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Educar en la primera infancia resulta de importancia para la “…formación, bienestar y el desarrollo integral de niñas y niños…” (Mejoredu, 2023, p. 7) Como se sabe, asistir al preescolar implica que el niño atraviesa por una etapa relevante para su adecuado crecimiento. Es en ese momento donde se establecen las bases de cada una de las esferas del desarrollo humano: cognitiva, física, afectiva y social. A su vez, es cuando todos los niños y niñas desarrollan diversas capacidades que les serán útiles en su contexto inmediato y a lo largo de toda su vida.
Organismos especializados en el tema educativo como Mejoredu (2023) reconocen que el preescolar “…enriquece el pensamiento, el lenguaje y el aprendizaje mediante la imaginación, el descubrimiento, la exploración, la creatividad, la experimentación y el juego”. (p. 7).
Es de reconocer que, el propósito de educar a las personas en la primera infancia, ha evolucionado en atención a los cambios y transformaciones sociales. Para conocer y comprender mejor al actual Modelo Educativo Nueva Escuela Mexicana (NEM,) es necesario retroceder algunos años hasta los programas de estudio que le antecedieron. Al mismo tiempo, es relevante abordar la importancia que, desde los planes y programas, se ha otorgado al cuidado del medio ambiente.
El presente trabajo da cuenta de una investigación documental realizada con el objetivo de conocer la evolución cronológica del cuidado y preservación del medio ambiente en su relación con los Planes y Programas de Estudio de Preescolar (PEP). La metodología utilizada fue una búsqueda en internet de documentos y páginas especializadas en el tema. Una de las fuentes de consulta que se privilegió fue los PEP de los años 1979, 1992, 2004, 2011, 2017 y 2022. Los algoritmos de búsqueda incluyeron las categorías “cuidado y preservación del medio ambiente” “planes y programas de estudio” y “preescolar”. Los resultados permiten identificar una creciente preocupación por el cuidado del medio ambiente y la importancia de la educación preescolar para promover una conciencia ambientalista.
En 1979, por necesidades sociales que lo hicieron impostergable, se elaboró el Programa de Educación Preescolar (PEP). Llama la atención que el programa derivado de lo postulado por Decroly, consideraba que “…a la educación preescolar no le corresponde responder a los intereses de la comunidad, debido a que su finalidad es únicamente estimular el desarrollo del niño de los cinco a los seis años de edad. (González, 2020. p.300). La metodología que se propuso para esa época fue la de los centros de interés pues
…a partir de los centros de interés, se favorecía una adecuada maduración respecto a las cuatro áreas y siete temas en el que se dividía. Las áreas eran: Emocional-Social; Cognoscitiva (senso-percepciones, funciones mentales superiores); Nociones (contenidos); Del lenguaje y motora (coordinación motriz gruesa y coordinación motriz fina). Los temas son: El niño y la comunidad; La naturaleza; Mi región; La historia de mi país; La comunicación; El niño y el arte y grandes inventos. (Becerra, 2005, p. 20-21)
A la revisión del PEP 79, llama la atención que, de manera explícita, no hace referencia a la necesidad de cuidar y preservar el medio ambiente. Sin embargo, sí implica que, a través de los centros de interés, se debe favorecer la adaptación del niño al medio natural y social al que pertenece. Las actividades sugeridas para lograr ese fin son: jardinería, horticultura y cuidado de animales.
El trabajo con los infantes “…abarcaban aspectos de integración del niño a la escuela; el vestido; la alimentación; la vivienda; la salud; el trabajo; los medios de transporte; los medios de comunicación; el comercio; y festividades nacionales y tradicionales. (PEP, 1981, libro 1. P. 46 como se citó en Becerra, 2005, p. 37) El programa denotaba interés en la manera en que los sujetos interaccionan con su medio social. Sin embargo, el espacio natural no se incluía y quedaba a la iniciativa de las profesoras su abordaje.
El hecho de que, desde el Plan y Programas de Estudio se ubica al niño como protagonista de su aprendizaje y a los docentes como guías y facilitadores, evidencia una importante diferencia con el PEP 2022, puesto que, en este último, los papeles de ambos actores son similares.
La llegada del Programa de Estudios de 1992, mostró la importancia de implementar el método por proyectos. Este programa fue diseñado como parte del Acuerdo Nacional para la Modernización Educativa (ANPME), en el que se estipulaba que “…la educación debe concebirse como pilar del desarrollo integral del país, por ende, es necesario elevar la calidad de ésta”. (SEP, 1992, p. 5 como se citó en Becerra, 2005, p. 49)
El PEP de 1992, sostuvo cuatro dimensiones de desarrollo, afectiva; social; intelectual y física. Su principal objetivo era que los niños y niñas desarrollaran su autonomía e identidad personal para que fueran capaces de apropiarse de su identidad cultural y nacional. Lo importante del programa, es que muestra interés especifico en el cuidado del medio ambiente. En palabras de Becerra (2005), se buscaba que “…el niño desarrollara formas sensibles de relación con la naturaleza que lo preparen para el cuidado de la vida en sus diversas manifestaciones…” (p. 53) Este hecho podría ser considerado como el hito que marca un antes y un después en los objetivos de la educación preescolar y en toda la educación básica.
