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docente de la ENMJN
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La salud es un tema que preocupa a todas las instituciones mundiales, desde las cuales se ha dado las pautas y seguimiento para promover la idea de que la salud sea para todos. Esta idea se materializa, especialmente, en programas diseñados para tender a las personas que no pueden tener acceso a ella. La salud, y la concepción que hoy se tiene de ella, es producto de una serie de cambios profundos. Uno de los antecedentes ocurrió en el siglo XIX, cuando el médico Rudolf Virchow fue invitado a investigar una epidemia de tifo en Silesia. Durante su estancia en la región, conoció la miseria e insalubridad reinante. La enfermedad, aunada a la falta de higiene y los sueldos miserables que recibían los trabajadores, hacía que la población enfrentara serias dificultades para sobrevivir. Fue a partir de esa situación que Virchow propuso que se mejoraran las condiciones de los trabajadores, se proporcionara agua potable y buscara limpiar la ciudad en general. Desde ese momento, se empezó a considerar como estrecha la relación entre enfermedad y entono social, por lo que no basta contrarrestar los síntomas de una enfermedad, sino que es necesario prevenirla.

De un concepto de salud, como no-enfermedad, se ha evolucionado hacia otro más global, que considera la salud de forma dinámica, como el estado de bienestar físico, psíquico y social. En 1978, la Organización Mundial de la Salud (OMS), preocupada por garantizar a toda la población cobertura de sus necesidades, como alimentación, agua, saneamiento, vacunación y medicamentos esenciales, celebró en Alma Ata (Kazajistán), la Conferencia Internacional sobre atención primaria de la salud. En dicho evento, los países firmantes tomaron los siguientes acuerdos:
La salud como derecho humano fundamental y como importante objetivo social.
La equidad en salud como elemento básico de ésta.
La estrecha relación entre promoción de la salud y desarrollo económico y social.
El enfoque comunitario de los problemas de salud.
El derecho y el deber de participar de forma individual y colectiva en la gestión de la salud.
La obligación de los gobiernos de cuidar de la salud de los pueblos (pág. 11).
Resalta en dichos acuerdos la consideración de que toda persona tiene derecho al acceso a los servicios de salud sin importar el nivel económico que tenga. Sin embargo, se asume que no basta con brindar servicios para mitigar las enfermedades. Se sostuvo que hablar de salud trasciende a tener como foco principal la enfermedad. Uno de los aspectos más sobresalientes es una visión global e integradora que incluye velar por los otros derechos humanos. Así, hablar de salud involucra cuidar el agua potable, el saneamiento, la alimentación, la vivienda y, por supuesto, la educación (OMS, 2017).
Posteriormente, en Ottawa, Canadá (1986), en la Carta para el Fomento de la Salud, se recuperaron los compromisos y enfoques de Alma Alta. La mayor aportación de la Carta, estuvo referida al concepto mismo de salud y, a partir de este evento, a conceptualizar la salud, desde un enfoque integral que incluye aspectos sociales y culturales. Estos enfoques hoy son retomados por las agendas de los gobiernos para diseñar las políticas locales.

En franca articulación con la UNESCO, la OMS, para el año 2000, impulsó el programa Salud para Todos (SPT). Según este programa, por “salud” ha de entenderse como un estado personal de bienestar, no sólo la disponibilidad de servicios sanitarios, sino el estado de salud que permita a una persona llevar una vida social y económicamente productiva. Así, puede observarse un franco viraje en la atención de la salud, desde un campo específico de las ciencias médicas hacia un planteamiento transdisciplinario donde se incluyen aspectos sociales, culturales, demográficos, de género, etc.
A partir de este nuevo abordaje de lo que significan salud y enfermedad, aunado a los avances científicos, tecnológicos y de investigación social, según los últimos informes de la OMS, se ha tenido avances en cuanto a la mejora de la salud de la población, lo que ha redundado en que, en diversas regiones del mundo, la esperanza de vida haya aumentado.
