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]]>docente de la ENMJN

Durante su visita a la Escuela Nacional para Maestras de Jardines de Niños, en mayo de 2025, la Dra. María Antonia Casanova Rodríguez compartió valiosas reflexiones sobre los retos y alcances de evaluar en contextos educativos donde la inclusión es un principio fundamental. En esta entrevista, dialogamos sobre el papel de la evaluación como herramienta para el aprendizaje, más allá del simple control o medición de resultados.
ABH: Doctora Casanova, gracias por acompañarnos. Para comenzar, ¿podría comentarnos cuál es su visión respecto a la educación?
Dra. Casanova: Una sociedad moderna, con el desarrollo tecnológico actual y los problemas sociales por todos conocidos, pienso, exige implementar un modelo educativo que favorezca la incorporación de los ciudadanos a la sociedad con igualdad de oportunidades, es decir, una educación con equidad y calidad.
Por ello, mi visión sobre la educación es que se debe trabajar para hacer una educación de excelencia y equidad para todos los niños y jóvenes sin que sus circunstancias personales sean un obstáculo. Esto implica innovar y adecuar continuamente el diseño curricular y sus componentes, entre otros, la evaluación. Hacer mejoras en todo el currículum facilita el cambio efectivo en los modelos de enseñanza y aprendizaje, asegurando que todos los niños tengan acceso a una educación de calidad. Los modelos deben ser vistos en su justa medida y avanzar hacia propuestas cada vez más democráticas e incluyentes que consideren las condiciones físicas, psicológicas y sociales de cada uno de los estudiantes.
Entonces, abordar críticamente el currículum desde sus objetivos hasta la evaluación es, para mí, una demanda de justicia social. Actualmente, en las sociedades democráticas, la educación es un espacio donde toda la población debe asumir cierta responsabilidad, por lo que, parte del compromiso de la escuela, es motivar a la participación colectiva.
ABH: Eso suena muy importante. ¿Qué papel juega la familia en los procesos escolares?
Dra. Casanova: La participación activa de los padres y cuidadores en el proceso educativo resulta imprescindible pues ayuda a fortalecer el aprendizaje y el desarrollo integral de los niños. Por ello, es fundamental implementar, desde la escuela, estrategias que faciliten y promuevan esa participación activa de la familia, creando un vínculo sólido entre la escuela y el hogar. El trabajo conjunto facilita que el niño, sobre todo los más pequeños tengan, por lo menos, dos espacios, la escuela y su casa, donde haya una preocupación por su formación y su aprendizaje. La comunicación entre los docentes y los padres de familia crea un lenguaje común que el niño identifica y le da continuidad a lo que aprende en la escuela al llevarlo a su casa. Al mismo tiempo, lo que ocurre en el hogar es fuente de información para la enseñanza en la escuela.

ABH: Interesante, Doctora. En cuanto a la inclusión, ¿cómo se aborda actualmente la evaluación formativa en la construcción de ambientes inclusivos?
Dra. Casanova: La educación inclusiva comienza desde los primeros años y es la base para promover la convivencia con respeto a la diversidad. Es esencial que desde la educación inicial se fomente un ambiente que valore y respete las diferencias, preparando a los niños para vivir en una sociedad plural y diversa. Esto requiere un enfoque que garantice igualdad de oportunidades para todos.
En ese sentido, un compromiso de la escuela es reconocer y promover la idea de que no existen grupos homogéneos y que todos los niños son diversos por su ritmo y estilo de aprendizaje, talento, motivación o interés, su sexo y género. Algunos por su alta capacidad intelectual, o dificultad de aprendizaje, la presencia de una discapacidad intelectual, sensorial o motora, un trastorno generalizado del desarrollo, etc. También son diversos por razones sociales como la itinerancia escolar debido a la migración, por provenir de contextos rurales o desfavorecidos, ser miembros de una etnia o cultura específica con un idioma diferente o, tal vez, por venir de entornos familiares desestructurados. Son diversos por su historia personal, si están o han estado hospitalizados, están en convalecencia, padecen alguna enfermedad crónica, etcétera.
Creo que, en el tema de la creación de ambientes inclusivos, es importante la diferenciación que se ha hecho de los términos integración e inclusión. Hoy se sabe que la integración pretende adaptar al alumno con diferencias (por capacidad, cultura, lengua, contexto socioeconómico, etc.), al sistema escolar, con los apoyos necesarios. En su momento, fue el objetivo de la educación especial trabajar con niños a los que se les consideraba con necesidades educativas especiales. Sin embargo, esa visión ha evolucionado hasta que, en este momento, se considera como un objetivo de toda la educación la inclusión de todos los niños. La inclusión pretende que el sistema educativo (las escuelas) flexibilice su organización, recursos y diseño curricular para poder aceptar y educar a toda la población escolar, con sus diferencias específicas. Como te comenté, se parte de la idea de que todos somos diversos y que no existen los grupos homogéneos.