Poco a poco, los marcos curriculares fueron incorporando a la educación ambiental como la estrategia para generar una conciencia ambiental. Se sabe que la Educación Ambiental busca sensibilizar a los individuos de que comparten el planeta con otros seres vivos y, por ende, deben aprender a interrelacionarse adecuada y sanamente con los seres vivos no humanos. Lograr esto, permitirá preservar el medio natural indispensable para la vida. (ONU, 1992) En este sentido el PEP 1992, mantuvo la metodología por proyectos como la herramienta a través de la cual debían lograrse los objetivos de mirar comprensivamente al medio ambiente.

A principios del siglo XXI, se decretó que la educación preescolar sería parte de la educación básica y obligatoria. Simultáneamente, se publicó el Programa de Educación Preescolar 2004. Fue el primero en educación básica diseñado desde el enfoque por competencias. En ese documento se define a las competencias como “…una combinación de habilidades prácticas, conocimientos, motivación, valores, actitudes, emociones y otros componentes sociales y de comportamiento que se movilizan conjuntamente para lograr una acción eficaz”. (Moreno, 2008, p. 292)
Dicho programa se estructuró considerando seis campos formativos: Desarrollo personal y social; Lenguaje y comunicación; Pensamiento matemático; Exploración y conocimiento del mundo; Expresión y apreciación artísticas; y Desarrollo físico y salud. Estos podían ser trabajados a través de situaciones didácticas utilizando diferentes modalidades de intervención como los proyectos, los rincones o los talleres. Estas metodologías, al ser globalizadas, buscan que los niños y niñas:
Se interesen por la observación de fenómenos naturales, participen en situaciones de experimentación y darse la oportunidad para preguntar, predecir, comparar, registrar, elaborar e intercambiar opiniones sobre los procesos de transformación del mundo natural y social, y adquieran actitudes favorables hacia el cuidado y la preservación del medio ambiente. (Becerra, 2005, p. 87)
Dicho objetivo denota una preocupación por el cuidado y preservación del medio ambiente y, al mismo tiempo, la sensibilización sobre su importancia en la vida humana. Solo que esta vez, enriquecido con diferentes estrategias y actividades de análisis del medio social y natural.
Posteriormente, el 15 de mayo del 2008, se formalizó un compromiso entre el Gobierno Federal y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación con la finalidad de establecer una reforma curricular. Se llamó Alianza por la Calidad Educativa. (ACE). Tuvo como objetivo promover el desarrollo de un conjunto de competencias y habilidades en los niños, niñas y jóvenes. La estrategia fue la “Articulación de la Educación Básica” que dio sentido a la transformación de los enfoques, las asignaturas y los contenidos de la Educación Básica. Se incluyó, también, la enseñanza del inglés desde el nivel preescolar. (SEP, 2011, p. 16)
De hecho, la Alianza fue considerada un elemento fundamental para el desarrollo de la educación pues, entre sus objetivos está la construcción de una escuela mexicana que responda a las demandas del siglo XXI.
Para el año 2011, se publicó el Plan de Estudios para la Educación Básica o Articulación de la Educación Básica, también conocido como acuerdo 592. De ese documento se desprendería el Programa de Estudios 2011 para la Educación Preescolar. El programa especifica los logros que, se espera, tengan los niños al concluir el nivel. Se buscaba que los niños fueran capaces de integrar lo que aprendían en la escuela a su vida diaria.
Respecto a los propósitos de la educación preescolar en relación al cuidado y preservación del medio ambiente, los últimos tres Planes y Programas de Estudio para Preescolar presentan semejanzas en sus propósitos. Todos, buscan
que los niños y niñas se interesen por los fenómenos naturales, por los seres vivos; que participaran en actividades de experimentación para describir, preguntar, comparar, registrar. La finalidad es que comprendan su entorno natural y social inmediato y adquieran actitudes hacia su cuidado.
