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docentes de la ENMJN

La Escuela Nacional para Maestras de Jardines de Niños (ENMJN), como institución de educación superior, tiene el compromiso de impulsar acciones encaminadas a dar seguimiento a sus egresadas, lo que le permite conocer tanto los caminos que ellas han seguido, como la manera en que se han insertado al campo profesional y el impacto que ha tenido su formación inicial en el campo laboral. A partir de ello, durante el Ciclo escolar 2019-2020, se impulsaron acciones que permitieron tener un acercamiento con las egresadas y propiciar compartir experiencias, también se diseñaron estrategias de actualización a través de talleres, todo ello fueron experiencias significativas para las egresadas y para las docentes en formación que participaron en alguno de los eventos.

El primer evento se realizó el 23 de septiembre de 2019, la mesa redonda fue “La formación inicial en la ENMJN, impulsora de nuevas experiencias”, en la que participaron egresadas que han tenido trayectorias diferentes a la mayoría y para quienes la ENMJN ha sido un soporte en la realización de experiencias significativas que fortalecieron su identidad como docentes de educación preescolar.
Las participantes fueron:
Rocío Ivette Hernández Marín (generación 2005-2009). Al egresar de la ENMJN realizó los estudios de Maestría en psicopedagogía infantil, también cursó el diplomado y especialidad en la Enseñanza de las Artes y actualmente es directora del Jardín de Niños Vicente T Mendoza.
Azucena Anaid Cordero Prado (generación 2006-2010). Sus estudios al egresar de la ENMJN han estado orientados a las artes, en particular a la danza y la actuación. Ha participado en diversos talleres de danza colombiana, afrocubana y regional, lo que la ha llevado a intervenir en diversos festivales nacionales, en Latinoamérica y Europa. En 2012 se incorporó a la Escuela de “Artes Escénicas Argos”, lo que la ha llevado a participar como actriz en diversas obras de teatro.
Rosa Alondra Covarrubias Espinosa (generación 2006-2010). Estudió la Maestría en Educación Básica Inter-planteles en la ENMJN, ha realizado diversos diplomados en el campo de la educación, cuenta con dos certificaciones en el idioma inglés, participó en un intercambio durante dos años para trabajar como docente con niños migrantes en Estados Unidos.
Luz Yasú Torres Juárez (generación 2007-2011), es pasante de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación (especialidad periodismo) por la UNAM, ha sido docente adjunta en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales en UNAM, impartiendo la materia de Géneros Periodísticos. Actualmente desempeña el cargo de Subdirectora de Gestión Escolar en el Jardín de Niños Xochitla. Asimismo, en 2017, recibió el Premio Fulbright a la Docencia Distinguida, patrocinado por la Oficina de Asuntos Culturales y Educativos de Estados Unidos, lo que le permitió realizar una estancia en la Universidad de Indiana en Estados Unidos, conduciendo un proyecto de investigación sobre prácticas docentes para el desarrollo de habilidades socio-emocionales para la resolución de conflictos y la autorregulación emocional en niños preescolares.
La mesa redonda fue coordinada por la maestra Guadalupe Quintero Zarza. La pregunta que detonó el encuentro fue, ¿Qué les ofreció la ENMJN?. Y entre las respuestas estuvieron:
“La Nacional fue un espacio de diálogo y de encuentro, primero, para saber quién soy y, después, quién soy frente al otro”.
“Es el lugar perfecto para desarrollar la estética, el oído, para saber que se puede construir otra manera de ser. Fue un espacio para crecer y convertirme en mujer adulta”.
“Me ofreció la posibilidad de comprender que las oportunidades las construye uno, los maestros me compartieron la pasión por la enseñanza”.
Otra de las participantes expresó:
“Mi trayectoria en esta escuela fue de tensión, a veces lo que yo creía y lo que se nos presentaba no coincidían, desde los maestros, había prácticas que me generaban conflicto y las cuestionaba. Rescato que la ENMJN me dio las herramientas para reflexionar, con todo y las cosas difíciles que viví, la nacional me planteó retos para ser como hoy soy, como persona, periodista y actor social, gracias a esta escuela, actualmente escribo sobre mi práctica, mis alumnos, mis compañeras.
Se continúo preguntando, ¿Qué les ha representado desempeñarse en el ámbito educativo?, algunas de sus respuestas giraron en torno al compromiso y responsabilidad que implica ser maestra.
“Estoy convencida de que ser licenciada en educación preescolar me dio una visión multidisciplinaria, me ha abierto otras posibilidades y experiencias, he trabajado en hospitales con niños con cáncer, fui a Estados Unidos a trabajar con niños migrantes, pero sí estoy convencida que es necesario seguirse actualizando y buscar el desarrollo profesional”.
Otra de las participantes comentó:
“Ser docente no es nada más cumplir con un horario, es parte de tu vida, en cualquier lugar llevas tu ser docente, me doy cuenta de que yo le tengo que dar un nuevo significado a mi ser maestra para que sea valorada socialmente. La Nacional me dio las herramientas para dar clases de danza y continuar con mi desarrollo profesional”.
Otra de las invitadas expresó que abrirse a otros espacios ha sido todo un desafío:
“Implicó un reto estar con maestros de todo el mundo, era la única educadora, muchas veces nosotras las educadoras pensamos que lo que hacemos no es importante. Me costó mucho trabajo dignificarme, y en este proceso de dignificarme frente a los demás me he descubierto con muchas habilidades entre a maestros de Tailandia, Singapur, Taiwán. Estas experiencias me han ayudado a reconstruirme”
“Re-significó mi ser educadora, es un proceso que no se acaba”.