Entonces, para hablar de ambientes escolares inclusivos, se deben identificar los retos que representan y que implican una revisión crítica a todo el currículum. Es necesario impulsar metodologías diversificadas, el uso de recursos variados y pertinentes, impulsar la formación y actualización del profesorado, implementar los principios del Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA), que es una propuesta muy actual y que se está difundiendo rápidamente en el campo de la educación y, por supuesto, promover la incorporación de la evaluación formativa en todos los niveles educativos.
ABH: Un gran reto, Doctora. Usted es reconocida por su experiencia en la evaluación formativa, ¿podría explicarnos qué es y cuál es su papel en el proceso educativo?
Dra. Casanova: La evaluación es un proceso sistemático de obtención de datos que nos permite conocer cómo se desarrolla la enseñanza y el aprendizaje. Su objetivo principal es ofrecer información continua para valorar lo que se ha logrado y, en función de ello, tomar decisiones inmediatas para ajustar y mejorar la calidad del proceso educativo. Así, la evaluación permite guiar y mejorar los procesos de enseñanza y aprendizaje.
Para que la evaluación abone a la formación de ambientes inclusivos, es necesario considerar que, desde este enfoque, se plantea educar en una misma escuela a todo el alumnado, independientemente de sus características. Para ello, se debe disponer de los medios humanos y materiales para ofrecer educación de calidad. Es decir, no se trata solo de que los niños accedan a “la escuela”, sino que accedan “al aprendizaje”. Por eso, el diseño curricular y todos sus elementos deben aplicarse con la intención de conseguir la educación inclusiva que se pretende.
Entre esos elementos curriculares se encuentra la evaluación, que debe dejar de ser competitiva para convertirse en cooperativa. Hasta hace pocos años, la evaluación invitaba a que los niños se compararan unos con otros por sacar la mejor nota o estar en el cuadro de honor. La evaluación formativa, considera que la competición debe ser con uno mismo. Es decir, uno debe ser, hoy, mejor que ayer.
Un modelo de educación inclusiva requiere que todos los elementos curriculares lo sean. También la evaluación, que en su carácter formativo apuesta por mejorar los procesos y la adecuación del sistema a la singularidad de cada alumno. Cuando se adopta la evaluación formativa, se acepta que dirige toda la actividad docente-discente, por lo que es una opción imprescindible para alcanzar las metas de una educación y una sociedad inclusivas.

ABH: Interesante, Doctora. Ahora, ¿en qué se diferencia la evaluación formativa de la evaluación tradicional o sumativa?
Dra. Casanova: Se dice que predomina una evaluación tradicional, academicista y final, cuando el profesor se centra en conocer los resultados finales, valorando con números o calificaciones. Es una evaluación que actualmente es considerada limitada pues pone énfasis en las carencias o deficiencias de los estudiantes, es decir, resalta lo que no se aprendió. Es una evaluación que usa estándares como referencia para evaluar el aprendizaje, por lo que homogeniza a la población, pretendiendo que toda salga “igual” de la escuela. Al perder de vista los procesos, es una evaluación que, finalmente, se expresa con un número que, siendo visible, promueve la competencia entre los estudiantes lo que influye en el surgimiento de actitudes insolidarias.
En contraste, la evaluación formativa evalúa los procesos en curso, identifica las fortalezas y dificultades de los estudiantes en cada momento valorando las diferencias. Con ello, se favorece la personalización y particularización de la enseñanza y del aprendizaje y la mejora continua y la cooperación entre los actores educativos. Es un tipo de evaluación que se adopta desde el principio del curso, es del conocimiento de alumnos y padres de familia y ayuda a ajustar las estrategias para que todos puedan aprender mejor.
ABH: Doctora, coméntenos ¿Por qué es tan importante implementar una evaluación formativa en el contexto de una educación inclusiva y en sociedades diversas?
Dra. Casanova: La evaluación formativa es fundamental en una educación inclusiva porque responde a la necesidad de atender a la diversidad del alumnado. Permite detectar las dificultades y talentos de cada estudiante en tiempo real, facilitando la adaptación de recursos, metodologías y contenidos. Además, favorece un ambiente cooperativo y evita la competencia desleal, promoviendo la igualdad de oportunidades.
Al implementar la evaluación formativa, el profesor cuenta con elementos más claros para emitir un juicio de valor respecto a los avances de los niños, lo que redunda en una mejor comunicación con los alumnos y sus padres.
ABH: Doctora, ¿cómo empezar a incluir entonces la evaluación formativa en nuestros cursos?
Dra. Casanova: Bueno, primero es importante hacer algunas preguntas: ¿Tomo en cuenta las posibilidades de cada uno de mis alumnos?, ¿Considero el contexto de la escuela?, la evaluación que hago, ¿Sirve para mejorar el aprendizaje de cada alumno?, ¿Resulta útil para mejorar mi propuesta de enseñanza?, ¿Apoya el desarrollo y el ajuste de los proyectos escolares que propongo? Si la respuesta a estas preguntas es sí, ¡felicidades!, ya estamos haciendo evaluación formativa. Si, por el contrario, la respuesta es no, es el momento de repensar la evaluación.
Si hemos decidido transformar la evaluación, debemos considerar algunos aspectos. Primero, optar por la evaluación formativa, como ya dije, implica repensar todos los aspectos del currículum y, sobre todo, transformar los diferentes momentos del proceso. En ese sentido, debemos considerar que la evaluación formativa requiere del diseño de instrumentos diferentes a los exámenes de conocimientos. Es decir, debemos estar dispuestos a invertir tiempo en el conocimiento de nuevas técnicas de recopilación de datos como son la observación, la encuesta, la entrevista, grabación de audios y videos y levantamiento de evidencias, por mencionar algunas.
Al mismo tiempo, debemos integrar técnicas de análisis de datos como son el análisis de contenido y la triangulación de información, entre otros.
Finalmente, debemos estar dispuestos a trabajar arduamente en la realización y mantenimiento de instrumentos de recopilación de datos como lo son: el diario de campo, el anecdotario, la lista de cotejo, la rúbrica, el cuestionario de aprendizaje, la fotografía y la grabación de audios y videos. Todo eso servirá como fuente de información para, posteriormente, hacer un informe descriptivo de evaluación donde se ofrezca información clara, concreta y amplia que dé cuenta de los avances y dificultades de los alumnos. En ese informe es importante que se aborden los aprendizajes adquiridos y los desempeños de los alumnos. Finalmente, es necesario que se valoren también, los aprendizajes conceptuales, procedimentales y las actitudes.
Uno de los beneficios más relevantes de la evaluación formativa es que el alumnado aprende a valorar su propio trabajo y el de sus compañeros, ofrece opiniones sobre lo que le gusta más o menos y va adquiriendo competencias de aprender a aprender y autonomía personal
Parece complicado, pero con un poco de práctica, pronto, el profesor desarrolla las habilidades necesarias.