El programa del año 2011, se estructuró por seis campos formativos: 1) Lenguaje y comunicación: Lenguaje oral y escrito, 2) Pensamiento matemático: Número; forma, espacio y medida, 3) Exploración y conocimiento del mundo: Mundo natural; y Cultura y vida social, 4) Desarrollo físico y salud: Coordinación, fuerza y equilibrio; Promoción de la salud, 5) Desarrollo personal y social: Identidad personal y Relaciones interpersonales y 6) Expresión y apreciación artísticas. (SEP, 2011, p. 40)
Como parte del campo de Exploración y Conocimiento del Mundo, se especifica que,
…los niños al tener un contacto directo con los elementos, seres y eventos de la naturaleza estos, funcionan como recursos o medios para favorecer la reflexión, desarrollar actitudes de cuidado y protección del medio natural. Esto a su vez, genera conocimientos y comprensión sobre el mundo natural, logrando que haya una sensibilización y actitud reflexiva sobre la importancia del adecuado aprovechamiento de los recursos naturales. Por ende, esto conlleva a una actitud participativa en el cuidado y preservación del medio ambiente. (SEP, 2011, p. 61-62)
Para el año 2017, se publicaron los programas de educación básica, mejor conocidos como Aprendizajes Clave para la Educación Integral. Estos fueron organizados por nivel educativo, decían estar basados en una filosofía humanista y buscar el desarrollo de las diferentes facultades y potenciales de los individuos en el área cognitiva, física, social y afectiva.
En los Aprendizaje Clave, se explica que, el objetivo de la educación es la formación se individuos que aprecien y respeten la diversidad y la dignidad humana rechazando cualquier forma de violencia o discriminación. Además, buscaba que los niños y niñas de preescolar se reconocieran como personas que forman parte de una sociedad global y plural “…que habitan un planeta cuya preservación es responsabilidad de todos…” (SEP, 2017. p. 30)
Dicho programa tenía un enfoque competencial, es decir, diseñó un perfil de egreso que incluía un conjunto de conocimientos, habilidades, actitudes y valores para el estudio y aprendizaje independiente, para la vida, y para seguir aprendiendo fuera de la escuela. Se esperaba que, lo que se aprende dentro del aula tenga importancia para vivir plenamente en la sociedad. Es así como, en el perfil de egreso se presentan once rasgos a desarrollarse a lo largo de la educación básica. Específicamente, el décimo explica que “…Los niños y niñas deben mostrar responsabilidad por el medio ambiente y promover su cuidado…” Además, deben “…identificar los problemas relacionados con el cuidado de los diferentes ecosistemas y la utilización de los recursos naturales con responsabilidad y racionalidad… (SEP, 2017. p. 30)
Aprendizajes Clave se estructuró en tres Campos de Formación Académica y tres áreas de desarrollo personal y social. Para cada campo y área se identifican los aprendizajes esperados y organizadores curriculares. En relación al cuidado del medio natural, en el campo de exploración y comprensión del mundo natural y social se encuentra el organizador curricular “Mundo natural”. Este “…tiene la intención de sensibilizar y fomentar una actitud reflexiva acerca de la importancia de y el aprovechamiento racional y cuidado del medio ambiente como el agua, las plantas y los animales. (SEP, 2017. p. 260)
En el año 2019, se publican los Principios y Orientaciones Pedagógicas de la Nueva Escuela Mexicana (NEM). Con ello se sentaron las bases de un modelo educativo que, dice, se adapta a la transformación social.
La NEM cuenta con ocho principios:
…Fomento de la identidad con México; Responsabilidad ciudadana; la honestidad; Participación en la transformación de la sociedad; Respeto de la dignidad humana; Promoción de la interculturalidad; Promoción de la cultura de la paz y Respeto por la naturaleza y cuidado del medio ambiente. (SEP, 2019, p. 4-10)
El último, busca consolidar una conciencia ambiental para favorecer la protección y conservación del medio, así como la prevención del cambio climático y el desarrollo sostenible. Para alcanzar eso, la educación debe proporcionar una práctica ambiental que busque la preservación del entorno a través del pensamiento crítico.
A partir de esta propuesta, se publica el acuerdo 140822 en el que se establece el Plan de Estudios para la Educación Preescolar, Primaria y Secundaria. Pero no es hasta diciembre del 2022 que se publican los programas preliminares.
Lo que caracteriza a este plan de estudios es que, la comunidad pasa a ser el centro del proceso de enseñanza-aprendizaje. A resultas de ello, cada institución debe vincular la escuela, con la comunidad y con el territorio. La intención es reconocer las características de la comunidad para analizar e identificar situaciones problemáticas y coadyuvar en su solución.
Este plan de estudios se divide en programa sintético y analítico. Se caracteriza por ser deliberativo pues el docente es libre de tomar las decisiones que el crea favorables para mejorar el aprendizaje de sus alumnos.
El programa sintético hace referencia al número de fase, en este caso, la fase 2 pertenece al nivel preescolar. El programa analítico, es el programa que crean los docentes y directivos de cada institución en el que identifican problemáticas contextualizadas, las cuales se priorizan para ser atendidas.
El 15 de agosto de 2023, es publicado el Acuerdo 080823 en el que se presentan los programas o fases definitivas correspondientes a la educación básica. Es así como, de manera oficial se expone la estructura de dicho programa sintético.
