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]]>docente de la ENMJN

Cada etapa histórica ha dejado huella en el desarrollo económico de nuestro país, provocando diversos problemas en los contextos. El estudio de dichos problemas nos ayuda a entender desde distintas miradas una realidad múltiple, no parcializada desde un enfoque político, cultural, social, emocional, etc. Este texto pretende ser un espacio reflexivo en torno a cómo consumimos, cómo distribuimos y producimos nuestros recursos, para poder transformar las realidades, analizarlas, sintetizarlas e investigarlas, visibilizando lo que suele permanecer oculto, para construir nuevos conocimientos, experiencias, formas de vida y educación.
En este sentido es importante analizar la relación entre educación y desarrollo, valorando de qué manera el desarrollo económico y social influyen en la educación. Y, finalmente, expongo algunas propuestas sobre los cambios que se requieren realizar en los ámbitos educativos y el desarrollo de nuestro país, a partir de los postulados de algunos autores.
“No sabemos lo que nos traerá el futuro / pero podemos, si nos movemos en la dirección correcta, / llevarlo hacia un lugar mejor” (en Quiñones, 2012, citado en Acosta 2014, pág. 93).
El desarrollo y la educación se relacionan directamente desde el aspecto económico y social, así es que uno influye en el otro, pues ningún país ha logrado un constante crecimiento económico sin haber realizado una inversión considerable en capital humano. El desarrollo ha pretendido y no logrado erradicar la pobreza, estar en armonía con el medio ambiente y favorecer las transformaciones estructurales que lleven al crecimiento económico.
El concepto desarrollo es uno de los conceptos normativos más trascendentales del siglo XX, el cual ha motivado y justificado las políticas nacionales en múltiples países, se centra en el proceso permanente y acumulativo de cambio y transformación de la estructura económica y social.
El desarrollo “es un concepto que se ha utilizado en la teoría económica, para indicar una medida de progreso de las sociedades occidentales en la organización de sus recursos y en las relaciones de intercambio de objetos materiales e inmateriales entre los sujetos que constituyen dichas sociedades” (Figueroa, 2019 pág. 1). Esa es solo una de las definiciones, pero existen una diversidad de enfoques sobre el concepto de desarrollo y en este sentido un indígena mapuche describe el desarrollo “… en forma multidimensional, donde esté presente lo material y lo espiritual. No consideramos Desarrollo proyectos que promueven la iniciativa individual, disociando el colectivo (…). Nos mueve el Küme Mognen, el “vivir bien”. Para nosotros las diferentes formas de vida que conviven en un espacio, proveen bienestar a quienes lo habitan y protegen (…) representa la coexistencia de diferentes formas de vida que se necesitan mutuamente para mantener el sentido de territorio… “ (citado en Figueroa 2019, pág. 8).
Esta visión mapuche contrasta con la noción eurocentrista predominante en México, pues sabemos que la Educación se refiere a la formación práctica e ideología, base de cualquier país, en la cual recae el desarrollo económico y social de cualquier país que necesita para avanzar, es el soporte, las oportunidades que pueden limitar o apoyar al crecimiento del futuro. Es decir, la distribución de la educación a todos los habitantes de un país, una educación desigual tiende a reflejarse negativamente en el ingreso per cápita de la mayoría de los países.

Podríamos decolonizar la idea de que el desarrollo no solo implica mejores niveles de vida y condiciones económicas, en el que se propiciaran: el bienestar social, el empleo acorde a los valores cívicos y éticos de una sociedad. En ese sentido, la educación tiene la intención de que los niños y jóvenes se desarrollen a partir de la capacitación, aprendan a ser críticos y razonables. De cierta manera parte de este proceso no depende del gobierno, depende de cada individuo.
“La idea de desarrollo introduce antes que nada el tema de la capacidad de la sociedad de actuar tanto sobre su financiamiento como sobre sus relaciones con el medio social y natural” (Rivas y Luna, 2016). Es así como el concepto desarrollo y educación se han modificado a través del tiempo, pero permanece el interés por la mejora en la calidad de vida, aunque este proceso no sea equitativo para todos los grupos sociales, siendo influidos por la economía, la cultura, la política y hasta aspectos emocionales.
El sentido de la educación, de acuerdo con Krishnamurti se refiere al proceso de ayudarnos a cada uno de nosotros a que vivamos libremente y sin temor. Y para crear una atmósfera en la que no exista el temor. Este proceso requiere de muchísima reflexión, tanto de parte del maestro como el educador (Krishnamurti 1992, pág. 3).
En México hemos transitado por varios periodos presidenciales y programas de desarrollo que han buscado el desarrollo y con ello han provocado fuertes distancias sociales que aumentaron con la llegada de la modernización, el capitalismo, el post desarrollo, el subdesarrollo el modelo de desarrollo estabilizador , primario explotador, modelo estado de bienestar, Plan Nacional de Desarrollo, desarrollo compartido y el neoliberalismo y para ello existe una propuesta que contrarresta el problema, la economía ecológica.
Todos estos momentos en la historia, provocaron que la educación pública no tuviera la cobertura necesaria para ofrecer formación profesional al total de estudiantes de primaria, secundaria, preparatoria y licenciatura. En el caso de la educación en México, podría responder a los problemas críticos como la inestabilidad, la crisis, las desigualdades y la tensión entre la democracia y el bien colectivo contra los intereses de las grandes empresas o de unos cuantos. México ha tenido múltiples gobiernos con propuestas diversas, algunas orientadas al desarrollo ético y social desde enfoques ambientalistas, en el sentido de proyectos que sean pertinentes y logren la equidad de las soluciones, que tengan prudencia ecológica, que sean eficaces con economía eficiente con criterios macrosociales, cuidando la dimensión cultural y territorial. Sin embargo, es importante identificar como “Pasamos de tener 935 mil estudiantes de educación superior en 1980 a poco más de 3 millones en el 2012…En 1980, había 69 mil profesores de educación superior; hoy tenemos casi 330 mil” (en Quiñones, 2012, citado en Acosta 2014, pág. 96), una serie de resultados alarmantes, pues “siete de cada diez jóvenes de entre 19 y 23 años están fuera de los circuitos educativos “(en Quiñones, 2012, citado en Acosta 2014, pág. 96).
Y aunque en nuestro país se ha buscado la creación de instituciones educativas particulares, muchas de ellas con propuestas metodológicas diversas y con posturas ideológicas innovadoras, continúa siendo un problema la falta de cobertura para atender a nuestras diversidades de niños y jóvenes. Este proceso se agravó con una pandemia mundial por COVID 19, que exacerbó las diferencias sociales y económicas, creando una brecha mucho más abismal entre los estudiantes con posibilidades para estudiar y los que no.
Considero que la Nueva Escuela Mexicana (NEM) puede ser un parteaguas para replantear el tipo de educación que se está generando en nuestro país, así como los conceptos básicos de aprendizaje, enseñanza e inteligencia, que muchas escuelas pretenden desarrollar.
Aunque la educación busca desarrollar la inteligencia, es importante recordar que su significado ha cambiado con el tiempo, siendo una de sus definiciones como “la capacidad de pensar libremente, sin miedo, sin fórmula alguna, de modo que puedan comenzar a descubrir por sí mismos aquello que es real, verdadero: pero si están atemorizados jamás serán inteligentes” (Krishnamurti,1992, pág. 3). Este postulado en cuanto a inteligencia difiere de las definiciones tradicionales, en las que como inteligencia se referían a que los estudiantes tuvieran “buenas calificaciones” y destacaran en las ciencias exactas. Afortunadamente el concepto se ha modificado con una postura más inclusiva y diversificada, considerando que todos tenemos distintas inteligencias.
La UNESCO, en 2008, insistió en la necesidad de hacer efectivo el carácter de bien público de la educación superior, mejorando la calidad, la equidad y las posibilidades del desarrollo sostenible de los países en vías de desarrollo (en Quiñones, 2012, citado en Acosta 2014, pág. 96). Uno de los principales ejercicios para mejorar dicha educación y garantizar la equidad han sido el establecimiento de algunas políticas públicas en cuanto a educación, que buscan un futuro de calidad, cobertura, innovación, equidad, pertinencia que cubra realmente las necesidades de la sociedad y que valide un cambio ideológico de ser y hacer como individuos habitantes planetarios. Y para hacerlo definitivamente se tienen que invertir esfuerzos en la formación profesional con enfoque humanista, promoviendo la investigación, los proyectos de comunidad que atiendan a las problemáticas reales, la equidad de oportunidades a la par que el desarrollo de economías sustentables que atiendan al bienestar social.