Es preciso mencionar que, en la Carta de Ottawa (1986), se empezó a considerar el enfoque preventivo como una línea importante de atención a la población. Este hecho, fue importante para poner el foco de atención en la promoción de la salud, más que en la curación de la enfermedad. Desde este posicionamiento, se acentúa la necesidad de estudios sociales, personales y físicos para dar atención al logro de un estado de bienestar. Al mismo tiempo, se asume que la promoción de la salud no es exclusiva del sector sanitario.

La Organización Mundial de la Salud, desde finales del siglo XX, ya se refería al término “alfabetización en salud” que hace referencia al “conjunto de habilidades sociales y cognitivas que le permite a una persona de cualquier medio acceder, entender y utilizar la información y mantener una vida saludable” (OMS, 1998; 1). Con este hecho, en la exigencia mundial de alcanzar una humanidad sana, el sector educativo tomó relevancia, considerándolo como el espacio natural para adquirir conocimientos y desarrollar habilidades y valores tendientes a mejorar la salud de la humanidad. En este sentido, Edgar Morin, en su libro Los siete saberes necesarios para la educación del futuro escribe:
La educación es “la fuerza del futuro”, porque ella constituye uno de los instrumentos más poderosos para realizar el cambio. Uno de los desafíos más difíciles será el de modificar nuestro pensamiento de manera que enfrente la complejidad creciente, la rapidez de los cambios y lo imprevisible que caracterizan nuestro mundo (1999: 5).
Cabe hacer notar que, en los últimos veinte años, han sido mayores los estudios que analizan el vínculo que tienen educación y salud, ya que, es mediante los procesos formativos sistemáticos, propios de la escuela, se llega a la población donde se pretende crear una conciencia reflexiva de hábitos que se siguen para desarrollar una vida saludable.
Por su parte, la UNESCO, en la Declaración mundial de Educación para Todos (EPT) realizada en Jomtien, en 1990, consideró como su propósito principal alcanzar en verdad la Educación para Todos. Dicho propósito se dirigió más a garantizar mejor calidad de la educación más allá de limitarse en el incremento de la matrícula. Como parte de la calidad educativa, señala el Programa EPT, se espera que se mejoren las condiciones de aprendizaje, para lo que propone que:
Las sociedades deban conseguir que todos los que aprenden reciban nutrición, cuidados médicos y el apoyo físico y afectivo general que necesitan para participar activamente en su propia educación y beneficiarse de ella. (UNESCO, 1990: 12)

En la declaración Educación para Todos, se considera a la educación como el medio para generar un mundo más seguro, sano y próspero. Así mismo se dejaron de tomar en cuenta exclusivamente contenidos de carácter cognitivos, para tomar en cuenta distintos saberes, valores y actitudes para la vinculación de la teoría con la práctica dirigida a la mejora de la calidad de vida.
En el ámbito educativo, para principios del siglo XXI, derivado del seguimiento del Programa EPT, en Dakart, Senegal (2000), los planes y programas de estudio de las naciones firmantes, incorporaron temas referidos la educación para la salud acompañados de los enfoques social, cultural y preventivo. Para diseñar los nuevos currículos, se tuvo como punto de partida que, para aprender, es necesario tener buena salud.
La idoneidad de los planes de estudios podría mejorarse vinculando la alfabetización y diversas técnicas y conceptos científicos con los intereses y las experiencias tempranas de los que aprenden, por ejemplo, las relaciones con la nutrición, la salud y el trabajo. (UNESCO, 2000: 25)
En ese sentido, la UNESCO, sugiere que se involucre a diferentes instituciones, siendo de las más destacadas los organismos locales dedicados a la salud y a la educación. Sin embargo, es importante señalar que, en el Marco de Acción de Dakar (2000), se reconoció la importancia que tiene la atención a la salud integral y su vínculo con la educación, principalmente en la primera infancia. Se espera, sostiene la UNESCO “que exista una estrecha vinculación entre los distintos subsectores de la educación y entre la educación básica, la salud, la nutrición, el agua potable y el entorno natural, factores fundamentales hoy” (UNESCO, 2000: 15).