…se compone por campos formativos, los cuales son organizadores que establecen objetos de aprendizaje a desarrollar en las distintas fases… tienen el propósito de abordar temas o problemáticas desde una perspectiva complementaria entre las distintas disciplinas y áreas de conocimiento. (SEP, 2023, p. 3)
Son cuatro campos formativos y no seis como en Aprendizajes Clave. Dichos campos: Lenguajes; Saberes y pensamiento científico; De lo humano y lo comunitario; Ética, naturaleza y sociedades.
Del mismo modo, se pueden encontrar los llamados “contenidos” que son, “…una disposición de conocimientos y saberes en un campo formativo. Estos conectan el conocimiento con hechos concretos de la realidad a través de problemáticas…” (p. 4)
En relación a los campos y contenidos, se encuentran los Proceso de Desarrollo de Aprendizaje (PDA) que representan formas posibles en las que los estudiantes se apropian de los aprendizajes que les permitirán comprender su mundo e intervenir en diferentes situaciones problemáticas.
Es así como,
…el campo formativo de “Ética, Naturaleza y Sociedades” busca que los niños y niñas busquen y adquieran una responsabilidad en el cuidado y conservación de la naturaleza a partir de la comprensión de que todos los seres humanos forman parte de ellos. Mientras que, al mismo tiempo, asuman compromisos de bajo impacto ambiental para que se garantice el derecho de todas y todos de vivir en un ambiente sano. (SEP, 2023. p. 38)
Así mismo, se establecen siete ejes articuladores que establecen los contenidos humanos de la formación de ciudadanos de una sociedad democrática que relacionan los contenidos y las acciones de enseñanza-aprendizaje: Inclusión, Pensamiento crítico, Interculturalidad crítica; Igualdad de género; Vida saludable; Apropiación de las culturas a través de la lectura y escritura; Artes y experiencias estéticas.
El eje articulador “Pensamiento crítico” favorece que los niños y niñas se den cuenta de que sus acciones tienen efectos, que el mundo en el que viven está pasando por problemáticas que influyen directamente en su vida y que, por ende, deben participar en su solución.
El programa, para la fase 2, determina cuatro nuevas metodologías de aprendizaje y de intervención: proyectos comunitarios, proyectos de indagación con enfoque STEAM, aprendizaje servicio y aprendizaje Basado en Problemas (ABP)
A lo largo de los Planes y Programas de estudio 2022, si bien no como un eje articulador, sí se observa un marcado énfasis hacia el desarrollo de sujetos preocupados por el medio ambiente. La premisa es que en la escuela se deben generar estrategias individuales y colectivas que permitan, por un lado, llevar a cabo acciones a favor del medio ambiente y, al mismo tiempo, formar a los habitantes del mundo más pequeños para que identifiquen la importancia de sus actos en la conservación del medio ambiente y desarrollen una conciencia ecológica cuyo eje principal es la responsabilidad que, como humano, tiene sobre todo lo que le rodea, incluyendo todos los seres sintientes.
En resumen, como se puede observar, la atención al cuidado y preservación del medio ambiente, es una preocupación reciente. Sin embargo, las urgencias generadas por las acciones de los hombres durante más de trescientos años, han tenido sus efectos y obligan a voltear hacia el entorno natural con una mirada de compromiso humano. Siendo la educación una de las más eficientes herramientas para formar la conciencia humana, los espacios educativos han tenido que ir incluyendo, paulatinamente, el cuidado y preservación de medio ambiente como uno de sus temas prioritarios.
En México, desde finales del siglo XX, se ha mirado una incorporación paulatina a las políticas educativas lo que ha derivado en el diseño de programas de estudio que involucran la reflexión alrededor del medio ambiente como una acción impostergable.
En la educación preescolar, los planes y programas de estudio, cada vez son más enfáticos en demandar de los diferentes actores educativos, acciones en favor del medio ambiente. Poco a poco se observa cómo se reconoce que, la educación de la primera infancia, es determinante en la construcción de un humanismo amigable con su entorno, es decir, que se nutre del enfoque ecualista cuyo principio es salvaguardar cualquier forma de vida y existencia.
Educar a los niños y niñas de preescolar, es una acción humanista que busca garantizar la existencia de la raza humana de una manera que equilibre las acciones del hombre, responsable siempre de lo que ocurre a su alrededor.
Referencias
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Ilustraciones de: Benjamin King

Crecí en un contexto en el que el cuidado del medio ambiente fue siempre un pilar fundamental en mi formación y, aunque todos los días procuro encaminarme a reducir mi huella medioambiental llevando a cabo pequeñas acciones que disminuyan el deterioro del mundo, la realidad es que estoy lejos de ser una persona ‘cero desperdicios’ (zero waste).