El reto se encuentra en ¿cómo promover que el alumnado se comprometa con su formación y mantengan su creatividad viva, sus deseos por vivir y descubrir, mantener su curiosidad científica por experimentar con las nuevas tecnologías, avivando su capacidad para apreciar su cultura y expresar a través de las artes? ¿Cómo se podría asegurar la educación de millones de niños y jóvenes en México?
Y es que reconociendo que estamos en un país en el que se ha dificultado la honradez de los dirigentes políticos, un país en el que son utilizados sin conciencia los recursos no renovables, un país con tantas desigualdades sociales, económicas, ahora encrudecidas por la pandemia mundial. Ha faltado realizar evaluaciones de los planes de estudio, garantizar el reconocimiento de saberes ancestrales de las comunidades, así como docentes comprometidos que, con muchos o pocos recursos escolares, atiendan a las problemáticas reales y no se conviertan en simples ejecutantes de un plan diseñado por alguien más desde un escritorio y sin conocer el contexto del estudiantado.
Es una enorme responsabilidad potenciar el encuentro permanente entre docentes y estudiantes sobre la base de conocimientos, habilidades y experiencias que son consideradas en la educación. Sin embargo, eso no basta, se requiere de procesos de enseñanza- aprendizaje con estrategias de innovación en la educación, centrada en el uso de tecnologías. Se requiere dejar de seguir posturas hegemónicas, pues los jóvenes y niños ya no están en una concepción de recibir educación sino de gestarla, es decir, las formas convencionales de educación están transformándose. Las formas de enseñar deben centrarse en la transformación de pensamiento, transformación de actos, capacidad de síntesis, con un docente que interactúe con sus estudiantes en el aula desde una postura humanista.
Considero para el futuro de la educación superior nos lleva a asumir el riesgo de pensar en el largo plazo y con la visión estratégica, ambiciosa, pero posible, lo cual tiene que ver con la equidad social y las oportunidades laborales de los jóvenes mexicanos.
¿Qué nos espera para el futuro como estudiantes y como maestros?, si en sentido estricto el futuro no existe, pues es una aspiración. No podemos saber cómo es el futuro, pero si como podría ser. En un mundo cambiante, yo debo cambiar desde una postura pesimista y optimista. Bien lo dice la canción de Julio Numhauser: “Cambia lo superficial, cambia también lo profundo, cambia el modo de pensar, cambia todo en este mundo”.
Si el capitalismo continuará siendo nuestra forma principal de organización socioeconómica en el siglo XXI, los cambios seguirán promoviendo las desigualdades. Y una de las maneras para desarrollarnos es estar insatisfechos, como menciona Oppenheimer, “la manera de despegar es sintiendo que estás quedando atrás” (Oppenheimer, 2010. pág. 4). Porque cuando un ser humano siente que puede mejorar, que pueden existir otros horizontes, otras formas de pensar, hacer, sentir, existe la posibilidad de mejorar las condiciones de vida. “El peligro es que, si la gente está satisfecha, no existe la exigencia social de mejorar los estándares educativos” (Oppenheimer, 2010. pág. 5), así si las instituciones requieren científicos y profesionistas, deben sostener la formación de estudiantes en la ciencia y tecnología, para que la innovación se desborde al sistema productivo. Incluso las instituciones deben ofrecer estímulos para que sus egresados aporten sus saberes en bien de la innovación y la exportación de productos de alto valor agregado.
Si la transformación no se realiza de manera global, creando un contexto con empresas, y esos estudiantes puedan ofrecer su apoyo científico, las cuales servirían como incubadoras para desarrollar su producto de otra manera seguirán existiendo fugas de cerebros en nuestro país o tan pocas oportunidades que los estudiantes de maestría o doctorado solo podrán conseguir trabajo de obrero o conductor de taxi. “La ética importa, en los destinos individuales, importa también en la macroeconomía” como señala Bernardo Kliksberg (2018).
Algunas veces se piensa que el éxito en la vida es obtener un buen empleo y una posición respetable en la sociedad. “Y cuanto más alto trepa uno, tanto mayor es la desdicha que ocasiona a otros, porque al llegar ahí tiene uno que competir, tiene que ser despiadado” (Krishnamurti pág. 9). Es así como nuestra vida estudiantil las transitamos en escuelas, donde hay ambición y competencia, donde no hay amor. Y que gran conflicto como sociedad formar educandos en un ambiente de constante rivalidad y conflicto y que lo que se habla de paz y respeto quede en palabras. Esto me hace pensar que nos han enseñado a valorarnos en el sentido que la propiedad lo dicta, por ello somos codiciosos y deseamos una posición de poder, pero eso nos hace depender y no desarrollar nuestra humildad y capacidad para amar.

Esto es, la educación requiere de varios atributos y valores como: calidad, eficiencia, pertinencia social, vinculación, innovación. Se cree que, incorporando la cobertura de la educación, hacerlo con calidad y un financiamiento suficiente, automáticamente provocara la mejora de la educación. Pero el problema es aún más grave, sobre todo cuando la privatización de la educación forma parte de las estrategias políticas de un país, en vez de defender los derechos a la educación apoyando a la escuela pública.
Se requiere estimular la curiosidad intelectual de los jóvenes por la ciencia y la ingeniería, con estos recursos, los países pueden hacer maravillas. Gates señala que “se está poniendo muchos énfasis en que los estudiantes hagan proyectos que sean divertidos. Por ejemplo, que diseñen un submarino o un pequeño robot. Y entonces los jóvenes entienden que la ciencia es una herramienta para hacer algo que quieren hacer, en lugar de un desierto árido que hay que cruzar, para quizás llegar al otro lado y encontrar un empleo interesante” (Oppenheimer, 2010. pág. 10).
Kliksberg, en su ponencia “Mas ética, más desarrollo”, retoma las palabras del Juan Pablo II quien señala que “es necesario una nueva y más profunda reflexión sobre la naturaleza de la economía y su propósito. invitando a líderes políticos a reconocer la urgencia de asegurar las prácticas económicas y que las políticas vinculadas tengan como su meta el bien en cada persona y de la totalidad de la persona” también señala que se debe “impulsar una nueva cultura de solidaridad internacional y cooperación donde todos, particularmente las naciones ricas y el sector privado, acepten responsabilidad por un modelo económico que sirva a todos” (Kliksberg, 2018).
El rumbo de la política educativa pocas veces se centra en la curiosidad, la creatividad, el pensamiento científico y artístico que pudieran desarrollarse en los estudiantes.Pero para poder favorecer esos aspectos, se requiere formar docentes investigadores que traten de resolver con propuestas diversas la transformación de la educación y esta se difunda, pues cuando consulto experiencias pedagógicas exitosas, en su mayoría son textos de Argentina, España y Chile, no de México. Pareciera que, en México, tenemos poco desarrollada la cultura de sistematizar las experiencias exitosas que desarrollamos en los distintos espacios educativos, y mucho menos se comparte con otros a partir de una publicación en revistas educativas. Se requiere que los docentes escribamos esas experiencias exitosas y seamos capaces de trabajar en comunidad y para la comunidad. Se requiere fortalecer la formación y figura del profesor, que sea capaz de contextualizar, problematizar, conducir las reflexiones de los estudiantes en un ambiente creativo, reinventar la figura del docente, no como un gurú, sino como un facilitador de experiencias que le permitan al alumno construir su propio aprendizaje. Este docente tendría que prepararse y preparar a los educandos en la transición de la educación tradicional a nuevos modelos educativos, dando prioridad de atención educativa a los estudiantes que están en desventaja.
Entre las desventajas de docentes y alumnos está el analfabetismo (que se refiere a la capacidad para comprender las palabras escritas) pero también el analfabetismo funcional y analfabetismo digital, el cual se requiere en estos tiempos para desarrollar la posibilidad de transformar procesos educativos.