ABH: Doctora, observo que, en la evaluación formativa, la retroalimentación tiene mucha importancia. Incluso hay estudios desde las neurociencias sobre ello. ¿cómo influye la retroalimentación en el proceso de aprendizaje?
Dra. Casanova: La retroalimentación positiva, que es la que propone la evaluación formativa, se centra en identificar lo que un estudiante está haciendo bien. Se sabe que, al conocer lo que el alumno hace bien y lo que aprende, se activan las áreas del cerebro relacionadas con el placer y la recompensa. Esto provoca la liberación de neurotransmisores como la dopamina, lo que refuerza las conexiones neuronales relacionadas con el comportamiento exitoso. Como resultado, el cerebro está más receptivo y abierto a aprender, lo que hace que se sienta motivado y confiado para seguir avanzando. Entonces, cuando el profesor retroalimenta al estudiante, debe ser cuidadoso en poner énfasis en los logros, lo que no quiere decir que no se aborden los espacios de mejora y los aprendizajes que le representan mayores retos. Un acercamiento valorativo desde este enfoque, implica que el estudiante, en la medida de sus posibilidades, exponga también su propia valoración sobre sus logros, con ello, se motiva a la reflexión y al compromiso con su propio aprendizaje.
ABH: Doctora Casanova, muchas gracias por compartir sus ideas con nosotros. Para finalizar, ¿qué mensaje le gustaría dejar a quienes trabajan en la educación de los niños pequeños?
Dra. Casanova: Les diría que su labor es fundamental para construir una sociedad más justa, inclusiva y equitativa. Innovar en los métodos, fortalecer la colaboración con las familias y promover una educación que celebre la diversidad, son pasos clave para lograr un impacto positivo en la vida de los niños y en el futuro de nuestra sociedad.
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docente de la ENMJN
Fotos tomadas de la página de Facebook de la Red Durango de Investigadores Educativos (ReDie)

Realicé esta entrevista a la Dra. Miriam Hazel Rodríguez López, presidenta de la Red Durango de Investigadores Educativos, en el marco de la firma de la carta de colaboración entre ella y el Dr. Eugenio Aurelio López López, titular de la Dirección General de Educación Normal y Actualización del Magisterio (DGENAM), llevada a cabo el 22 de noviembre en la Ciudad de México, la cual presento a continuación.
AB: Dra. Rodríguez, ¿podría hablarnos sobre la importancia de las redes de generación de conocimiento, es decir de investigadores, en el ámbito educativo?

Dra. Rodríguez: Claro, la vinculación entre redes de generación de conocimiento es esencial porque permite establecer conexiones significativas entre instituciones, comunidades y sectores productivos. Esto fomenta el desarrollo integral y sostenible mediante proyectos específicos que vinculan la academia con la vida cotidiana de las escuelas. En la educación, la vinculación en redes es muy práctica, ya que los lazos construidos permiten a los participantes aprender en escenarios reales, aplicar sus conocimientos y difundir los resultados, fortaleciendo sus competencias profesionales. Colaborar en redes enriquece la actividad áulica compartiendo experiencias y conocimientos entre investigadores y educadores.
AB: En su opinión, ¿cuál es el papel del conocimiento en la actualidad?

Dra. Rodríguez: En la era del conocimiento, todo tiene que ver con el conocimiento. A diferencia de lo que se creía antes, hoy el conocimiento no se crea en solitario, necesitamos redes para generar y difundir conocimiento, conformadas por personas con un genuino deseo de aprender unos de otros. Trabajar con personas de diferentes contextos escolares y especialidades aporta una visión más amplia y diversa sobre los problemas y soluciones educativas.
AB: En su experiencia, ¿Qué beneficios nos puede compartir de participar en redes de investigación?
Dra. Rodríguez: Participar en redes de investigación permite comprender la complejidad de las sociedades actuales. Las redes de conocimiento, la multidisciplina y las nuevas formas de ver el mundo colaborando, dialogando y compartiendo experiencias, amplían nuestra comprensión de las realidades y nos permiten incidir en ellas de manera más puntual y asertiva.

AB: explíquenos, ¿cómo funciona la colaboración en la Red Durango de Investigadores Educativos (ReDie)?
Dra. Rodríguez: En ReDie, nuestro objetivo principal es convocar esfuerzos multidisciplinarios para promover la calidad y competitividad de la educación, mediante la vinculación institucional. Realizamos investigaciones educativas originales que transforman los procesos y a los actores educativos, mejorando las prácticas y los resultados del aprendizaje. También ofrecemos procesos de formación orientados a la investigación educativa a la par que fomentamos redes de profesores e investigadores que dialogan con sus pares a nivel nacional e internacional.