Es importante resaltar que, es consenso general que desde los primeros años resulta importante que las niñas, niños y adolescentes (NNA), vivan en ambientes sanos, que les permitan un adecuado desarrollo. Para reafirmar la idea, EPT (200) subraya:
Todo niño debe ser criado en un ambiente seguro y atento para que pueda ser sano, despierto, seguro y capaz de aprender. En el último decenio se aportaron nuevas pruebas de que la buena calidad de la atención y educación de la primera infancia, tanto en la familia como en programas más estructurados, tenía consecuencias positivas en la supervivencia, el crecimiento, el desarrollo y el potencial de aprendizaje. Esos programas han de ser integrales, estar centrados en todas las necesidades del niño y abarcar la salud, la nutrición y la higiene, además del desarrollo cognoscitivo y psicosocial. (p. 15)

En el documento antes mencionado, se visualizaron los resultados de los propósitos descritos en la Educación para todos de 1990. No obstante, en específico, el acceso a la educación, aunque aumentó, no fue en el nivel esperado, pues todavía seis millones de niños y niñas aún no asisten a la escuela.
Dado lo desalentador de los resultados que para el 2000 hubo en educación en todo el mundo, a lo largo de las dos décadas del presente siglo, fortalecer la educación a nivel mundial se ha mantenido como una prioridad, pues, se entiende, que el hecho de que las personas se reúnan alrededor de procesos escolarizados, estas tengan los canales para formarlos en áreas fundamentales como la salud, las cuestiones de género, los derechos humanos, etc.
En el caso de la educación para la salud desde la escuela, desde principios del siglo XXI, se han impulsado acciones para la prevención de enfermedades y el desarrollo de habilidades hacia la toma de decisiones para vivir saludablemente. Según la UNESCO, en el documento Educación 2030: Declaración de Incheon y Marco de Acción (2015), se corrobora que la educación desarrolla las competencias, los valores y las actitudes para que las niñas y niños disfruten de una vida saludable, tomen decisiones fundamentadas y afronten los problemas a escala local y mundial.

En la actualidad la Organización Mundial de la Salud en el documento “Educación para la salud con enfoque integral”, citando los Programas Interdisciplinarios en Atención Primaria de la Salud de la Universidad Industrial de Santander (PROINAPSA),se entiende que la educación para la salud con enfoque integral es un proceso de generación de aprendizajes, que va, desde el autocuidado individual, hasta el ejercicio de la ciudadanía, la movilización y la construcción colectiva de la salud en la cual participan las personas y los diferentes sectores del desarrollo (PROINAPSA, 2014).
En esta lógica aprendemos para vivir plenamente en el ámbito individual y en el ámbito social. Por ello, la educación para la salud desde la escuela se sustenta en procesos sociales de comunicación y diálogo donde, apoyados en estrategias socioeducativas, los participantes comparten sus experiencias con el propósito de empoderarse, por un lado, como individuos, y por otro como miembros de una comunidad cercana, reconociéndose en un marco mucho más amplio como lo es el mundial.
Es decir, vivir en una sociedad sana requiere de la participación de todos. La escuela como institución social es considerada como el espacio natural para el desarrollo de habilidades y valores que favorezcan la formación de ciudadanos sanos preocupados por su responsabilidad en el logro de este objetivo.
Cuando se educa para la salud, se busca una mejor calidad de vida, se educa para vivir de modo saludable. Vivir así refiere, inmediatamente, a una acción. No es un asunto teórico ni de ejercicio exclusivo de la escuela o de los gobiernos. Construir comunidades saludables significa un espacio de construcción colectiva. A la par, hablar de educación para la salud y vida saludable, aleja de la tradicional visión de que estar sano es no tener una enfermedad. Una vida saludable y educar para vivirla involucra aspectos amplios como las condiciones materiales, las cuestiones ambientales, el respeto a los derechos humanos, la atención al medio ambiente, la salud mental de las personas, etc.