Sabemos que es prácticamente imposible no generar residuos en un mundo que, a diario, es movido por el capital de lo que fabricamos y producimos los seres humanos, Rojas menciona que “la meta última de ‘Zero waste’ es, como su nombre lo indica, eliminar por completo la basura que es enviada a los botaderos, rellenos sanitarios e incineradores. Desde luego, en la práctica, significa reducir esto al mínimo posible.” (2011, p.1). A pesar de que la anterior definición va enfocada principalmente a la reducción de la contaminación que genera el sector industrial, cada persona puede incorporar de manera cotidiana, pequeñas acciones que se reflejarán en resultados masivos al irse sumando con las de otros.
En mi caso, esto lo fui aprendido en combinación entre la escuela y la casa, en donde mis padres, viniendo de “los años dorados del consumismo” y, aun sin conocer la teoría de las tres ‘R’, me enseñaron a: reducir, evitar comprar por comprar en exceso o generar basura innecesaria; re-usar, volver a utilizar objetos que están en buenas condiciones o rehabilitar los que necesitan algún arreglo para continuar utilizándolos, y a reciclar, crear un nuevo objeto útil a partir de otro.
Fueron no pocos los aprendizajes sin nombre que se intercalaron y complementaron con otros varios que fui adquiriendo dentro de la escuela, entre los que resaltan: utilizar desde nivel preescolar botes de basura de diferentes colores para poder separar los residuos (orgánicos, vidrio, papel y cartón, plástico-pet, aluminio y otros); sembrar y cosechar año con año rábanos y zanahorias que comeríamos al final de los cursos; proyectos ecológicos para cuidar el medio ambiente; crear papel reciclado desde cero; cultivar con hidroponía y, más adelante, debatir sobre la disminución de los recursos no renovables por la sobrepoblación mundial.
Todos esos conocimientos, que se empezaron a sembrar en mí desde el nivel preescolar, hicieron que con el tiempo adquiriera un gran interés y gusto por colaborar, en medida de lo posible, con el cuidado del medio ambiente. Razón por la cual considero que el tiempo de la educación preescolar es el momento adecuado para empezar a fomentar, en los niños y niñas, el amor por la naturaleza, logrando motivarlos para que vayan adquiriendo actitudes que ayuden a conservar nuestro planeta.
Es preciso pues reconsiderar la finalidad de la educación a la luz de una concepción renovada del desarrollo humano y social que sea a la vez justa y viable. Esta concepción de la sostenibilidad debe tener en cuenta las dimensiones sociales, medioambientales y económicas del desarrollo humano y las diferentes formas en que se relacionan con la educación: ‘Una auténtica educación es aquella que forma los recursos humanos que necesitamos para ser productivos, seguir aprendiendo, resolver problemas, ser creativos y vivir juntos y con la naturaleza en paz y armonía. Cuando las naciones toman medidas para que una educación así sea accesible a todos a lo largo de toda su vida, se pone en marcha una revolución tranquila: la educación se convierte en el motor del desarrollo sostenible y la clave de un mundo mejor. La educación puede y debe contribuir a un desarrollo sostenible mundial. (UNESCO, 2015, p. 32.)
Aunque no se trata de volvernos mártires y nunca consumir nada (actitud que es casi imposible llevar a cabo en este sistema de producción); sí se trata de educar y de educarnos hacia un consumo más razonado, un uso adecuado de los recursos naturales y una búsqueda por el bienestar comunitario y no exclusivamente individual, para lograr, así, un mundo más justo y sostenible, entendida esta palabra como “la acción responsable de los individuos y las sociedades con miras a un futuro mejor para todos, a nivel local y mundial, un futuro en el que el desarrollo socioeconómico responda a los imperativos de la justicia social y la gestión ambiental.” (UNESCO, 2015, p.21).
Por lo tanto, el reto docente que planteo, en cuanto a educación ambiental, es aplicar estos conocimientos con los niños y niñas, pero, al mismo tiempo, empezar a vivir de forma más sostenible con el fin de seguir enseñando con el ejemplo. Trabajar con el cuidado del medio ambiente, no sólo logrará formar seres humanos más conscientes y comprometidos con el planeta, sino que permitirá a los y las docentes trabajar temas de ciencia, proyectos multidisciplinarios, de empatía (con los otros y con la naturaleza), e incluso bajo el manejo adecuado de la economía familiar.
A pesar de que sabemos que gran parte del problema medio ambiental se debe a la contaminación industrial, no podemos quedarnos de brazos cruzados esperando a que las cosas cambien por sí solas; nosotros los docentes podemos ser agentes de cambio con los niños y niñas para motivarlos a vivir de forma más sostenible. Para lograrlo también es fundamental trabajar con los padres de familia, debido a que son ellos quienes pueden ayudarnos a reforzar estos conocimientos en casa.