Por otro lado, importa también favorecer el carácter lúdico, el cual implica que el educando improvisa ante las dudas y las incertidumbres, que a su vez despierta su curiosidad, lo que favorece la comprensión sinérgica. “El aprendizaje educativo encierra una paradoja: si es genuino, confundirá al aprendiente, haciéndole creer que no ha aprendido. Ante esto, la evaluación escolar no sabe qué hacer y termina castigando a la duda, la confusión y la ignorancia. Sin atinar a comprender que saber e ignorancia se exigen como el yin y el yang” (Calvo y Elizalde, 2010).
Entonces si no existe una única forma de aprender y educar, ¿Por qué la insistencia para unificar un programa educativo? ¿Por qué plantear estándares sobre realidades diversas y no diseñar las propias considerando la realidad de los contextos? No se trata de imitar un modelo, sino de descubrir, eso es educación para Krisnamurti no ajustarse a lo que dicen los padres, maestros o sociedad.
Todas las influencias sociales incluso en educación nos condicionan a adaptarnos a un patrón, obedecer a un jefe. Pero son necesarios los individuos que se revelen para crear un mundo nuevo, que no tenga como ejes de desarrollo la codicia el poder y el prestigio.
Ojalá podamos juntos desarrollar “la capacidad para vivir, descubriendo por uno mismo aquello que es verdadero, y uno puede hacer eso únicamente cuando hay libertad, cuando existe una constante revolución interna” (Krishnamurti, 1992. pág. 3). Enseñar a pensar, enseñar a no estar satisfecho con nada, buscar la paz y el amor para llegar a la transformación que nos lleve a la felicidad. La educación es algo demasiado importante como para ser dejada en manos de otros, se requiere favorecer la creatividad, el pensamiento crítico, la ciencia, la tecnología para activar la innovación en la educación. Las políticas educativas, el desarrollo de una comunidad y la construcción de una cultura de la educación nos toca a todos como responsabilidad en las comunidades, de modo que una estrategia podría ser fundar organizaciones civiles que guíen a los gobiernos para mejorar la calidad educativa. Y para lograrlo se necesita erradicar el miedo que destruye el pensamiento humano y el amor.
Atender a la educación y el desarrollo es lo más importante, “no hay ninguna tarea más urgente para el futuro de nuestros países y de nosotros mismos. Todo lo demás son historias” (Oppenheimer, 2010. pág. 213). Necesitamos trabajar con la triada: calidad, evaluación y financiamiento que permitan mejorar la educación en México.
“Para construir futuros, primero hay que imaginarlos”, (en Quiñones, 2012, citado en Acosta 2014, pág. 95). La educación sin el desarrollo es imposible. Mientras mejores sean las condiciones de la educación, se desarrollará más el nivel económico del país. Las grandes instituciones educativas tienen el deber de transmitir el conocimiento a países o comunidades que aún están en vías de desarrollo. Se requiere “aprender a aprender”, tener motivaciones propias, pensamientos autónomos sobre las tomas de decisiones, sobre cómo aprender, cuándo aprender, cómo aprenderlo y bajo qué tipo de orientación del docente.
Podemos hacer hipótesis de futuros posibles, pero para ellas se requieren decisiones estratégicas, económicas, políticas y culturales en las que se reconozcan nuestras capacidades y en las que realmente se transformen nuestras vidas. buscando mecanismos para ampliar accesos con modelos educativos sustentados en el aprendizaje, las tecnologías, no cerrando el acceso a los estudiantes y facilitar la permanencia de estos.
Desigualdades sociales han existido siempre, no debemos repetir los errores del colonialismo al intentar unificar y globalizar. Se requieren diagnósticos reales de los estudiantes que nos permitan conocer, identificar, diseñar estrategias e instrumentos de evaluación que atiendan a la mejora de sus condiciones, en un espacio respetuoso a la diversidad, en un clima de equidad. No basta con la creación de artículos, pronunciamientos, declaraciones o planes de estudio, se requieren acciones reformadoras de los sistemas y políticas públicas. La verdadera educación consiste en aprender cómo pensar, no qué pensar. Si uno sabe cómo pensar, si realmente tiene esa capacidad, entonces es un ser humano libre- libre de dogmas, supersticiones, ceremonias y por tanto puede descubrir que es religión (Krishnamurti, pág. 14).

Los docentes tenemos el deseo de ayudar a las nuevas generaciones a triunfar con desarrollo de la estructuración del pensamiento, formación tecnológica para que sea una sociedad que se soporte en economía de aprendizaje y no solo en la distribución de riquezas para unos pocos, pero que sea con lúdica, con respeto, pues
“pareciera que se castigase al educando a aprender con dolor, como si hubiese cometido un pecado. Hay que permitirles que fortalezcan su propensión a aprender, antes que forzarlos a hacer lo que no va con la naturaleza. Se trata de dejarles fluir” (Calvo y Elizalde, 2010).
Gracias a las tecnologías de la comunicación estamos conectados con otros individuos, somos pobladores del planeta, pues las redes de conocimiento son más globales, así que hay forma de actuar en lo global. Se requiere integrar la “Carta a la tierra” como parte de los principios fundamentales de la educación en busca de una sociedad justa, sustentable y amante de la paz.
“La educación no tiene sentido a menos que les ayude a comprender la vasta extensión de la vida con todas sus sutilezas, con sus dolores y sus alegrías, con su extraordinaria belleza” (Krishnamurti, 1992; pág. 3). Decir que un país es desarrollado o no en la actualidad no solo se refiere a productividad y eficiencia, sino a la atención a aspectos como la equidad de géneros, la satisfacción de las necesidades básicas de las personas, el respeto a las minorías étnicas, la democracia, la sustentabilidad ambiental y más reciente la valoración del territorio y las localidades. Las habilidades y capacidades de las personas.
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Pero quiero que me digas, amor, que no todo fue naufragar,
por haber creído que amar era el verbo más bello.
Luis Eduardo Aute
Sofía decidió que, al concluir los estudios de secundaria, era tiempo de que la relación con David escalara al siguiente nivel, en esos días –recuerda– experimentaba una sensación incomparable: “nunca me había sentido enamorada”, esa sensación “no deseaba dejarla escapar”. David y Sofía compartían el sueño de casarse y vivir juntos, y escribir una historia de ensueño; y es que los deseos generalmente no pasan por el tamiz de la realidad, se asientan principalmente en la búsqueda desenfrenada de satisfacción, surgen de una necesidad de gratificación que no admite espera y que debe encontrar su cauce pronto.
La idea –me relata Sofía– era simple: “vivir juntos” y ella sentía que, por añadidura, el amor y su fuerza iban a seguir floreciendo y a mantener la ilusión de la vida más allá de los años. Sofía es la menor de dos hijos que procreó Flora, quien a causa de insuficiencia renal crónica, falleció en el 2013. El padre de Sofía –asegura– no ha tenido presencia en su vida e historia y es que ella recuerda que, desde pequeña, a los 4 años aproximadamente, sus padres luego de distintas dificultades, sin saber descifrar cuáles, decidió marcharse y separarse de su madre; así, su relación con él es distante y fría –señala.
David le prometió a Sofía que las dificultades no serían obstáculos infranqueables para ellos, que siempre, con decisión, los problemas podrían evitarse y superarse. Al morir Flora, madre de Sofía, fue la abuela materna quien quedó a cargo de ella, en un predio fraccionado, entre tíos y primos, su abuela accedió a recibir en su hogar a David quien, además de mostrar entusiasmo y dedicación en su relación, continuaba sus estudios de educación media superior y logró colocarse también en una empresa de distribución de botanas, al principio de eventual, y con el paso de los años, le dieron la planta.
La vida pronto les otorgaría el privilegio de la concepción, Sofía no pudo continuar con sus estudios, estableció un acuerdo con David: ella debía dedicarse a los cuidados de su hijo y, en el futuro, sin establecer plazos, podría reanudar su bachillerato, la idea sobre la cual tomaron la decisión fue la de que: “¡quién mejor que la madre, para cuidar a sus hijos!”
De este modo, el pequeño Leo llegó a sus vidas y los llenó de alegría y de sueños compartidos, creció sin contratiempos y, ya al encontrarse en segundo de preescolar, en una junta de padres de familia se les solicitó integrarse a la mesa directiva, Sofía fue invitada por un grupo de conocidas a formar parte del grupo en la función de tesorería, Ella consideraba que estar involucrada en actividades de la escuela era la forma de estar pendiente de las necesidades y progresos de Leo. Sofía recuerda que, al tomar la decisión sin el consentimiento de David, le trajo distintas tensiones; la primera inquietud que él le expresó, fue en el sentido de por qué había tomado una responsabilidad así sin antes consultarlo, asegurando que eso le restaría tiempo para cubrir sus responsabilidades; afirmó además que ello redundaría en el descuido de actividades prioritarias en la casa.
Entonces Sofía compartió con su abuela la situación, quien le sugirió que todas las decisiones que tomara, debía hablarlas con David y que ello le evitaría dolores de cabeza, también le recordó el estribillo de la canción de Rubén Blades “familia es familia y cariño es cariño“. Como resultado de esta función de la tesorería, Sofía estableció amistad con Nadia, la presidenta de la mesa directiva, ya eran conocidas debido a la cercanía de su domicilio y ahora la responsabilidad las acercaba más. Sofía encontró en Nadia amistad y confidente. Una noche –recuerda– Nadia estaba insistente con mensajes de Whatsapp, ya que algunos temas de un festival debían resolverse, el tiempo era restringido y la directora del Jardín les pedía un reporte urgente. Era una noche común, David regresaba del trabajo cerca de las nueve, mientras estaban en la cama compartiendo sus crónicas del día, el teléfono de Sofía sonaba y sonaba, de manera airada le pidió una explicación, le reprochó con insistencia y exigió, además, que le mostrará el teléfono para corroborar lo dicho; y sin más tomó el teléfono y le revisó, no sólo el chat reciente, sino sus contactos y todos sus archivos ahí almacenados… A Sofía curiosamente no le pareció extraña la actitud de David, y mucho menos lo consideró un exceso de él, después de todo, se tenían el uno al otro y esa era la base en la que anclaban su relación. La confianza –pensaba Sofía– era eso, la facultad de que su querido David mirara en su teléfono y accediera a su contenido como si fuera el suyo propio.

