a merced de esa voz cuyo lenguaje nos pronuncia. Basta que un desconocido en la calle, quien sea, nos aborde y nos diga: “escucha el amarillo”, para que uno, perplejo y aun sin querer, re-simbolice ese día lo que es de color amarillo y encuentra a su paso. De improviso, enfrente, se detiene un canario en una cornisa como obligando a verlo, vuela y se oculta en una esquina de la que emerge una mujer que nos sonríe, o nos ignora, pero lleva un vestido amarillo. Luego pasamos de largo un edificio y topamos con un anuncio espectacular que dice: “el amarillo tiñe tu invierno”, etc. Al parecer, sólo siendo muy apático se podría pasar de largo ante esto, sin atención, sin sensibilidad ni dudas y no darse cuenta de lo que la vida nos presenta y por dónde se nos cruza. Seguramente todo eso ha estado ahí siempre, nos hablaba siempre, pero no lo advertíamos, y fue suficiente un pequeño giro de timón para conducir la nave sensible hacia otros rumbos, para simplemente jugar. Jugar, sí, como hacemos escasas veces. Y el juego importa.
La vida nos abate una vez bajo una pésima racha y estamos casi a punto del knockout. Pese a un arraigo que hasta entonces parecía inviolable, empezamos a cuestionarnos la existencia de Dios. Ya no sentimos su compañía ni su idea como antes. Somos la duda encarnada. De pronto, marchando, nos llama la atención una escultura improvisada en medio del parque sucio, tiene armazón de cartón recubierta con yeso pintado a pincel. Nos acercamos ociosamente y vemos que en la base hay algo, unas letras escritas con el mismo instrumento que dicen: “Dios existe”. Entonces un líquido frío nos recorre por dentro. Nuestra agua interior vuelve a mojar la semilla y algo germina. Y tal vez ocurra que por ese evento mínimo decidimos “otra vez irrevocablemente” devolver nuestra confianza, nuestra magia a su antiguo sitio, al de la duda favorable, la de la buena intención. La poesía no es religión, acaso ni dios, pero algo ha ocurrido en nosotros. Algo vivo nos ha tomado.

Así también los textos llegan al alma y nos convocan. Los libros que acaban en nuestras manos, si en verdad los atendemos, acaban en nuestro destino (ojalá siempre leamos buenos libros). Las miles de cosas que leemos sin entender representan el aburrimiento puro, algo que oscuramente también nos fue necesario: lo intrascendente, la basura en el ojo, el heno para el nido del ave del olvido. La poesía —lo poético— es lo contrario; es la presencia pura, nos atrapa, nos mueve supersticiosamente y ya de cerca es amenazadora. Y es cierto, nos sobresalta porque nos desviste, nos estremece sin aviso, a cada rato nos habla de nuestra vida y de nuestro sentido en ella, nos dice cosas grandes de una manera que, como el amor, definitivamente entenderemos poco, pues siempre querremos entender más, dar con la lógica de nuestra circulación en el mundo, adonde nos vemos como un punto en la interminable línea del tiempo.

Entonces relegamos la poesía al inconsciente. Un accidente ocurrido en un lugar insondable de nosotros. “No me gustan los poemas, me parecen demasiado complicados y no los entiendo”, se oye decir. Y no es que la poesía sea propiamente compleja, si hay algo que la distingue es su dimensión múltiple, su síntesis y su profusión a toda escala. Un infante que hace garabatos la ha abrigado. Basta confiar en ella como en una galleta de la suerte horneada por la gracia del destino o por el simple milagro de estar vivos. Basta volverla movimiento, superstición absoluta. No verla como un mar, sino como una zambullida, sentir su líquido dentro y fuera de nosotros, sentirla agua y viento que nos tocan, creer en ella mucho antes de querer entenderla, como un niño enamorado, sí, como el sueño de un niño cuya imaginación no tiene límite. Un adulto atento a un niño es un tanto poeta pues lee en él la poesía sin intermediarios, y un niño es un poeta. Si en verdad lo atiende verá que sus preocupaciones y ocupaciones son todas poéticas, que su cerebro no es primitivo; al contrario, se halla en un estado de maravilla absoluta cuya fascinación se lega en vida y hace de la fantasía un credo indispensable. Aún más que eso, una guía.
Alguien podría argüir que los niños crecen un día. Y tendrá razón. Se trata por completo de otro asunto. Cuidado ahí.
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]]>Directora del Laboratorio Pedagógico “Lauro Aguirre”
|
Los animales son parte importante del mundo de los niños, se vuelven magia y encuentro para nuevos aprendizajes. Siempre serán una oportunidad para acercarlos a la escritura y a la lectura.



(poema de la autora)
En el Jardín zoológico
hay una fiesta especial,
con música de cigarras
y en gala de pavo real.
Ya están todos en sus trajes;
los peludos y los pelados,
con manchas, o de plumaje,
con escamas o arrugados.
Otros además de orejas,
tienen antenas o cuernos,
colmillos, caparazones,
espinas, o pocos huesos.
Tortuga, caracol, cangrejo
tienen concha cual maleta;
los peces en vez de pies,
lucen hermosas aletas.
En la gama de colores
hay animales rosados,
verdes, rojos, grises, pardos,
blancos, negros y morados.
Todos fueron atendidos
por pingüino y colibrí;
todos lucieron vestidos…
¡Qué gran fiesta hubo aquí!