Los y las educadoras podemos contribuir bastante con nuestra práctica profesional, inculcando en nuestros alumnos el interés por preservar el medio ambiente (justo como me pasó a mí), formando seres conscientes que disfruten de proteger la naturaleza y sus recursos; seres que contribuyan a retrasar, en medida de lo posible, el calentamiento global y los estragos que, a lo largo de la historia, el ser humano ha ido dejando a su paso por todo el planeta.
Carosio, A. (2008). El género del consumo en la sociedad de consumo. La ventana. Revista de estudios de género, 3 (27), 130-169. Recuperado de: http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1405-94362008000100006&lng=es&tlng=es
Rojas J. (2011). La filosofía “Zero waste”. Éxito empresarial. CEGESTI. No. 159. 1-3p. Recuperado de: https://www.cegesti.org/exitoempresarial/publicaciones/publicacion_159_030811_es.pdf
UNESCO. (2015). Replantear la educación: ¿hacia un bien común mundial? Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. 93 pp. Disponible en: www.unesco.org/open-access/terms-use-ccbysa-s

(enlace de descarga en los íconos de arriba a la derecha)
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¿Cuál es la visión internacional en relación con el cuidado y preservación del medio ambiente? Esta pregunta, sin duda, es una que, entre otras, orienta la formación y actualización de los profesores de educación básica. La razón es que el cuidado del medio ambiente, así como la inclusión, la promoción de los derechos humanos y la cultura de paz, los temas de género, la construcción de comunidades libres de violencia y la necesidad de impulsar vivir saludablemente, son cuestiones que actualmente forman parte de la agenda educativa. En los últimos años, el tema de la preservación y cuidado del medio ambiente ha tomado importancia.
La atención al entorno, además de abordar el área de la ecología, hoy incluye las implicaciones de la relación entre hombres y naturaleza. Se sabe que el ser humano, con el fin de satisfacer sus necesidades, ha desencadenado procesos que, si bien han hecho posible el desarrollo de la especie, han alterado, en esencia, a la naturaleza. Momentos históricos como la Revolución Industrial, iniciada en el siglo XVIII y la consecuente industrialización característica de los siglos XIX y XX, han constituido un poderoso factor de transformación sobre el planeta. Los cambios que, de forma voluntaria o involuntaria, se han provocado en la Tierra, no siempre han podido ser justificados con la búsqueda del bienestar y el desarrollo de toda la población.
El ambiente no se circunscribe al medio que nos rodea; tampoco a la suma de la naturaleza más las especies y las poblaciones biológicas en él contenidas. El ambiente “representa, además, una categoría social constituida por comportamientos, valores y saberes; el ambiente como una totalidad compleja y articulada está conformado por las relaciones dinámicas entre el sistema natural y social” (Pacheco, 2005). Diversas han sido las concepciones de ‘ambiente’ que se han construido a través de la Historia; todas ellas tratan de explicar las relaciones entre los seres humanos y el entorno. El interés por revelar la vinculación entre las personas y su entorno desde enfoques ambientalistas, ecologistas, tecnológicos, económicos, políticos o deterministas culturales o deterministas naturales, se ve reflejado en las diferentes estrategias propuestas por los gobiernos para promover la educación de los sujetos respecto al cuidado y preservación del medio ambiente.
La Declaración Mundial sobre Educación para Todos, realizada por la UNESCO (1990), hace mención de que “toda persona tiene derecho a la educación” (pág. 1). Sin embargo, a pesar de los esfuerzos realizados por distintos países alrededor del mundo, continúan las siguientes realidades, la intensión de ampliar la cobertura a toda la población, en particular, de los niños y las niñas, ha sido un propósito que nunca se ha completado. Así, los países que conforman la UNESCO, reunidos en Jomtien (1990) señalaban que:
Más de 100 millones de niños y de niñas, de los cuales 60 por lo menos son niñas, no tienen acceso a la enseñanza primaria.
Más de 960 millones de adultos –dos tercios de los cuales son mujeres– son analfabetos; y, además, en todos los países, tanto industrializados como en desarrollo, el analfabetismo funcional es un problema importante.
Más de la tercera parte de los adultos del mundo carecen de acceso al conocimiento letrado y a las nuevas habilidades y tecnologías que podrían mejorar la calidad de sus vidas, ayudarles a adquirir una identidad y a adaptarse al cambio social y cultural; y Más de 100 millones de niños e innumerables adultos fracasan en completar los programas de educación básica; otros millones cumplen los requisitos de asistencia, pero no adquieren conocimientos y habilidades esenciales. (pág.141)
La falta de acceso a la educación es incuestionable. La educación evita que las personas de todo el planeta, particularmente los niños y las niñas, ignoren aspectos básicos de convivencia y preservación con el ambiente. Ante dichas realidades, los gobiernos del mundo han tenido diferentes iniciativas tendientes para lograr una educación básica para todos. En este sentido, en la Conferencia Mundial sobre Educación para Todos, celebrada en Jomtien, Tailandia, (1990), se declaró que:
La educación es un derecho para todas las personas, hombres y mujeres, de todas las edades, a través de todo el mundo.