AB: ¿Qué actividades realiza la ReDie?
Dra. Rodríguez: Organizamos coloquios, foros educativos, seminarios y publicamos la Revista Praxis Educativa ReDIE. Durante nuestra existencia, hemos promovido la publicación de casi 200 libros. Como sabes, hoy firmamos cartas de colaboración con Eugenio Aurelio López López, titular de la Dirección General de Educación Normal y Actualización del Magisterio (DGENAM) que incluyen a las cinco escuelas normales de la Ciudad de México. Tenemos muchas expectativas en este sentido y, por supuesto, mucha responsabilidad. En este momento, estamos preparando un plan de trabajo para 2025 que en breve presentaremos al Dr. López.
AB: Gracias, Dra. Rodríguez, le deseo mucho éxito en su trabajo con las escuelas normales.
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]]>La entrada 2° COLOQUIO INSTITUCIONAL: Sistematización del Proceso Reflexivo y Analítico aparece primero en Revista Voces.
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El 2º COLOQUIO INSTITUCIONAL 2019 Sistematización del Proceso Reflexivo y Analítico: Hacia la culminación de los documentos de titulación, tiene como propósito hacer que nuestra institución oriente y enriquezca la construcción de los documentos de titulación, a través de un diálogo académico completo entre los asesores, los lectores y las estudiantes.
Eventos como éste dan continuidad a los esfuerzos previamente efectuados en nuestra escuela en cuanto al desarrollo y los procesos de escritura que prevalecen al momento de elaborar los trabajos de titulación, en sus tres modalidades: Portafolio de Evidencias, Informe de Prácticas Profesionales, Tesis de Investigación. Esperamos tu asistencia. El Coloquio se llevará a cabo en los diversos espacios de la ENMJN. ¡No faltes!
La entrada 2° COLOQUIO INSTITUCIONAL: Sistematización del Proceso Reflexivo y Analítico aparece primero en Revista Voces.
]]>La entrada Una muy buena impresión: Charla con José Luis García González aparece primero en Revista Voces.
]]>Impresor de la ENMJN
Al fondo del último pasillo, en el rincón más apartado del trajín de nuestra escuela, se encuentran los dominios de José Luis García, trabajador incansable y encargado perseverante del taller de impresión de la ENMJN. Siempre jubiloso e inquieto, es el Señor José Luis una figura significativa en el ámbito de la comunicación y la logística en general de esta institución, pues se ha encomendado a producir tantas cosas útiles que usamos todos los días: desde una postal de felicitación, hasta la tarjeta de firmas, desde un formulario de examen hasta el encuadernado de una tesis. Cabe señalar que durante la plática, llegó mucha gente a buscarlo en torno a no pocos trabajos y encargos, por lo que, por momentos, tuvimos que interrumpir y reanudar el diálogo.
Todavía no es mediodía y para el señor José Luis la mañana es añeja. Como todos los días, hoy ha llegado muy temprano a la Escuela, pero esta vez para arreglar algunos de sus últimos pendientes ahora que ha decidido pensionarse y dar por cumplida su larga misión en la ENMJN. Accediendo a su área de trabajo, los amplios ventanales iluminan la singular morfología de sus muebles y sus máquinas. Siempre vestido en ropa de trabajo, esa inconfundible bata gris es su mejor distintivo. Con la cortesía que lo caracteriza, José Luis nos recibe ante el escritorio contento por esta entrevista.

Revista VOCES: ¿De dónde le viene ese espíritu de inquietud y de trabajo tan suyos?
JOSÉ LUIS: Desde muy pequeño, mi papá nos dijo que él no nos podría dejar una herencia y que lo mejor era aprender a trabajar, de modo que así nos incentivó y nos cubrió los estudios de secundaria. Pero al poco tiempo, hacia 1972, mi padre se enfermó de diabetes y ya no podía trabajar; de modo que tuve que aplicarme y hacer frente, pues fui el mayor ¡de ocho hermanos!
Revista VOCES: ¿Cómo fue que llegó a la ENMJN?
JOSÉ LUIS: Mi mamá y mi hermana trabajaban en el Jardín de niños anexo, mi madre estaba de permiso por enfermedad (Artículo 43). En esos tiempos era posible hacer una transferencia personal de la plaza a un familiar mientras ésta no se ocupara. Fue un año de permiso de ella y uno de trabajo para mí. Así que llegué al jardín de niños en 1990, y a mitad del año me transfirieron a la escuela, al área de 4º grado, a mantenimiento: limpiaba salones y la Cámara de Gesell…. Luego fue mi hermana la que salió de permiso y la historia se repitió casi otro año. En ese entonces recuerdo que la directora era la Maestra Margarita Reyes Sales.
Como ya no podía cubrir a mis familiares, tuve que pedirle a la Maestra Reyes Sales una oportunidad para ingresar formalmente. Sólo tenía por recomendación mi propio trabajo. Ella me dijo: “Luego lo llamaremos, cuando sea la ocasión”. Dentro de mí yo dije ‘ya valió’. Pero no mucho tiempo después me llevé la sorpresa contraria, con una llamada de la secretaria de la directora, de María de Jesús Martínez Vite, a quien conocemos como Chuy, quien trabajara en las copias por buen tiempo.