En cuanto a los retos que han enfrentado para enriquecer su experiencia profesional y personal, Rocío comentó:
“Los retos ocurren a diario, siempre se trata de buscar más y de compartir nuevas experiencias y conocimientos. El mayor de ellos es enfrentarme a mí misma y al sistema, actualmente estoy viviendo el reto más grande, ser directora, el trabajo con los padres y los docentes es muy complejo”.
Por su parte, Alondra expresó que se ha enfrentado a diferentes situaciones, como es la burocracia del sistema y la violencia social que rodea a los planteles escolares:
“Me tocaron incluso balaceras. Cuando estamos aquí no nos imaginamos todo lo que vamos a enfrentar. Atender adecuadamente a niños con necesidades educativas especiales y atender a los otros 30 niños que también demandan nuestra atención, es algo difícil si se quiere cubrir las necesidades de todos”.
A su vez, Azucena también comentó:
“Yo creo que todos los días enfrentamos retos, te encaras a algo nuevo, uno de los mayores retos, es enfrentar la sociedad, las docentes con quienes laboras, los padres de familia, los ambientes escolares difíciles, no siempre se piensa en los niños. El año pasado tuve un niño invidente, este año me lo volvieron a dejar porque ninguna docente lo quiso, estar con este niño me ha dejado muchos aprendizajes, cada día me pregunto qué y cómo le voy a enseñar, me enfrento a mis propias posibilidades, porque por parte de las autoridades no hay nada”.

Yasú mencionó que tiene muchos retos, uno de ellos es administrar el tiempo, hacer miles de cosas a la vez, y salir de la zona de confort, así como evitar que decaiga el entusiasmo por querer hacer las cosas diferentes, y con ello, poder provocar el entusiasmo a otras compañeras.
Para concluir la mesa, la pregunta fue, ¿Qué les significa regresar a la escuela?. Después de un suspiro nostálgico así contestaron:
“Estar aquí es la posibilidad de encontrar a ese otro, de no decaer, de recurrir a nuevos aprendizajes y saberes, cobrando así nuevas fuerzas y tomar una bocanada de aire fresco”.
Continuó Alondra:
“Me hace recordar a la Alondra que llegó de provincia con temores y expectativa, aquí encontré una fuente de saberes y aprendizajes, encontré amistades para toda la vida. Fue como hacer un viaje en el tiempo, reconocer que pertenezco a este lugar que me dio la pauta para tener los logros que he tenido, y ahora me da la oportunidad de compartir lo que aprendí. Son nostálgicos esos días de gloria, las gorditas, los tlacoyos, las risas y tantas cosas más. Una vez estuvimos hasta las 9 de la noche para preparar una exposición… son tantas experiencias, cosas muy gratas que me ha dejado la escuela”.
Por último, Yasú expresó que el adiós de esta escuela era como la despedida de dos amantes, decía que había aprendido a querer esta escuela con nuestros puntos de desacuerdo y valoró todo lo que le dio. Para finalizar, una de ellas expresó:
“Me llevo una gran satisfacción, este encuentro me da energía para continuar y no dejarme caer, las maestras de aquí nos inyectan pasión para continuar en la docencia”.