Transcurrieron los días y ella pudo disipar las dudas en cuanto a que sí sería capaz de cubrir las tareas de la crianza de Leo, las labores de casa e, incluso, ella consideraba que le sobraba tiempo. Al inicio del siguiente año escolar, y como resultado del relevo de algunos vocales de la mesa directiva, a ella y a Nadia les ratificaron la posición; la maestra había establecido una buena alianza con ellas y el equipo funcionaba eficientemente, eran reconocidas en la comunidad escolar, ya que los puentes que tendían fructificaban en beneficio de la matrícula de la escuela.
Alimentada por su deseo de mejorar las condiciones en que vivían, pensó que eventualmente debían vivir lejos de la abuela, en otra casa, y es que bajo el mismo techo había tensiones con respecto a la distribución de los pagos del gas, de la luz, además de las contribuciones generales de la casa, como el predio y el agua. Dejó de pensar en silencio y una noche, mientras relataba a David cómo había transcurrido su día, encontró espacio para proponer la necesidad de que ella consiguiera un empleo, y contribuyera con recursos que para alcanzar la justa independencia. David, enfático, le solicitó que le señalara exactamente “qué era lo que hacía falta”, pues, a su juicio, tenían lo que necesitaban para vivir, incluso, les había comprado tenis recientemente.
De esta forma, David expresó su molestia y le señaló que ella debía encargarse de su hijo, que no deseaba que lo descuidara. Sofía, en cambio, solicitó que se le señalara alguna falta suya; ella asegura que él no ofreció más detalles, simplemente la disuadió de su deseo de trabajar, todo a partir del simple imperativo: “debes encargarte de Leo”. Así las cosas, transcurrió medio año escolar y, repentinamente, David decidió cambiar su rutina: instaló en los días viernes, una sesión de juego con amigos; Sofía refiere que, en un principio, la llegada a casa de David era alrededor de las 11 de la noche y, paulatinamente, se extendió entre las 12 y las 2 de la madrugada, tales eran sus nuevos horarios de regreso a casa. Sofía empezó a incomodarse, y es que sentía que también ella merecía sus pausas; sin embargo, no era capaz de decirle a su pareja que la rutina ya le cansaba, pues suponía que esa idea la acercaría a la impresión de ser una “mala madre”, ciertamente, una idea en la que no pretendía habitar.
Meses después, David contó la buena nueva: compraría una moto para su traslado, ya que los tiempos de desplazamiento de un sitio a otro se traducen en gastos; la noticia agradó a Sofía, y es que con cada paso que se avanzaba, sentía que su relación de pareja se hacía más sólida. Por esos días, y en apoyo al sueño, ella tuvo que ajustarse, pues, desde que le anticipó que compraría la moto, hubo recortes en el gasto, es decir, presupuesto a la baja. De modo que ella nuevamente subrayó su deseo de trabajar y de ayudar con la economía; anhelaba que la respuesta de su esposo por fin fuera distinta; sin embargo, recibió un rotundo “no”, esta vez acompañado de reproches infundados con otros elementos añadidos: “¿por qué quieres trabajar?”, “luego vas a querer andar con alguien más…” Él tenía la idea preconcebida de que las mujeres que trabajan desvían su rumbo.
Un día, todo estaba en silencio, eran alrededor de las 11:30 de la noche de un jueves –recuerda Sofía– cuando empezó a replicar el teléfono de David, vibraba y sonaba… Ella pretendió probar suerte, así que le pidió a él que quitara el bloqueo al teléfono con e fin de saber “¡quién podría insistir tanto!”. A cambio de eso, David le aventó otro reproche repentino –recuerda Sofía con incomodidad la sentencia que entonces él le dijo–: “¡Qué te pasa!… ¿Que no confías en mí?”… Ella repuso: “¡Sólo quiero ver quién te está buscando a estas horas!”, a lo que él agregó simplemente: “¡Duérmete, duérmete ya!”
En otro momento, Sofía recuerda que, una madrugada de sábado, cuando ya pasaban de las dos de la mañana, ella decidió marcarle a su esposo, pues deseaba saber si ya estaba cerca de casa. Pero no obtuvo respuesta, lo cual la dejó inquieta y, dos horas más tarde, en punto de las 4 de la mañana, al fin llegó David. Sin dar explicaciones, le pidió a ella que descansara, que después hablarían. Desvelada a consecuencia de esto, Sofía refiere que a la mañana hizo sus actividades del fin de semana, quehaceres y preparativos para empezar bien cuanto siguiera. Naturalmente, sentía desánimo pues no había dormido lo suficiente. Después de la comida, le pregunto a David si podrían ir al cine y si llevarían a Leo al parque: No obstante, no encontró eco positivo… David le recordó que debían ajustarse, ya que el compromiso del pago de la moto estaba cerca, se trataba de una moto usada que uno de sus compañeros de trabajo decidió vender para mejorar su medio de transporte, logró su cometido y finalmente se hizo de ella con casi el pago total convenido, sólo quedaban pendientes cuatro pagos y liquidaría la deuda. Sofía supuso que una vez cubierto el adeudo, el fondo para lo demás aumentaría, ya que habían logrado cubrir el objetivo juntos. Ella sentía ese progreso como propio y aseguraba que había contribuido de sobremanera a alcanzar ese sueño.
Pese a todo, las cosas siguieron como antes de la compra del nuevo medio de transporte; no hubo reajuste del gasto. Entonces Sofía necesitaba más dinero para cubrir los gastos y cumplir requerimientos en casa, así que decidió vender productos por catálogo. Había restringido tanto sus gastos que pudo incluso guardar un capital que le permitiría invertir en mercancía en el centro de la ciudad y emprender con ventas, después de todo, se requerían recursos, y alguien debía generarlos. Compartió la expectativa de emprender con su pareja, pero recibió un nuevo reclamo acompañado ahora con una amenaza: “no debes descuidar tus deberes”, sentenció su marido.
* * * * *
Es preciso realizar algunas consideraciones en este momento. Veamos. A esta pareja los unió el deseo de crecer juntos; sin embargo, para David crecer implica mejorar sus condiciones de vida, y no es que esté bien o mal, simplemente es un deseo que él coloca en la dinámica de familia que construyen: mejorar su medio de transporte, sus formas de combatir el estrés y el cuidado de su imagen (a partir del cumplimiento de las cuatro parcialidades restantes de la moto, decidió ir al gimnasio), todo ello, de alguna manera –pensaba él– sumaba al proyecto familiar.
Para Sofía la idea de crecimiento era en familia, pasaba por vivir más allá del núcleo original, hacer un esfuerzo, para que en el futuro fueran capaces de comprar una casa: “sé que eso no es sencillo, pero es posible”, la idea que combatiría el estrés para ella era que pasaran tiempo juntos, salir al cine, ir juntos al parque con Leo, en suma, sumar esfuerzos para mejorar lo que tienen, incluso, que ella pudiera proseguir sus estudios.
Una segunda consideración es que David escribe las reglas y estas son modificadas a capricho, él, por ejemplo, debe tener acceso irrestricto al teléfono móvil de Sofía, y además debe saber el acceso a sus cuentas en redes sociales; hay un bien supremo que debe vigilarse, la confianza irrestricta, aunque, es una regla distinta la que se aplica a él, en su mente y corazón, él no es capaz de fallar y requiere de la confianza ciega de Sofía, pues ella no puede ver el celular de él, porque eso es de “locas, celosas que se imaginan cosas”; ella tampoco puede tener un empleo porque ello implicaría falta de dedicación a su hijo y a la familia, y eso no se lo podría perdonar; ella no puede aspirar a la mejoría personal, porque iría en detrimento del funcionamiento familiar, ni buscar mejorar sus condiciones a partir del emprendimiento o aprender algo de cuidados de la belleza, porque eso supondría intereses ocultos que ‘él es capaz de revelar con su ojo de intuición adquirido gracias a sus experiencias en el entendimiento del mundo y los vínculos amorosos.’