Revista VOCES: ¿En qué circunstancias vivía usted entonces?
JOSÉ LUIS: No hacía mucho tiempo me había casado y tenía un bebé de menos de dos años. Mi familia había andado como nómada, y rentaron por toda la ciudad: hasta en Azcapotzalco y Tláhuac. Yo, de 3 pm a 10 pm, tenía otro empleo en una empresa de productos plásticos llamada IMPLAX. Había una diversidad enorme de plásticos, colores, tamaños, durezas. Yo creo que ahí conocí mi gusto por la profusión de los detalles.
Aquí en la escuela había otro encargado de la imprenta: Pero un día se fue; nunca supe exactamente por qué… Es curioso, pero en los empleos que he tenido, siempre llegué a partir de los puestos más bajos; así que en la industria empecé por barrer máquinas mucho antes de que aprendiera a usarlas; tal como ocurrió acá en la escuela. Yo siempre he querido superarme. Luchar para vivir mejor y ganar más.
Revista VOCES: ¿Cómo fue que aplicó esa estrategia?
JOSÉ LUIS: Pues de limpiar máquinas, me pasé a trabajar al almacén, donde aprendí sobre el orden de muchas cosas… Pero no era suficiente; yo quería un tiempo extra para ganar un poco más. De modo que, luego de insistirle al jefe y decirle que ya dominaba mucho acerca de la empresa, él me dijo: “Ya sé, te voy a trasladar al Departamento de mujeres”, que en realidad se llamaba Departamento de acabado. Para ese entonces, yo desde pequeño había trabajado solamente con hombres.
Los hombres en la fábrica efectuaban toda la parte más ruda y eran las mujeres quienes hacían el trabajo más fino y corregían los errores de algunas piezas; había una pequeña línea de producción en la que hacían los acabados en serie.

Revista VOCES: Tal vez usted ya estaba predestinado a trabajar cerca de las mujeres…
JOSÉ LUIS: En un principio fue muy difícil, por mi falta de costumbre, pero al cabo de unos meses, me adapté a ser el único hombre entre 50 mujeres. Primero, como era el único de mi género, me cotorreaban y me daban la vuelta, pero pronto me fueron aceptando y me les hice familiar. Y me quedé 5 años. Lo que hace la confianza. Pero no todos se lo tomaban tranquilo, pues por ese entonces, el que era jefe de toda el área y que estaba casado y con familia, embarazó una empleada cuyo padre le amenazó de muerte si no daba la cara. De modo que desapareció, y así fue que, intempestivamente, tuve que ocupar su lugar. Vaya destino.
Así fue que me quedé como jefe del área. Tenía como 20, a lo mucho, 21 años. Me pusieron a prueba tres meses. Ahí ya casi no trabajé con máquinas. Entonces me apliqué muy bien para trabajos manuales. Hacía mis inventarios. Creo que desde entonces yo tenía mucha visión, mucho sentido del orden. El resto de los otros hombres eran jefes de área, y todos al menos eran del doble de mi edad. Estaba completamente entre mujeres. Tenía a una supervisora. Y supervisaba mujeres.
Algo que me daba mucha tristeza era cuando debía notificar a las mujeres que, por necesidades de la empresa, serían finiquitadas y despedidas. Era un predicamento, pues había entre ellas madres solteras y otras con dificultades económicas. Todas me decían sus argumentos, y eso era muy difícil, pues era a un tiempo su revisor y su amigo… Así estuve 5 años.

Revista VOCES: ¿Cómo influyó esa cotidianidad en su vida sentimental?
JOSÉ LUIS: Todas las obreras de la fábrica tenían cabello corto y pantalón. Pero de entre todas, había una chica que no se decidía ni a usar el pelo corto ni a cambiar su falda por los pantalones. La verdad eso me llamó de inmediato la atención. Tanto fue así que, a lo mucho un año después, nos entenderíamos muy bien, y ella sería mi mujer. Nos casamos en 1988, y ya para 1989 nacería mi primer hijo. Salí del almacén hasta 1992. En resumen, ahí en ese empleo todo había empezado bien, pero acabó desgastado y con presiones. Con otra generación de dirigentes. Aburrido por un lado, pero con una gran experiencia por otro.
Revista VOCES: Muy bien, Señor José Luis. Ahora nos interesa retomar su presencia y su dedicación en esta escuela.

JOSÉ LUIS: Como le decía, llegué en 1993. El Señor Juan José Infante era el jefe de mantenimiento y el Licenciado Juan Álvarez Retana era el subdirector administrativo. En este taller, en esa época, se producía una publicación, la Revista Imagen, que era la precursora de lo que tiempo después sería Voces. Todo el trabajo de difusión, folletos, invitaciones y comunicados se hacían en la imprenta. Nada era digital como hoy. No había ni computadoras. De 1993 al 2010 hubo mucho trabajo. Eran los de las máquinas de escribir y los encargos a cada rato. No había un instante para descansar.

Yo aprendí a los 17 años muchas cuestiones de las imprentas, pues mi papá me había llevado a trabajar a la imprenta de un amigo suyo. Fue lavando los tipos metálicos con gasolina que conocí las letras y cómo se acomodaban. Los tipos se ordenan en caballetes que, a su vez, se disponen en la Caja California. Los tipos se ordenan alfabéticamente y por mayúsculas y minúsculas. A la caja de letras se le llama rama, y a lo que va en su interior lo conocemos por forma. Es donde están las regletas y las grapas que sujetan la página para imprimir.