NOTA CULTURAL:Si bien es cierto que la lectura requiere varios sentidos para realizarse (esencialmente el de la vista, o bien, el del tacto en el sistema Braille), Frank Smith asegura que “es el cerebro el que ve, los ojos tan sólo miran”. De acuerdo con este teórico de la lectura, los niños que han comprendido el lenguaje hablado, y podido distinguir un perro de un gato, demuestran el desarrollo suficiente y la agudeza visual para iniciar el aprendizaje de la lectura. Así, los ojos son capaces de captar la información visual (grafías impresas y signos en las tarjetas para cantar la lotería), llevarla al cerebro y procesarla junto con información no visual, que es la que nos permite comprender el español y corresponde a lo que los niños saben de los animales: sus experiencias y conocimientos previos, en suma, la que nos da cierta habilidad para leer y comprender eso que está escrito. Ambas clases de información, visual y no visual, son intercambiables entre sí. Para que el cerebro pueda procesar y dar significado a lo que está escrito debe hacer uso también de la información no visual. |
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]]>La entrada Balada de piel morena aparece primero en Revista Voces.
]]>docente de la ENMJN
La calle entera, mi negra
va al ritmo de la canasta
qué bien colmada de fruta
se prende de tus caderas.
Cómo es que llegaste al mundo,
se preguntan a menudo
quienes te ven perfumando
con tu presencia y tumbao.
Los sabios dicen que vienes
de sabana Lucumí;
por la bemba dicen que eres
de pura raza yoruba;
otros, que vienes de Cuba
y eres belleza Bantú;
o del Congo tu perfil
endulza todo el mercado;
o que eres reina mandinga,
y nunca falta el que diga
que de Saba eres la reina
o que corre por tus venas
fuerza y orgullo Zulú.
Esos sabios creen que saben
y no saben lo que sé…
tu origen, mi negra santa
no es Congo ni Lucumí:
vienes del cielo, mi negra,
¡vienes pa’hacerme feliz!

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]]>La entrada Ayotzinapa vive aparece primero en Revista Voces.
]]>
Alguien dijo:
entre los árboles, entre las estrellas,
ronca el viento,
corre el frío entre la gente, corre,
recorre entre sus huesos
los pasillos del alma;
la bruma gris navega las esquinas del mundo, todas,
había crecido de las entrañas de ellos
que en lo alto vivían
(otros, jugando con sus piezas, sus peones y sus torres;
trazando planes y movimientos en su tablero,
cada uno y en fila, cada uno, uno nuevo de pronto,
sumidos en su mundo,
ahogados hasta el cuello de su ego).
Y alguien dijo de nuevo: yo no,
poseedores de sus propios deseos,
porque la gente vive y no vive en su secreto,
encadenados con alas de cera,
viviendo apenas de su último fuego.

El adulto no sonríe, no tiene por qué;
la mujer no habla, se dice: “para qué”,
el niño ya ni llora no sabe cómo hacer,
pues los cadáveres son los de sus padres,
los de sus hijos, los de sus hermanos:
él es los cadáveres,
el adulto es los cadáveres;
el niño es el frasco
y los cuerpos son la voz del niño,
van del niño al niño;
de ti, a mí; de mí a todos nosotros,
todos somos cuerpos
cada vez que se ponen a llenar sus frascos.

¡Ya no quiero tener miedo, pero lo tengo!
¡Ya no quiero tener rostro,
pues soy miles de rostros!
¡Ya no quiero tener hambre
mientras ellos tengan hambre!
¡Ya no quiero tanta furia,
porque quiero más furia, la de todos!
¡Ya no quiero cubrirme,
porque la desnudez de todos es mi abrigo!
¡Ya no quiero tanta pena, quiero penas apenas
para que hablar cada día valga más la pena!
Es en este momento que todos están pensando:
43 es un número muy largo.
La gente lo grita, lo dice, lo escribe, se canta.
En las marchas ahora, cuando se canta se cuenta
se cuenta hasta el 41, 42, 43
(y después se grita) ¡justicia!
Es eterno, ¿contar hasta el 43 es muy cansado?,
la voz se gasta y se te va el aire.
Eso es lo importante.
Contar del uno al 43 es mucho tiempo,
es mucho tiempo para pensar.

Los 43 de Ayotzinapa,
del dolor de una madre, de todas;
el dolor de un maestro, de todos;
el dolor de millones de estudiantes
clamando justicia
en todas las calles de todas las ciudades,
el dolor de una niña, de todas,
el dolor de quien tiene las manos vacías,
el dolor de quien tiene el estómago vacío,
el dolor del que tiene el futuro cerrado,
el dolor de quien no tiene
otra arma que un grito,
una pedrada,
el dolor del golpeado, del humillado,
de la violada,
el dolor del que muere asfixiado
entre cuerpos de cadáveres y aún vivos,
el dolor del convoy de la muerte,
el dolor del que espera noticias que no llegan,
el dolor del que teme y teme y teme, día a día,
el dolor del que ha visto una y otra y otra vez.

Y otra voz nos avisa: una triste noticia
que eleva la rabia por todas las gargantas.
Y mi rabia no se puede, por mucho,
comparar con la tuya,
pero: ¿Cómo ayudarte?
¿De qué te sirve un pueblo con pena
si él no llegará a comer una vez más?
Sé que tengo que estar presente,
pero: ¿cómo?
¿Qué vamos a lograr? Cualquier cambio,
por pequeño que sea,
significa un rumbo diferente.
Pueden derrocar al gobierno,
estrangular a los responsables,
a los que callan a los que no actúan,
exiliar a todos los culpables,
abandonar la corrupción
en la carretera del progreso.
Pero él nunca regresará a comer.
…Desearía sentir lo que tú,
comprender lo que tú,
pero seamos sinceros, nadie quiere sentirlo,
¿cómo saberlo?
¿Algún día vendrás a comer?
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