A partir de la emergencia sanitaria declarada en marzo del presente año (2020), las medidas de higiene y prevención exigen cambios importantes. Los cuidados para evitar contagios han aumentado por situaciones que no eran comunes en nuestra vida cotidiana. Sin duda, en este marco, la escuela en general, y la educación de la primera infancia en particular, toman relevancia para fomentar actitudes y acciones indispensables para desarrollar habilidades y valores que lleven a la población mundial a asumir su responsabilidad en la conformación de comunidades sanas. Por ello, es muy valiosa toda iniciativa que busque, en cualquier condición, formar a las futuras generaciones y plantear a las generaciones presentes la responsabilidad que, como especie inteligente tenemos sobre el planeta y todas las cosas que en él se encuentran.
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| Ensayo seleccionado para su publicación como parte de la asignatura Optativa: Producción de Textos Académicos, impartida por la Profra. María Esther M. Fuentes Martínez. |
Desde el momento en que nacemos estamos rodeados de planes, de elecciones no hechas ni tomadas por nosotros. Claro está, los padres ya eligieron nuestro nombre, concibieron cómo seremos educados, bajo qué reglas e incluso bajo qué religión, hay quienes ya previeron el colegio al que asistiremos o, en casos más extremos, hay padres que ya eligieron a la persona con la que su hijo o hija contraerá matrimonio, pero ¿qué padres han siquiera pensado en la posibilidad de tener que decidir cómo o cuándo morirá su hijo? Se nos prepara para vivir y, de ser posible para vivir bien, pero casi nunca se nos prepara para morir.
Hoy en día, la eutanasia, el derecho a morir dignamente y el suicidio asistido, siguen siendo temas controversiales en los que las opiniones se dividen y contradicen, por lo que llegar a un acuerdo resulta casi imposible. En este ensayo expresaré mi punto de vista al respecto.
Para una gran mayoría, el concepto de ‘muerte’ suele tener una serie de connotaciones negativas, por lo que llega a ser un asunto difícil de tratar, olvidando en ocasiones que como seres humanos somos entes finitos y la muerte nos resulta inherente. De una u otra forma llegamos a ella, pero no saber qué pasará con nuestro ser al llegar a este punto terminal de la vida nos causa angustia e incluso temor.
Como menciona el médico Cerejido (2008) “la muerte pone, entonces, un límite neto a la capacidad de conocer, pues nadie ha regresado de la muerte para explicar qué sucede después. La muerte interrumpe definitivamente el flujo de significado, es por lo tanto la angustia por excelencia”. El ser humano como ser racional y pensante tiende a sentirse seguro cuando sabe de lo que habla, por consecuencia, lo que no conoce y, peor aún, lo que hasta el momento no tiene forma de ser conocido, le causa un temor y recelo dando como resultado evadir el tema, tratarlo lo menos posible o rehuir hablar de ello.
Sin embargo, por más que le demos la vuelta a la cuestión de la muerte, a todos nos alcanzará alguna vez en nuestra vida y nos enfrentaremos a ésta de una u otra forma: ya sea la muerte de un familiar, de un conocido o simplemente enterarnos por las noticias que falleció tal personaje o alguien célebre.
El impacto que esto produce en nosotros ocurre en menor o mayor medida según sea el caso de la pérdida, pero, qué es lo que pasa cuando nos enteramos de que aquella persona o ser querido decidió darle fin a su vida por “x” o “y” razón, es algo todavía más complicado de asimilar; pero si nos ponemos a reflexionar el porqué de lo acontecido puede que terminemos entendiendo e incluso sintiendo empatía con aquella decisión. Para llegar a esta reflexión hay que tener medianamente claro algunos términos, como eutanasia y muerte digna.
En su texto “Eutanasia: concepto legal”, Macías Gómez (2008) maneja los siguientes conceptos:
El término eutanasia deriva del griego: “eu” (bien) y “thánatos” (muerte). Es todo acto u omisión cuya responsabilidad recae en personal médico o en individuos cercanos al enfermo, y que ocasiona la muerte inmediata de éste con el fin de evitarle sufrimientos insoportables o la prolongación artificial de su vida. Cabe inicialmente destacar dos datos relevantes: para que la eutanasia sea considerada como tal, el enfermo ha de padecer, necesariamente, una enfermedad terminal o incurable, y en segundo lugar, el personal sanitario ha de contar expresamente con el consentimiento del enfermo.