El equipo de nuestra escuela era bastante artesanal, mientras que en la DGENAM ya tenían algunas máquinas de offset. Aquí la reina de las máquinas ha sido la Chandler, la cual sigue funcionando ahora mismo. Se trata de un artefacto de por lo menos 70 años. Esa máquina es mi enamorada. Ha sido la de batalla todo el tiempo. Por otro lado, hay una guillotina manual que tiene 50 años, y hay otra eléctrica un poco más nueva. Sin duda, aparatos muy bien hechos.
Revista VOCES: ¿Cómo se vive entre las máquinas?
JOSÉ LUIS: Estas máquinas me dieron la pauta para aprender más. Había entonces necesidades concretas; nada menos que las tesis de las alumnas, su impresión, su empastado y acabados, etc. Así que había la necesidad de aprender a usar offset y encuadernación. Pero esa instrucción la tuve que buscar afuera y por mi cuenta. Entonces encontré un Cecati, el famoso número 13, en el sur de la ciudad. Ellos tenían una materia que se llamaba “Artes gráficas”, que cumplía con todas esas técnicas, además de serigrafía. Como el curso era por mi cuenta, no sólo me lo costeé sino que me daba unas buenas matadas. Venía a la ENMJN de 7 am a 2 pm, luego tenía que llegar al primer curso al Cecati de 3 pm a 6 pm y el último de 6 pm a 9 pm. ¡Uf!… Prácticamente así estuve al menos año y medio pasando por todas las técnicas de impresión. No cabe duda de que ésa era mi vocación.
Había descubierto la importancia de un verdadero oficio. En la ENMJN existía una demanda franca y sólo yo podía encararla. Pero no sólo era estudiar; había que practicar mucho. Digamos que toda esa época de aprendizaje y estudio me llevó del 93 al 96. No hubo más remedio que imponerme metas y superar todos mis errores con tal de no quedarme estancado.

Revista VOCES: ¿Cuáles considera que son los principales retos de su trabajo?
JOSÉ LUIS: Son casi siempre dilemas de registro, que los registros de cada tinta, de cada color caigan perfectos en el papel, y no se desperdicie mucho material…
Algún día trajeron acá una offset, la cual me tocó estrenar con un ejemplar de VOCES en papel couché. E hice las placas y todo. Entonces el maestro Humberto Alonso, nuestro director de ahora, era el encargado del Área de Difusión Cultural. El trabajo era difícil, pues ese tipo de papel era muy delicado y brillante, fácil de ensuciarse. Se hicieron más de 150 ejemplares de esa edición especial. Me advirtió el licenciado Álvarez Retana que usar esa imprenta resultaba muy caro y definitivamente había que hacerlo en fotocopias de ahí en adelante. Lo saben los que seguían a Voces.
Revista VOCES: ¿Cuáles son los productos habituales de la imprenta desde su llegada hasta la fecha?
JOSÉ LUIS: Las tarjetas de personal, las tarjetas de biblioteca, boletas de calificaciones para Control Escolar (antes de que existieran las computadoras) y, desde luego, la Revista Voces, misma que había que fotocopiar, compaginar y engrapar, una por una. Por ahí del 2002, el taller se fraccionó con papelería y llegó un señor llamado Raúl y se quedó hasta que un poco después, en el 2012, llegó la señora Chuy. Ellos ya ofrecieron servicios más directos con las alumnas y que siguen necesitándose todo el tiempo: copias, engargolados y ventas de papelería en general. Como todo era más escolar que comercial, las chicas tenían que pedir un vale en el Área de Recursos Financieros, pagarlo y regresar con él acá.
Revista VOCES: Cuéntenos algo singular que le haya ocurrido.
JOSÉ LUIS: Un día sentí que iba a perder la mano, pues se me quedó atorada entre los rodillos y la lámina con tinta de la máquina de offset. Estaba lavando los rodillos ¡y que se me prende sola la máquina! ¡Sola! Nunca pude entender cómo es que el interruptor se encendió así nada más. Tuve que sacar la mano deprisa y apagar la máquina por instinto. Ahora entiendo cuando los compañeros dicen que acá en el fondo de la escuela y, en la parte de atrás, espantan. ¡Ja-ja-ja! Por más que traté de concebir cómo fue que se encendió sola, nunca hallé una razón.