Ahora… ¿Puede una relación amorosa cifrarse en una medida de confianza que usa un rasero distinto para ella y para él?, ¿Puede el proyecto de pareja prescindir de los deseos naturales de progreso y crecimiento personal?
Sofía se resolvió a trabajar con la venta de mercancía que conseguía en el centro de la ciudad, a esto agregó la venta por catálogo y, finalmente, en el jardín de niños consiguió poner un puesto de dulces, le implicaba trabajo extra, pero podía participar en los gastos que le requerían en casa, debía poner su parte para el pago del predial, agua, gas y luz, que eran compartidos.
La tarde de un sábado, David avisó que tendría que salir a trabajar, que no tardaría en volver, así que se arregló y salió de casa, no precisó si regresaría para comer o tendrían tiempo de ver una película más tarde. A eso de las 5 de la tarde, Sofía decidió mandarle mensaje y llamarlo para saber la hora aproximada de su llegada, pero no obtuvo respuesta. Una hora después llamó a su vecina y le propuso salir a tomar un café, accedió y fue así que, encargó a Leo con su abuela por unas tres horas, a lo sumo. Pasó el tiempo y eran casi las 8 de la noche cuando al fin recibió una llamada de David. Ella contestó de inmediato notando su molestia, percibió su tono inquisitivo de reproche, pues le exigió pruebas de su dicho, o sea, constancia de la persona con la que se encontraba y señalar con detalles en qué sitio estaba. Ella sintió que su tono era innecesario, pero, para no aumentar la tensión, envió una selfie y señaló que se encontraban cerca de casa, en un café y que, si él quería, podía ir a encontrarlas.
Aunque se sentía cómoda con su amiga y algo en sus adentros le sugería que debía crearse este tipo de condiciones de esparcimiento, decidió suspender de manera abrupta su salida; se disculpó con su amiga y le compartió que David estaba molesto. Al llegar a casa, la historia no cambió en nada, él le hizo un listado largo de reproches, en los que incluía señalamientos injustos sobre probables descuidos hacia la casa y las tareas de crianza del hijo. Así que fue una noche larga y ella cuenta que, ya en otros momentos, le mostraba su malestar ignorando su presencia, que incluso le quitó el habla temporalmente y sólo se dirigía a ella en caso de ser estrictamente necesario.
Sofía esperaba, ahora que él había trabajado tiempo extra algunos sábados, podría haber más dinero, la deducción era simple: si trabaja tiempo extra, recibiría dinero extra; mas no fue así, él le dijo que estaba ahora en un proyecto para comprar un coche, pues ya era momento de mejorar y, por ello, le aseguraba que debía de ajustarse nuevamente, pues iría a recortar lo que entregaba quincenalmente, además de señalar que ella estaba percibiendo recursos y que, en buena medida, era de lo que él producía: “si no fuera por lo que te doy, ¿de dónde sale para invertir?”. Nunca reveló que su abuela ocasionalmente le ayudaba con cierto dinero de su pensión y de la ayuda de sus hijos.
David pensaba que los progresos y avances eran sólo el resultado de lo que él hacía; no compartía créditos ni reconocimiento al hecho de que les permitían vivir ahí, sin pagar renta, ni que era posible avanzar en sus objetivos gracias a los aportes de Sofía en casa y fuera de ella. Una mañana, Sofía se preparaba para lavar la ropa, y como de costumbre, revisó los bolsos de lo que preparaba para lavar, al tomar un pantalón de David, descubrió una carta donde le reconocían lo amoroso y galante que era… Sofía sintió un frío que le inundó corazón. La hoja de cuaderno tenía unos corazones rojos… y ya no pudo seguir leyendo.

Ese sábado David despertó, no se apreciaba que fuera a salir al trabajo esa vez. Más tarde el dolor se había acumulado en Sofía: quería una explicación, necesitaba calmar el malestar creciente e incomodidad que produce saber algo y callarse. Mostró la carta a David. Él mostró cierta frialdad, asegura Sofía, no notó impresionarlo con una evidencia que abiertamente lo implicaba más allá de toda duda razonable, todo apuntaba a que estaba en un amorío; pero él no cedió a sus reclamos y terminó dándole la vuelta culpándola de que una de sus camisas no tenía un botón y que los pantalones los había maltratado al lavarlos sin los cuidados debidos. Era obvio que utilizaba la estrategia de siempre, había un reclamo directo, un reproche con sustento; pero él desviaba la atención con supuestos agravios de los cuales él era objeto, “¡malcrías a Leo!”, “no pones límites con a las exigencias que nos hacen tus tíos sobre los pagos, no cuidas mi ropa y además te mensajeas con alguien en el Face, a mí se me hace que andas de loca y por eso buscas hacerme conflictos”.
Una tarde, su hijo tomó el teléfono de su padre para poner un videojuego que estaba ahí cargado, sabía que no tenía permitido hacer eso, pero el cansancio lo había vencido y la prohibición generalmente viene acompañada de montos muy altos de curiosidad. Así que bastaron dos intentos y encontró la clave para desbloquear el teléfono. Sofía le reprochó a Leo la licencia que se estaba tomando y aseguró que ello “le molestaría a papá”. Y, repentinamente, mientras intentaba abrir el juego, llegó una notificación, el dispositivo estaba en silencio y apareció un mensaje de Whatsapp en el que se leía “te extraño mucho, amorcito, ya quiero verte, la paso increíble contigo. T. Q. M”. Leo, sin dudarlo abrió el mensaje, no veía mal alguno en ello, se lo mostró a su mamá, ella tomó una foto y trato de buscar el número. Al despertarse, Sofía le pidió una explicación del contenido de su mensaje, como es de suponerse, las respuestas de David oscilaban entre lo burdo y lo displicente. Contó que su amigo el día anterior le pidió su teléfono porque se quedó sin batería y que ese mensaje no era para él. Pero ya la duda que ocupaba los días y noches en Sofía no se disipaba y se acentuaba con aspectos que le hacían suponer un amorío de su esposo.
Una vez, en confianza ella le comentó a la abuela lo que acontecido y además le dejó entrever el profundo malestar que la embargaba, la tristeza y desilusión que a veces mermaban su fuerza para continuar, estaba cansada de las restricciones que le hacía con los recursos y las mentiras innumerables, en ocasiones –relata– incluso las hacía pasar como parte de un libreto construido por “relatos delirantes de su mente que maquina cosas”. La abuela le dijo que estaba ahí para ayudarle en lo que necesitara, pero que pensara bien lo que quería hacer, ya que el futuro de una madre sola con un hijo no es algo que fácil de llevar, y que la idea de una madre soltera no es bien recibida socialmente.
Antes de optar por un camino, decidió buscar información para realizar un curso que le permitiría trabajar por su cuenta cortando el cabello. Buscó y encontró una escuela, resuelta a no ceder espacio. Sabía que tenía que generar condiciones para producir más ingresos y seguir estudiando, a estas alturas, ella era consciente de que, de la mano de David, nunca regresaría a la escuela y mucho menos la dejaría trabajar.
Tuvo que lidiar con una alteración de su estado de ánimo persistente que la mantenía cansada, con dificultades para reponerse, pero a la vez la impulsaba la idea de sobreponerse y superar la crisis. David seguía restringiendo los recursos y cada vez era más evidente su nulo interés por lo que pasaba entre ellos. Un día, movido él por el enojo, le aseguró que ella era la responsable de lo que sucedía, que eso de querer salir a trabajar y ganar dinero era en realidad una pantalla, era, a juzgar por él, que ya estaba harta y buscaba cómo reemplazarlo, porque ella siempre había estado más interesada por lo económico, que por otra cosa y que siempre le salía con que “debían de irse de ahí y construir algo propio”, sin entender que en casa de sus padres David tiene un espacio en el que “se puede construir, pero, no es momento, siempre he tenido el sueño de comprar un carro nuevo, en agencia,” tal era su objetivo en aquellos momentos.
Finalmente, David se hartó de la situación y decidió marcharse en el 2020, ya que –decía– “eso no es vida para ellos. La responsabiliza de lo que ocurría entre ellos y es que su exigencia de cambiarse de casa, su necedad de trabajar y de no cuidar a Leo lo tenían incómodo y ya desesperado. Al finalizar el 2019, él pudo acceder a financiamiento de auto y le aseguró que se tenía que aguantar con menos ya que había muchos compromisos, que logró reunir un enganche pero que no contempló el seguro y, por esa razón, tuvo que recurrir a sus padres para que le hicieran el préstamo que está pagando bajo plazo; así que, además, no le convenía hacer pleito legal ya que: “recuerda que mi tío es abogado, me asistirá en caso de ser necesario y peleará a fin de que te quiten a mi hijo, ya que al estar deprimida y tomar tratamiento farmacológico, la llevas de perder”.
* * * * *
Hasta ahora, Sofía ha buscado asesoría jurídica. Ya contrató alguien que le ayudará en su caso, solo que, al intentar iniciar el procedimiento para que le pase gasto de acuerdo con el salario que percibe, los juzgados, a causa de la pandemia, no han trabajado con la regularidad debida y es un tema que sigue pendiente. Sin embargo, sabe que las amenazas simplemente son otra forma de manipulación, chantaje y control. Y si bien desde antes es consciente del engaño, la diferencia ahora es que ya no se ilusiona con la posibilidad de que la situación mejore o cambie; hoy sabe que la idea de David es simple: en primer lugar, está él mismo y en segundo lugar también, y al final no hay duda de qué él será su prioridad.
Podemos sentirnos impulsados a identificarnos con las situaciones de este relato, desde la empatía, la simpatía, incluso la antipatía… Antes de ello, les propongo que pensemos en dos elementos necesarios en la construcción de una historia de amor en pareja y que pasan por la construcción de una familia y del desarrollo personal: si el deseo es tener una familia, debemos incorporar un enfoque pragmático, a la manera de este presupuesto: ¿qué es lo que deseo vivir en pareja?, ¿con él (o ella) es posible?, ¿qué es lo que deseo para mí en términos de una familia?, ¿la persona que camina conmigo apunta en la misma dirección?, estas respuestas obligan a sintonizar lo que pensamos, lo que decimos y lo que hacemos.