Muerte digna u ortotanasia se alcanza siempre rechazando el empleo de medios desproporcionados para el mantenimiento de la vida. Consiste en dejar que la muerte llegue en enfermedades incurables y terminales, tratándolas con los máximos tratamientos paliativos para evitar sufrimientos, recurriendo a medidas razonables. Se distingue de la eutanasia en que la ortotanasia nunca pretende deliberadamente la muerte del paciente. La muerte digna es, en definitiva, la muerte con todos los alivios médicos adecuados y los consuelos humanos posibles. (p.2-3)
En este punto considero conveniente relatar una experiencia personal, con el fin de exponer la razón por la que me encuentro a favor de la “muerte digna”.
Clifford tenía ya 17 años de edad, bastantes años considerando que Clifford no era un ser humano sino una hembra canina, la mejor de todas. Reconozco que sus últimos días en este mundo fueron difíciles, tanto para ella como para mi hermana y desde luego para mí, que fuimos quienes nos hicimos cargo de ella. Fueron tres días los que estuvo canalizada debido a que comía muy poco y comenzaba a deshidratarse, apenas se levantaba de la cama y su ánimo estaba bastante decaído. Al verla así, se nos vino el mundo abajo porque éramos conscientes de que su desenlace estaba por llegar, y aun sabiéndolo, nos rehusábamos a aceptarlo.
En su último día de vida, recibimos los resultados de unos análisis que reflejaban que el cuerpo de Clifford ya no respondía como debía y tenía daños imposibles de revertir. En ese momento no fue tan difícil tomar la decisión de “dormirla”. Estoy segura de que más bien se trataba de un acto de amor con el que se sopesó que dejarla vivir sólo significaría prolongarle una agonía dolorosa y que, al final, irremediablemente la llevaría a la muerte. A final de cuentas Clifford murió sin dolor y rodeada de aquellos que la amamos, sin duda fue una muerte digna.

¿Por qué si Clifford, o cualquier otra mascota, pueden recibir una muerte digna, sin dolor y rodeada de sus seres queridos, no así un ser humano? Entiendo bien que es un aspecto complejo en el que se involucran múltiples ramas, como la medicina, la bioética, las leyes y hasta la religión. Sin embargo, no es un tema nuevo, pues existe ya todo un historial detrás, pero sin mucho avance. Si bien hay algunos países en los que la eutanasia está legalizada como en Holanda, son más los que aún no, México va caminando en ello.
Más allá del aspecto legal y de toda la controversia alrededor de este tema, para mí es un asunto humano y de empatía, por lo que considero que todos deberíamos tener ese derecho a decidir no sólo cómo vivir sino también cómo morir.
Macías Gómez Ramón. (2008) “Eutanasia: Concepto Legal” Consultado el 17 de enero del 2017.
Cerejido, Marcelino, disponible en: http://www.eutanasia.ws/hemerotecaz14.pdf&ved=0ahUKEwiqz7b_2s7RAhWiqlQKHRoBBa0QFgglMAI&usg=AFQjCNH4wgpPd9qyF_LSRlQgdJge0XjCJA&sig2=lodbc50zgfFpnGtEF3eusw
Soberón G., Feinholz D. (2008) “Muerte digna. Una oportunidad real”. Secretaria de Salud. México
Taboada P. (2000) “El derecho a morir con dignidad”. Acta Bioética; año VI; no.2. Chile. Consultado el 17 de enero del 2017. Disponible en: https://www.scielo.cl/pdf/abioeth/v6n1/art07.pdf&ved=0ahUKEwiipM-o3s7RAhVIrlQKHWaUBGwQFggvMAM&usg=AFQjCNFHsJ0-06eKT_X8Rm8c9g-9T4XfWw&sig2=C8K-sE1-Ow02KH2nY7ytAQ
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