Revista VOCES: ¿Cómo transcurre cualquiera de sus días?
JOSÉ LUIS: Vivo en Tláhuac con mi familia desde 1982. Unos cuantos años antes de la muerte de mi papá vivíamos en la Colonia Santa Julia, pero al final, como nos quisieron duplicar la renta, nos mudamos a Tláhuac. Así me nació la idea de comprar un lugar, aprovechando algunos consejos de conocidos y amigos… Con el tiempo me instalado bien ahí. Tláhuac ha cambiado mucho. Por ejemplo, desde que está la Línea 12 del metro, lo uso para venir a la escuela. Me quedó perfecta. A lo mucho me hago una hora a casa.
Revista VOCES: ¿Les enseñó el oficio de impresor a sus hijos?
JOSÉ LUIS: Los tres saben manejar bien la imprenta pues, desde pequeños, yo los traía al trabajo. Eran mis ayudantes. Me hacían las formas, los dobleces, etc. Aprendieron lo relativo a la impresión, aunque al final cada uno tuvo una carrera diferente, pues les di la libertad de escoger lo que les interesara.
Luis Ángel (ahora tiene 28 años) estudió sobre computadoras en el Cecyt, y luego se recibió en Upiicsa como Ingeniero en Informática. Jorge Arturo (de 23), luego de estudiar en el Cecyt, se fue a formar como Laboratorista Clínico. Es curioso, pero desde que son niños, siempre les vi las tendencias de lo que se convertirían más tarde, por ejemplo, a Jorge Arturo siempre le llamó la atención la naturaleza y los animalitos, el detalle. Ahora sigue su formación para ser químico bacteriólogo. Óscar Daniel (que tiene 21 años), del Cetis 1, que está en Tláhuac, se fue a estudiar mecatrónica. Y se metió a trabajar a un Oxxo. Se puede decir que en algo repitió mi historia, pues a partir de trabajos más sencillos se fue colocando en las cuestiones de máquinas y computación, así que empezó a ganar mejor.
Se puede decir que siempre les ha gustado los estudios y el trabajo. No les he dejado una herencia millonaria pero les he dejado algo muy valioso, un oficio. Eso y la confianza de haberlos acompañado en sus elecciones y su vocación. Ellos son mi orgullo.
Revista VOCES: Sabemos que ahora se marcha de la ENMJN. ¿Por qué lo ha decidido?
JOSÉ LUIS: Decidí pensionarme ahora que ya crié a mis hijos y que puedo cuidar mejor de mi salud. Disfrutando de ellos y de lo que mi esposa y yo les hemos inculcado: respeto, comprensión, responsabilidad. Ha sido una misión cumplida. Estoy orgulloso también de mi mujer pues, incluso sacrificando la economía en los tiempos más apretados, ha tenido la entrega de acompañar a nuestros hijos de cerca en sus estudios e ido a las juntas de sus escuelas durante años. Sin faltar a una. Haber estado cerca fue algo que al paso del tiempo agradecemos en su formación. Ellos mismos fueron los resultados. Una inversión. Los tres han sido de la escolta, por ejemplo, puros nueves y dieces. Creo que yo también hice lo propio, pues elegí la compañía del trabajo y la familia en lugar de los amigos y la parranda.
Revista VOCES: ¿Qué espera de la vida que usted ha decidido tener ahora?
JOSÉ LUIS: La muerte de mi hermano, el más chico en 2009, a consecuencia del alcohol y las drogas, fue demasiado significativa para mí y mi familia. A partir de ello, nos acercamos más a Dios. Muy un reto muy doloroso, pero su muerte sirvió para reflexionar y unirnos. Ahora vamos a la iglesia de vez en cuando. Mis hijos incluso se han preparado con cursos.
Mi sueño es darme un tiempo de calidad con mi esposa, ahora que ya estaremos más juntos. De hecho, estamos por cumplir 30 años de casados y vamos a confirmar los votos matrimoniales. Nosotros somos cristianos. Simplemente quise eliminar la mala vida de mi familia. Y funcionó, por ejemplo, mis hijos no son viciosos ni groseros.

Revista VOCES: ¿Qué le gusta hacer para descansar y qué otras actividades hará ahora?
JOSÉ LUIS: Ah, pues mi computadora. Mi hijo me consiguió una laptop. Y ya he tomado algunos cursos de cómo manejarla al máximo. MI delirio, mi pasión es la música, y ver mis películas. Por otro lado, sigo con la idea de superarme. Tengo 60 años. Está pendiente todavía aprender diseño gráfico. Saliendo de los trámites de mi pensión. Esa es mi primera opción, hacer un curso de diseño gráfico de 6 meses. Eso ya lo haré desde Tláhuac.

Revista VOCES: ¿Con qué impresión de la ENMJN se queda el impresor de la ENMJN?
JOSÉ LUIS: Una muy buena impresión. En estos 27 años que llevo laborando, le estoy agradecido a la escuela. Tratando a la gente y a las alumnas con respeto y cariño. Haber trabajado entre mujeres lo cambia a uno para bien y le ayuda a comprenderlas y comprenderse mejor uno mismo. Veo que, en general, estando en un ámbito laboral de puros hombres, se genera un ambiente de machismo. Pero trabajando y conociendo íntimamente a las mujeres, uno queda definitivamente admirado.
De toda mi experiencia de trabajar junto a mujeres, reconozco que ellas tienen un sentido más que el hombre. Pues se desenvuelven y hacen las cosas mejor. Incluso pueden realizar muy bien dos o tres actividades a la vez. El hombre no. Hay muchas mujeres que son madres solteras y aparte hacen tantas cosas que es impresionante: criar hijos, llevarlos a la escuela, hacer comida y trabajar tiempo completo. En resumen, admiro y valoro mucho a las mujeres. Me gusta apoyarlas. Ahora, por ejemplo, que ha sido mi despedida, tantas de ellas me han dado un abrazo tan sincero, que en verdad dan ganas de llorar. ¡Hay tanta emoción!