La relación de pareja requiere confianza en ambos sentidos, no puede ser de una vía o con medidas distintas, el principio de reciprocidad debe permanecer inalterado, la libertad, la intimidad son elementos indispensables en la construcción de relaciones en las que prevalece el bienestar psicológico y el cuidado y responsabilidad de quien decide estar con alguien en pareja. La brújula que mostrará el camino es el bienestar personal en el terreno productivo y profesional, en la salud, en los intereses, apetencias y aficiones. No se puede prescindir ni renunciar a lo que se quiere, se desea o se necesita. Una relación no implica poner alguien delante o dejarlo atrás; es caminar juntos, combinando objetivos, estableciendo metas y actualizando acuerdos cuando sea oportuno y necesario.
¿Qué es amar? Es lo que decidas quieres que sea, pero su base no significa renuncia, sacrificio y sufrimiento. El amor es una decisión por la que se opta, es trabajo diario, es responsabilizarse de lo que se cree, lo que se dice y lo que se actúa, es participación y corresponsabilidad, es cuidado y acuerdos, es libertad y confianza, es decidir por cuál rumbo se desea viajar.
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]]>docente de la ENMJN
Ilustraciones murales recopiladas de la Exposición Vientos de Fusang: México y China en el siglo XX, expuesta durante enero de 2019 en el Museo Mural Diego Rivera, de la Ciudad de México

En nuestro país, el periodo comprendido entre 1889 y 1930 ostentó el avance apabullante del colonialismo y el imperialismo, las potencias mundiales trastocaron las viejas estructuras de dominio, en las que la explotación de los recursos naturales y humanos fue prioritaria para el mantenimiento de un nuevo orden mundial. El proyecto expansionista de las potencias occidentales se concretó a controlar las colonias a través de la fuerza militar y de una política inversionista dentro de algunas áreas de producción. Por supuesto, las potencias no se detuvieron para apoderarse de nuevos territorios que representaran, entre otras cosas, un buen mercado potencial para sus productos.
Como consecuencia, los pueblos conquistados empezaron a sufrir fuertes trastornos en su vida económica, social y cultural, lo que más tarde dio lugar a grandes crisis económicas. A partir de entonces, México y China serán dos exponentes en los que la pobreza, el hambre y la guerra civil se volverán factores constantes durante varios años. A través de estas y otras condiciones, hubo incontables vicisitudes para que estos dos países pudieran subsistir en la forma que hoy los conocemos.

Puede decirse que la historia mexicana y la china son análogas, aunque con desenlaces totalmente diferentes. A mediados del siglo XIX, China ya venía sufriendo fracturas importantes dentro de su viejo sistema dinástico, la muestra la va dar el pronunciamiento guerrillero de los Taiping (1847), al sur de las provincias chinas, quienes, según los historiadores chinos, estuvieron a punto de derrocar a la dinastía Ching. Posteriormente, se darán acontecimientos que mermarán el poder del imperio, como es la expansión extranjera en China (1870-1895), hechos que culminarán con el gran fracaso de Sun Yant-sen y el intento de implantar la república en 1911.
Después de la Revolución de 1911, la historia China va a exponer una serie de constantes, en las que la guerra civil, el hambre, la miseria y la invasión extranjera integrarán su nueva realidad. Su estructura económica dio pie a una oligarquía nacional muy comprometida con los intereses extranjeros, que a su vez condujo al país a la dependencia y a la casi desaparición de China. A partir de los años 20 (siglo XX), todo el esfuerzo del pueblo chino se encaminó a liberarse del dominio colonial e imperialista.

Mientras tanto, al otro lado del Océano Pacífico, hacia 1847, México iría a perder la mitad de su territorio a favor de los Estados Unidos. Poco más tarde, en 1863, se sufre la invasión francesa y, ya para 1867, con el territorio así menguado, el gobierno es nuevamente tomado por Benito Juárez García ante la caída del imperio de Maximiliano y la expulsión de los elementos franceses. A partir de ese momento, Juárez va sentando las bases de una incipiente modernización que se percibirá en el país hasta el gobierno de Porfirio Díaz. Con la bien llamada Revolución Mexicana de 1910, se dio una fuerte incisión estructural. Fueron años de lucha en los que, paradójicamente, el país estuvo a punto de sucumbir y de sumirse permanentemente en la propia anarquía revolucionaria. Sin embargo, la Revolución, a pesar de todas sus contradicciones, abrió las posibilidades para continuar con el proyecto de modernización que se había iniciado con el movimiento de Reforma de Juárez. Así, la nación fue creciendo económicamente a partir de estos años veinte. Muchos sectores económicos de nuestro país serán capitalizados. Aunque eso no ocurrirá propiamente en China.

Ante el despliegue de la presente situación, podría justo pensarse que México, en relación a China, revelaría un proceso económico distinto, con desarrollos rurales e industriales latentes; sin embargo, hoy día, la nación China es simplemente una potencia económica mundial, a punto de arrebatarle a Estados Unidos su papel y su sitio protagónico.

Las circunstancias de guerra, pobreza y penetración colonial de otros países sobre China fueron las condicionantes para que empezara una penosa peregrinación de nativos chinos alrededor del mundo, según Mitchson “se puede hablar de entre 12 y 13 millones de chinos ultramarinos. Es casi imposible calcular la suma total, así como el número que corresponde a cada país” (Mitchson, 13).