La educación es capaz de ayudar a garantizar un mundo más seguro, más sano, más próspero y ambientalmente más puro y que simultáneamente contribuye al progreso social, económico y cultural, a la tolerancia, y a la cooperación internacional.
El saber tradicional y el patrimonio cultural autóctono tienen un valor y una validez por sí mismos y la capacidad tanto de definir como de promover el desarrollo. (pág. 9)

En el mismo documento, la educación se reconoce como uno de los pilares más importantes para la formación de las personas en la búsqueda de la armonía y respeto al entorno natural y social, instando a los gobiernos formantes a generar políticas nacionales (incluidas políticas educativas) tendientes a la integración de sus habitantes y ciudadanos. En este rubro, integración, significa, también reconocerse en su vínculo indisoluble con la naturaleza. Años más tarde, la “Declaración Mundial Sobre Educación para Todos” llevada a cabo en Dakar, Senegal (2000), evaluó el progreso realizado desde Jomtien y se renovaron los compromisos de alcanzar las metas y los objetivos de Educación Para Todos (EPT). En Dakar (2000), la evaluación mostró el avance conseguido en muchos países. Sin embargo, en la realidad mundial, seguía escaseando el acceso a la enseñanza primaria. Por lo que los países firmantes se comprometieron a alcanzar los siguientes objetivos, conocidos también como los Objetivos del Milenio:
Extender y mejorar la protección y la educación a la primera infancia, especialmente para los niños más vulnerables y desfavorecidos.
Velar por que antes del año 2015 todos los niños, y sobre todo los que se encuentran en situaciones difíciles, tengan acceso a una enseñanza primaria gratuita y obligatoria de buena calidad y la terminen.
Velar por que las necesidades de aprendizaje de todos los jóvenes y adultos se satisfagan mediante un acceso equitativo a un aprendizaje y a programas de preparación para la vida activa.
Aumentar del 2000 al año 2015 el número de adultos alfabetizados en un 50%, en particular tratándose de mujeres.

Para el logro de dichos objetivos, se propusieron diversos compromisos. Uno de ellos fue: “elaborar planes nacionales de acción y aumentar de manera considerable la inversión en educación básica, así mismo atender a las necesidades de los sistemas educativos afectados por conflictos, desastres naturales e inestabilidad y aplicar programas educativos que fomenten, la paz y la tolerancia y contribuyan a prevenir la violencia y los conflictos.” (UNESCO, 2000.) A pesar de que los diferentes informes del Educación Para Todos muestran avances en el tema educativo en la mayoría de los países firmantes, en la evaluación realizada en el año 2015, la UNESCO pone énfasis en la atención a los grupos marginados quienes ven limitado su derecho a la educación.

Muchas han sido las voces que, a lo largo de los siglos XX y XXI, se han levantado para llamar la atención de los diferentes actores sociales (políticos, líderes religiosos, medios de comunicación, artistas, etc.), así como de la totalidad de la población, respecto a la urgencia de reconocer la responsabilidad de los pueblos sobre el cuidado y preservación del medio ambiente. Edgar Morín, en su libro Los siete saberes necesarios para la educación del futuro (1999), hace referencia a la necesidad de educar a los sujetos en relación con su naturaleza humana y su presencia en un planeta al que todos estamos sujetos. El autor insta a cambiar de una vez el modo en que la gente interactúa con el mundo, si en verdad se desea que sobreviva y que nos sobrevivamos nosotros mismos.
Recuperando para este trabajo los Siete Saberes para la Educación del Futuro propuestos por Edgar Morin (1999), nos centraremos en el tercer saber, que es “Educar la Condición Humana”. Al respecto, Morin confirma que conocer el ser humano es situarlo en el universo y, al mismo tiempo, separarlo de él. El individuo “debe reconocerse en su humanidad común y, al mismo tiempo, reconocer la diversidad cultural implícita en todo lo humano.” (pág. 23) Es necesario recordar, entonces, las condiciones propias del ser humano: su naturaleza cósmica, su naturaleza física, su naturaleza terrestre y su naturaleza humana. Todas ellas, como puede observarse, atan la humanidad al planeta Tierra, al universo conocido y al cosmos desconocido. La idea de ‘educar para el futuro’ urge a velar por que “la idea de unidad de la especie humana no borre su diversidad, y que la de su diversidad no borre la de unidad” (Morín, 1999, pág. 26). Las dimensiones humanas para considerar en esta encomienda son lo individual, lo social, la diversidad cultural y plural de los individuos, así como el reconocimiento de su uni-dualidad (racional-delirante, trabajador lúdico, empírico imaginador, económico dilapidador, y prosaico-poético).