Tan sólo en casa, por ejemplo, que somos cuatro hombres y una sola mujer, no falta quien lave la ropa, los platos y comparta perfectamente el trabajo de la casa para aligerárselo a mi esposa. Los tres hijos saben hacer de todo: lavar, arreglar ropa y cocinar, además de sus oficios. Siempre me han ayudado.
Me considero un hombre satisfecho. Simplemente, me encuentro feliz y agradecido de todo lo que he vivido, de mi presencia en esta escuela y de los alegres proyectos que aún me esperan. ¡Muchas gracias! 
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El pasado viernes 21 de abril, Día de la Educadora (y natalicio del pedagogo alemán Federico Froebel), autoridades de la Secretaría de Educación Pública y de Canal 11 celebraron una reunión en la que se enfatizó la relevancia de esta fecha conmemorativa. Dotado de significados para la educación de nuestra sociedad, un día como ese no podía pasar desapercibido. De tal suerte se resolvió producir una emisión televisiva que atendiera con oportunidad el tema del ser de la educadora, la instrucción y la atención a la infancia en nuestro país.

El programa que cumplía ampliamente a estas necesidades fue “Diálogos en Confianza”, ya que además de cuidar la pertinencia y calidad de sus contenidos, se produce completamente en vivo y se acompaña simultáneamente con asistentes invitados y opiniones de la gente en diversos espacios públicos. En este caso se trató de un segmento de debate titulado: “El papel de la educadora en el aprendizaje de los niños”. Éste consistió en una tribuna en el set de televisión con entrevistas simultáneas transmitidas desde el Museo del Papalote, en ella, especialistas, estudiantes de la ENMJN y público en general discutieron a fondo y amigablemente sobre ámbitos de la educación temprana.
En aras de este ramo del conocimiento, el equipo de Diálogos en Confianza se dio a la tarea de buscar cuatro de los especialistas más calificados en el tema, entre los cuales, por supuesto, se encontraba nuestra distinguida docente e investigadora María Elena Pineda. Las perspectivas para el análisis del tema iban desde la mirada de la educadora frente a grupo hasta la estimulación temprana, y desde la neurología y los procesos de desarrollo cognitivo hasta la formación de docentes. Esta última fue sin duda el área de especialidad de nuestra compañera académica.
Nació en la Ciudad de México. Se formó como profesora de Educación Preescolar en la escuela Normal “Estefanía Castañeda” y es Licenciada en Pedagogía por la Escuela Normal Superior de México; tiene maestría en Planeación Educativa por el Centro de Estudios Superiores en Educación y obtuvo una especialidad sobre Política y Gestión Educativa en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), así como especialidad en Desarrollo de Estrategias de Enseñanza-aprendizaje en Educación Básica en la Universidad Pedagógica Nacional y está certificada en Dirección y Gestión del Centro Escolar por el IUCE de la Universidad de Salamanca, España.
Ha estado dedicada a la docencia y gestión directiva-administrativa durante diferentes periodos en los niveles y modalidades educativos de Educación Inicial, secundaria, especial, superior y capacitación de adultos desde hace 32 años; ha ocupado cargos de relevancia como Servidor Público de Carrera Titular en el Puesto de Directora de Educación Inicial en el Distrito Federal, supervisora de zona en esta modalidad educativa así como Directora de Diferentes Centros de Desarrollo Infantil de la SEP y del ISSSTE. Los últimos 6 años se ha dedicado a la formación de docentes de educación preescolar como profesora e investigadora en la Escuela Nacional para Maestras de Jardines de Niños y ocupa el cargo de Jefa del Área de Investigación de esa institución.
Ha colaborado con la Universidad Pedagógica Nacional (UPN) en la Investigación “Detección de las Necesidades de Formación de los Agentes Educativos de las Estancias Infantiles” que solicitó la Organización de Estados Iberoamericanos (OEA) para la Educación, la Ciencia y la Cultura y tuvo participación con la OCDE en la investigación, “Escuelas del mañana”, Proyectos de innovación en educación básica de América Latina; También ha realizado investigación sobre el diseño curricular en la formación permanente de docentes para la educación inicial.
Para muchos padres de familia cuyos hijos están por entrar a la primaria, los meses de enero y febrero pueden ser estresantes. Algunos comienzan a buscar la escuela ideal para sus hijos, basándose no sólo en la proximidad sino considerando lo que sus hijos aprenderán. Incluso algunas escuelas aplican exámenes para verificar que el niño venga con el conocimiento suficiente que le permita adaptarse a su sistema. Pero, ¿qué pasa con los niños que no son aceptados durante los exámenes de selección? ¿Qué pasa con el niño que no pronuncia bien algún sonido, o que a los seis años no usa la mano derecha para escribir?
Las escuelas a veces no responden a las dudas de los papás, y se limitan a decir que “al niño le falta madurar”. Pero, ¿qué es exactamente madurar? ¿Qué tiene que ver el lenguaje, con que al niño lo rechacen en la escuela? ¿No se supone que va a la escuela precisamente para aprender a leer y a escribir? Cuando nacemos nuestro cerebro ya se ha desarrollado un 26 por ciento; conforme el niño crece las neuronas se van especializando, y en ese proceso es muy importante que el niño juegue, cante, que escuche cuentos y active sus sentidos, pues se ha comprobado que el aprendizaje está relacionado con el movimiento, y éste con el lenguaje. Para que el niño aprenda y su cerebro se desarrolle no basta un celular o una tableta, es fundamental asumir la consigna: “Hay que mover, tocar, oler, saborear, escuchar y sentir para aprender”.
Día de la Educadora: http://snte.org.mx/seccion23/vernoticias/108/28/21-abril-dia-educadora
Programa Diálogos en Confianza. Canal Once: http://www.oncetv-ipn.net/dialogos/
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