Si hacemos aún más retrospectiva, a mediados de siglo XIX, el antiguo sistema esclavista que tantos estragos provocó en la humanidad, queda ahora prohibido en varias partes del mundo. En Cuba, por ejemplo, desde 1845 ya no se compró esclavos. Fue así como, en gran medida, la población china vino a sustituir el trabajo realizado anteriormente por los esclavos negros. Los ingleses los llamaban coolies —campesinos desempleados—, “para los chinos era el tráfico de puercos” (Mitchson,16). Detrás de estos trabajadores existió pues un gran negocio —llegó a ser un segundo comercio de esclavos— debido a la importante demanda de mano de obra en las colonias y áreas subdesarrolladas, como Cuba, Perú, Brasil, México, entre otros.

La expansión capitalista y geográfica de los Estados Unidos fue otro enorme gancho para que miles y miles de campesinos chinos fueran a buscar mejores expectativas de vida al vecino país del norte. Desde mediados de siglo XIX, daría comienzo un impresionante desarrollo industrial de los Estados Unidos de América, el cual demandaba forzosamente una mayor mano de obra, “como lo fue en la ampliación de las redes ferroviarias del ferrocarril Transcontinental en 1889, que requirió para su construcción de grandes contingentes de población, así como también las líneas marítimas de vapor y las facilidades con que podían obtenerse los pasajes, fomentaron la inmigración; también contribuyeron a llamar la atención de las inmigrantes las tentadoras ofertas de tierras y las necesidades de mano de obra y de población que sobrevinieron con la expansión” (González, 10).

Podemos observar que, a lo largo de su historia moderna, México no se ha caracterizado por atraer grandes corrientes de población extranjera. Son varias las causas por las que los inmigrantes han preferido establecerse, mejor, en otros países; una de ellas es, curiosamente, la muy accidentada geografía de nuestro país, sin ríos navegables, con muchas tierras infértiles y no propicias para la irrigación. De acuerdo con una estimación optimista, hacia 1911, Romualdo Escobar escribió que en el 10% del territorio era posible el cultivo de irrigación, en el 70% el cultivo era imposible y de riego igualmente imposible y que sólo en el resto podía cultivarse sin más (González Navarro, 1992). Asimismo, John Coatsworth, en opinión más drástica, afirmaba que “la geografía mexicana atentaba contra la economía mexicana” (Coatsworth).

Ante estas condiciones, digamos que el México independiente ya se había intentado relacionar con prácticamente todos los países del orbe, lo cual no siempre logró ante las evidentes circunstancias de inestabilidad que se vivieron a lo largo del siglo XIX y las dos décadas del subsecuente siglo XX.
Recordemos que antes de la intervención francesa, México mantuvo relaciones diplomáticas con Inglaterra, la propia Francia, Prusia y los Países Bajos; pero el conflicto con los galos y su gran peso en la geopolítica europea de mediados del siglo XIX influyeron para que estos países dieran por terminadas las relaciones con México, así que por lo pronto seguiría imperando la poderosa y desbalanceada relación con los Estados Unidos, pero aún con una presión más fuerte ante la dolorosa derrota mexicana con el precedente enfrentamiento norteamericano.

Una vez que Juárez tomó el poder, nuestro país despertó al fin las antiguas relaciones con algunos países europeos, en las que los Estados Unidos (para variar) tomarían el papel de intermediarios. Posteriormente, esta labor sería asimismo continuada por Sebastián Lerdo de Tejada y Porfirio Díaz. “Para la última década del siglo pasado (XIX), México había llegado a firmar tratados de diversa índole con catorce naciones, entre las que se contaba Alemania, Italia, Francia, Gran Bretaña y Japón”.

Los indicios de la relación sino-mexicana (o chino-mexicana) son muy antiguos, los encontramos desde la época colonial en la Nao de China, con sus largas travesías desde lejano oriente hasta puertos españoles, y, sin duda, hasta la Nueva España y a Filipinas; en este recorrido, eran transportados diversos productos chinos, tales como seda, porcelana, especias, té verde, etc. De manera complementaria, había diversos productos de la Nueva España, como la plata mexicana, que eran llevados por las mismas embarcaciones hacia los mercados chinos y de Japón. Por cierto, este valioso metal va a ser el producto (por parte de México) que, de alguna u otra forma, sustentará las relaciones México-China de finales de siglo XIX.
Así, a partir del periodo de 1821 a 1866, el contacto de México con China se debe por al gran importe que tuvo como moneda el peso de plata mexicano, muy cotizado en el este de Asia. Éste tuvo tal impacto que incluso fue reutilizado como moneda común en China hasta la primera década del siglo XX. Vera Valdez, con respecto a este punto, comenta que nuestra moneda “para esas fechas ostentaba el cuño de águila, la serpiente y el nopal. Entre las disposiciones que facilitaron este comercio fue el establecimiento de tratados de amistad, la libertad de comercio, intermediación bancaria y un medio no controlado que era el contrabando” (Valdez, 1981).

De 1874 a 1890, los contactos sino-mexicanos seguirían dándose a causa de la plata nacional. Hay que destacar que, para este corte histórico, México se ve forzado a proponer un proyecto de modernización capitalista (al igual que China), justo a imagen y semejanza de las grandes potencias capitalistas. Tanto México como China cayeron dentro de los mecanismos de expansión del capitalismo, y los contactos sino-mexicanos de ese período forman parte del mismo proceso. Ninguno de los dos estados ofreció una resistencia adecuada a la presión de las potencias imperialistas: México facilitó la penetración pacífica en aras de la modernización, y China, luego de resistir, tuvo que acceder a su apertura de puertos con tal de efectuar similares transacciones.
De acuerdo a los cánones establecidos por las potencias industriales hacia la mitad del siglo XIX, México tenía la urgente necesidad de seguir abriendo el mercado asiático para nuestra plata nacional, así como delinear una política de inmigración extranjera atractiva que ofreciera tierras a muy bajos precios y, además, que fueran pagaderos a largo plazo.

De tal suerte, para que se llevara a cabo la firma del Tratado sino-mexicano se confrontaron varias eventualidades de tipo administrativo, diplomático y burocrático, por mencionar algunas de ellas. Para el período que va de 1838 a 1890, México estuvo muy interesado en llevar dar curso a los trámites necesarios para concretar tal acuerdo; sin embargo, los chinos vivían entonces crisis tan agudas que impidieron llevar a cabo el acto protocolario. De 1890 a 1899 se dio paso a una nueva fase que trajo la consecución de la firma del tratado. Esta vez China fue la que inició las gestiones para fijar las condiciones del mismo. Los chinos tenían prisa, los motivos no eran otros más que las restricciones del gobierno norteamericano para la propia inmigración china, que ya había crecido notablemente en la zona de San Francisco. Fue tanto así que, por ejemplo, para 1860 representaba el 8% de la población de la ciudad; el 26% en 1870 y, en el transcurso de la misma década llegó a un 30% de la población total (González).

En la relación sino-mexicana estuvieron entremezclados varios intereses: por parte de China, el de poder colocar a sus compatriotas expulsados por el gobierno estadounidense, el de plantear a las autoridades mexicanas la seguridad de los ciudadanos chinos en territorio mexicano, así como el de aumentar las facilidades de la frontera mexicana para la inmigración china. Por su parte, nuestro país quería todas las concesiones de China para seguir colocando la plata mexicana (que lamentablemente para el primer decenio de siglo XX ya no tenía tanto valor, como antaño, por el cambio al Patrón Oro) y también se tenía la idea de seguir contando con los trabajadores chinos (llamados “motores de sangre”, como lo considerara la sociedad porfiriana), que tenían fama de ser buena mano de obra y muy rentable en cuanto a salarios, lo cual fue cuestión y motivo fundamental del ataque y surgimiento del movimiento anti-chino en la década de 1920, que aún permea hasta nuestros días en la vaga concepción de su cultura.