Edgar Morin (1999) es enfático en señalar la necesidad de enseñar la identidad terrenal, pues:
el horizonte planetario es fundamental en la educación de hoy y del futuro: el desarrollo de un auténtico sentimiento de pertenencia a nuestra tierra es imprescindible para el desarrollo de la conciencia antropológica, ecológica, cívica y espiritual. Hoy, la tecnología acerca la diversidad humana y todos aquellos lenguajes secretos a nuestros oídos ya son más claros y podemos, por fin, comenzar a caminar de la mano hacia un nuevo destino, que es volver a relacionar las culturas, volver a unir lo disperso. (pág.24)
Para Morin, el “planeta no es un sistema global sino un torbellino en movimiento, desprovisto de centro organizador” (Morín, 1999, pág. 34), donde se escenifica el fenómeno de la mundialización. La mundialización, en el amplio sentido de lo cultural, debe ser entendida desde dos descripciones, al parecer distantes de la economía y la geografía. Según el pensamiento del autor, para lograr trascender desde ser una cultura hasta ser habitantes de la Tierra, se requiere apuntar al desarrollo de una conciencia antropológica, de una conciencia ecológica, una conciencia cívica-terrenal y una conciencia espiritual.
En la segunda mitad del siglo XX, la preocupación por el medio ambiente se extendió en los ámbitos políticos, sociales y científicos, de tal forma que la inexistencia del cambio global del medio ambiente y la posibilidad de una catástrofe ecológica, debida a problemas universales como la reducción de la capa de ozono, el calentamiento del planeta por el efecto invernadero, el cambio climático, la destrucción de la biodiversidad y, en general, la contaminación del aire, la tierra y el agua, son temas que han alcanzado consenso. Los debates actuales se han concentrado en las causas de esos problemas y cómo estos están enraizados en diversos aspectos de la conducta humana, como son el crecimiento de la población, el consumo abusivo de los recursos naturales y la falta acciones decisivas que permitan su conservación. (Álvarez y Vega, 2009)
El deterioro medioambiental es un problema provocado por el incremento de la población, por el modelo de organización social y por los hábitos de consumo y los procesos de producción y transformación. Así, numerosos problemas medioambientales son, en esencia, problemas conductuales, sociales y culturales a nivel del hogar individual, de las compañías de negocios, industrias y departamentos gubernamentales. (González López 2002). Es así como, abordar desde la escuela y el aula las relaciones entre los humanos y el medioambiente, obliga a la reflexión sobre el rol que el docente debe jugar. El conocimiento del contexto internacional en la materia permite que el futuro profesor de educación preescolar reflexione sobre la forma de su próxima inserción a las aulas, con una exigencia mayor y un compromiso con el cuidado y la preservación del medio ambiente.
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]]>La entrada El cartel, una estrategia didáctica en el preescolar aparece primero en Revista Voces.
]]>docente de la ENMJN
Durante la semana del 12 al 16 de junio de 2017, las estudiantes del grupo 106 de la Escuela Nacional para Maestras de Jardines de Niños participaron con la exposición de carteles del curso Exploración del medio natural en el preescolar, mismo que está a mi cargo. Esta actividad se organizó con el fin de difundir los productos generados después de haber identificado las características de los seres vivos y sus relaciones con el ambiente.
Cabe señalar que uno de los aspectos que se atendió durante el desarrollo de la actividad fue la situación de crisis ambiental actual. La sociedad clama por un nuevo paradigma educativo que aborde la complejidad de estos problemas. Y los docentes de la ENMJN sabemos que es en esta etapa de formación cuando se comienza a esbozar una intervención pedagógica, desde una perspectiva globalizadora, que considere tanto capacidades- destrezas como valores- actitudes.
Por otra parte, es importante que las estudiantes identifiquen que el diseño curricular de aula preescolar, implica nuevas reelaboraciones en el trabajo cotidiano. De este modo, la mayoría de los contenidos debe ser abordada de una manera articulada y coherente, pero encaminada a la formación de actitudes responsables en relación con el medio ambiente. Se requiere construir y promover una educación ‘sobre’, ‘desde’ y ‘para’ el medio ambiente.

Los carteles elaborados por las estudiantes abordaron diversas temáticas, todas encaminadas a la valoración del fenómeno de los seres vivos en el planeta. Estos productos pueden constituirse como un material didáctico en el preescolar; además, cabe señalar que no se trata de replicar información, sino de plantear cuestionamientos que permitan complejizar la realidad para la construcción de escenarios sociales alternativos.
A continuación, les comparto las imágenes de los carteles de las estudiantes. Espero que su apreciación pueda coadyuvar en su intervención docente con los niños de preescolar, o bien, que pueda constituirse como un detonante de alguna situación didáctica en las aulas.
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