Hubo entonces fuertes y acaloradas discusiones dentro de los círculos porfiristas, en cuanto a cuáles eran los inmigrantes ideales para nuestro país. Las opiniones se inclinaban hacia los europeos, por ser estos más afines a nuestras costumbres y, sobre todo, por provenir de países francamente industriales; éste último era el requisito indispensable para alcanzar los tan ansiados niveles de civilización occidental. A razón de esto, para la inmigración asiática había, en cambio, poca inclinación y, si se la llegaba a considerar, era sólo en calidad de última alternativa. Por otra parte, la élite porfiriana hacía claras diferencias entre la población china y la japonesa: a los nipones se los consideraba como ejemplo de la modernización y el desarrollo; al contrario de los chinos que, según Bulnes y Covarrubias, eran sucios y astutos, reticentes al cambio y a la modernización (Valdez).
La prensa mexicana de finales del porfiriato exageraba al publicar “los disturbios de los barrios chinos en los E.U., Perú y Cuba, con este tipo de noticias se calificaba a la sociedad china de individuos racialmente ajenos, distantes de la población mexicana” (Valdez).

Finalmente, las circunstancias histórico-sociales coincidieron. Tal fue el caso de los puntos de vista de agentes diplomáticos de ambos países, contexto en el que se firma formalmente, al fin, en 1899, el Tratado México-China. “La firma del Tratado sino-mexicano para el año 1899 constituye un eslabón importante de la interminable serie de medidas estatales, tanto del gobierno porfirista como de la dinastía Ching, en su última etapa que pretendió conducir a sus nacionales por el sendero de la modernidad, realizaban un esfuerzo por hacer frente a las potencias, produjeron el efecto contrario o simplemente se cancelaron por los procedimientos de implementación” (Gómez Izquierdo).

El cierre de este momento histórico se consideró hasta la firma del Tratado con China, pero falta asimismo tener en cuenta otros momentos importantes del siglo XX, como, por ejemplo, la Revolución Mexicana y el movimiento xenofóbico y anti-chino que se genera en algunos estados de la república, asimismo presentar algunos ejemplos de éxito de chinos que lograron crear empresas en nuestro país. Por último, presentar un panorama de la segunda mitad del siglo XX y comparar la actualidad de los dos países, que en próximos números me propongo presentar.
Adams, Paul, Historia de los Estados Unidos, Siglo XXI, México, 1977
Coatsworth, John. El impacto de los Ferrocarriles en México, ERA, México.
Gómez Izquierdo, José G. El movimiento antichino en México (1871-1930). Problemas de racismo y del nacionalismo durante la Revolución Mexicana. INAH, México, 1991.
González Félix, Maricela. El proceso de aculturación de la población de origen chino en la ciudad de Mexicali. U.B.N. Ciencias Sociales, Baja California, 1989
González Navarro, Moisés. Los extranjeros en México y los mexicanos en el extranjero 1821-1970. COLMEX, México, 1992
Guajardo Paredo, Enriqueta, “Avances de investigación documental sobre la situación económica-social de los inmigrantes chinos en México en el período Obregón-Calles en Segundo Congreso Nacional. Centro de Estudios de Asia y África. COLMEX, Veracruz, 1985. P.428
Mitchison, Lois. La China de Ultramar. Una inmigración problema. Trillas, México, 1965
Archivo Histórico de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Ciudad de México.
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]]>Unidad de planeación de la ENMJN
La Secretaría de Hacienda entregó al Congreso de la Unión el Paquete Económico de 2016, construido con una metodología denominada “Base Cero”. Este documento brinda una síntesis de esta metodología y referencias claves para su consulta. A partir del presente año 2016, las instituciones que brindan la Educación Normal tendrán que operan bajo esta metodología.
¿Qué es?Es una metodología de planeación y presupuesto que trata de reevaluar cada año todos los programas y gastos de una organización.
Es un proceso que consiste en identificar paquetes de decisión y clasificarlos según su orden de importancia, mediante un análisis de costo beneficio.
Es una ayuda para la toma de decisiones, debido a que permite reconocer las inquietudes de su personal, sus metas y ambiciones futuras. Además, asigna los recursos en forma más racional y eficiente, y minimiza costos al tomar en cuenta la mejor alternativa.
Es revaluar cada uno de los programas y gastos, partiendo siempre de cero; es decir se elabora como si fuera la primera operación de la institución, se evalúa, se justifica el monto y necesidad de cada renglón del mismo. Se olvida del pasado, para planear con plena conciencia de manera prospectiva
La metodología “Base Cero”, parte de actividades o funciones que a menudo se presentan bajo la forma de proyectos. Por tanto, el cuadro titulado “proyectos” también es campo de aplicación para la técnica de presupuesto base cero. Por último, el “Presupuesto Base Cero”, junto con otros presupuestos, se utiliza para revisar y controlar el desempeño de la entidad, así como descartar programas de poca relevancia; mejorar la efectividad de los programas en uso; redistribuir más racionalmente los recursos disponibles y efectuar un menor incremento anual de recursos adicionales.
La forma en que se aplica es mediante la creación de un Paquete de Decisión (proyecto), el cuál es un documento que identifica y describe una actividad específica, para que la administración pueda analizar y jerarquizar las actividades por orden de mayor a menor beneficio a las que se aplicarán los recursos disponibles, y así tomar una decisión de aprobación o no.

Debe incluir los siguientes datos:
• Nombre o Título del paquete:
• Área:
• Departamento:
• Clasificación:
• Propósito:
• Descripción de las actividades:
• Logros y Beneficios:
• Medición (evaluación cuantitativa del
paquete):
• Recursos requeridos:
• Alternativas y consecuencias de no aprobar
el paquete
• Decisión:
Fecha de preparación
Información que debe contener el paquete de decisión:
• Nombre del paquete.- Nombre descriptivo de la función o actividad. Si hay varios niveles de esfuerzo que se recomiendan el nombre debe aparecer así: (1 de n) (2 de n), (3 de n) para identificar el nivel de esfuerzo que representa el paquete.
• Departamento.- Nombre del Departamento (abreviado de ser posible).
• Clasificación.- En orden descendente de importancia (el paquete clasificado con el No. 1 es más importante que el paquete No. 2).
• Propósito.- Describir la finalidad de este paquete con respecto al problema que se quiere prestar con el mismo (metas, objetivos).
• Descripción de las actividades (operaciones).- Describir los métodos, acciones u operaciones necesarios para elaborar el paquete (qué se hará, cómo se hará).
• Logros y beneficios.- Identificar los resultados tangibles que se lograrán mediante la elaboración del paquete, haciendo énfasis en los resultados cuantitativos. En los logros debe determinarse la forma en que se cumplen parcial o totalmente las finalidades o se resuelve el problema y debe destacar cualquier aumento en la eficacia o la efectividad.
• Medición (evaluación cuantitativa del paquete).- Proporcionar medidas cuantitativas significativas para ayudar a los gerentes a evaluar el paquete y la efectividad de su desarrollo. Incluir efectividad de costos, razones, costo unitario, tendencias en los problemas, medidas de la carga de trabajo que conforme a su diseño el paquete ayudará a lograr o efectuar.
• Recursos requeridos.- Costo del paquete (en miles de pesos).
• Gastos Brutos.- Costo total para dicha actividad.
• Gastos netos.- Gastos netos menos cargos.
• Personal.- Número de empleados asalariados o por hora que se requieran.
• Gastos y personal.- gastos reales y personales remunerados a finales del año; gastos proyectados para el año y personal remunerado a finales del año.
• % del año.- Porcentaje de gastos y personal para año futuro, en comparación con los gastos y personal para año presente; se calcula dividiendo las cantidades para año futuro entre las cantidades para año presente.
• Alternativas y consecuencias de no aprobar un paquete.-
• Decisión.-
• Fecha de preparación.-
Nota: Las tres primeras fuentes ayudan al manejo de la metodología; las fuentes de la SHCP son las referencias sobre la operación.
Pyhrr, Peter A. Presupuesto Base Cero .Editorial Limusa. Primera Edición: 1977. México
Cristóbal del Río, El presupuesto, edit. Ecasa, cap. Vi., 1980
Cámara de Diputados. H Congreso de la Unión, Centro de Estudios de las Finanzas Públicas, El presupuesto base cero, (compilación de notas seleccionadas), México, D.F, julio 2005. CEFP/023/2005
SHCP, Estructura Programática a emplear en el proyecto de Presupuesto de Egresos 2016, Presentación a la H. Cámara de Diputados, junio 2015.
SHCP, Manual de programación y presupuesto para el ejercicio fiscal 2016, Agosto de 2015
Nota: Las tres primeras fuentes ayudan al manejo de la metodología; las fuentes de la SHCP son las referencias sobre la operación
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