Reconocemos que esta mesa redonda fue una experiencia muy gratificante tanto para las participantes, las asistentes, como para el equipo directivo y las organizadoras. Algunos de los comentarios de las asistentes fueron en estos términos:
Me motivó a seguir preparándome y a no darme por vencida o quedarme en el área de confort.
Sobrepasaron mis expectativas. Compartir entre pares nos da la pauta para reconocer aciertos y desaciertos de nuestra labor docente.
Experiencia muy rica al compartirla con compañeras de distintas generaciones. Nos hicieron sentir muy orgullosas de nuestra profesión.
Es una gran motivación, increíble ver que todas nos podemos unir para compartir experiencias. Fue una oportunidad para compartir los diversos caminos que hemos seguido y las problemáticas que se viven a diario en las escuelas.
Tener la oportunidad de escuchar las experiencias de otras compañeras me motiva a continuar con mi preparación para desempeñarme en otros campos de intervención. Enriquecedora y admirable escuchar la trayectoria académica y laboral de cada una. Me encantó regresar a casa.
Al finalizar recorrieron el patio, los pasillos y salones de su escuela. También se inició el Primer ciclo de talleres que se impartieron durante septiembre y octubre:
El uso de las monedas como un recurso para el aprendizaje en el jardín de niños. Coordinó la Mtra. Ligia Ramírez Moguel.
El 29 de octubre finalizaron y se evaluaron las participantes. Ellas expresaron los siguiente:
Todos los contenidos fueron muy interesantes, invitan a seguir conociendo y se pueden aplicar situaciones didácticas en el aula.
Me apoyó mucho para esclarecer el trabajo con monedas, es un tema complejo y poder aprender junto a compañeras, me llevo nuevos saberes.
Me ha dejado suficientes estrategias y materiales para poner en marcha en mejora del aprendizaje de los niños y de mi práctica docente.
Me apoyan en mi labor, aprendí nuevas formas de enseñar y de aprender.
Me ayudó a mejorar mi intervención docente brindándome más herramientas para el trabajo con niños y niñas.
Me encantó, me divertí, canté, bailé conocí, aprendí demasiado, quería más sesiones.
Fue un apoyo total, una renovación a mi práctica profesional.
Las actividades me ayudaron a cambiar el panorama que tenía de la música y se me quitó el miedo de impartirlo.
Me gustó mucho compartir experiencias.
Me brindaron herramientas importantes que puedo desarrollar en el aula, me permitió evaluar mi intervención con miras a hacer mejoras.
Lo que aprendí ya lo he compartido con mis colegas, están entusiasmadas de poder participar en estos cursos tan valiosos.
En cuanto a la dinámica que se dio durante los talleres, las participantes comentaron:
- Se dio en un ambiente de respeto y de apertura frente a la diversidad, lo que permitió desarrollar habilidades personales.
- Se permitió aprender unas de otras, se logró el intercambio a partir de nuestras propias experiencias.
- Al compartir las experiencias se resolvieron dudas y se sumaron propuestas de mejora.
- Me llevo nuevos saberes, y quiero participar en muchas más actividades.
Realizamos debates compartiendo experiencias y estrategias realizando prácticas activas.
Se generó una dinámica de trabajo, creativa y entusiasta, lo que permitió formar un grupo unido.
Renovaron mi práctica y mi entusiasmo por seguir aprendiendo.
Para finalizar, se propusieron una diversidad de temas a trabajar durante futuros cursos o talleres: Pensamiento matemático y los temas que están implicados como es la resolución de problemas, forma, espacio, medida, uso de regletas, tangram. Una constante fue lo referente a artísticas, teatro, pintura, música, danza, teatro, títeres, artes plásticas, narración. Lenguaje y comunicación, lecto-escritura, procesos de lecto-escritura a través del juego, Lenguaje oral y escrito, cómo aprender a leer y escribir de manera divertida; así como, bibliotecas de aula y escolares, el juego como estrategia didáctica, juegos cooperativos; exploración y conocimiento del mundo, cuidado del medio, modalidades de intervención. Inglés, tutoría, inclusión y diversidad, entre otros.
Para finalizar, las participantes felicitaron ampliamente a las talleristas y dieron sugerencias para continuar desarrollando más talleres, instando a que se repitieran los cuatro que se impartieron, que se abrieran en turno vespertino y sábados para que asistieran más maestras, también pidieron que las propuestas se abrieran a maestras que no hubieran egresado de la ENMJN.
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El trabajo del Programa Institucional de Seguimiento a Egresadas continuó en febrero de 2020, en el marco del aniversario de nuestra escuela y de la Semana de expresión normalista, en esta ocasión, se convocó a egresadas a participar en el 1er Encuentro de Experiencias significativas referentes a el impacto de la formación inicial y el ejercicio profesional, con el propósito de brindar un espacio para compartir experiencias docentes respecto a sus logros, dificultades y retos derivados de su formación inicial.

Las modalidades de participación fueron presentación de ponencias, videos y exposición de carteles; se realizó el 26 de febrero, en un horario de 16:00 a 19:00 horas. Las temáticas que se propusieron fueron:
Se recibieron 18 trabajos. El evento se desarrolló en cuatro mesas, al finalizar se aplicó un instrumento para conocer la opinión de las asistentes respecto a la propuesta de convocar a las exalumnas para compartir experiencias, y dar seguimiento a sus procesos en el campo laboral. Algunos de los comentarios fueron los siguientes:
Muy buena para tener una retroalimentación a través de las compañeras y de sus vivencias.
Excelente, muy buen evento, enriquecedor. Es de gran importancia regresar a nuestra alma mater y retroalimentarnos, conocer las experiencias de otras docentes.
Bastante bueno, ya que hay gran cantidad de situaciones que acontecen día a día dentro del aula y en los planteles que nadie te explica ni te comparte, así que venir fue enriquecedor.
Es muy agradable que se dignifique a las docentes en servicio y que compartan sus experiencias, nos enriquecen y fortalecen la labor diaria.
Fue una experiencia muy enriquecedora, porque la práctica docente es muy solitaria.
Me parece una gran experiencia que nos inviten a compartir la docencia desde las aulas, lo que vivimos nos permite una reflexión desde los diferentes ámbitos y perspectivas, espacios que son importantes para reconocer la formación docente.
Me parece un ejercicio que permite revalorar la labor docente, como exalumna me permite darme cuenta de lo que nos falta en la formación de las futuras educadoras y que, como practicantes cuando llegan al plantel, debemos ayudarlas.
Valoré la formación inicial, ver lo que brindó, lo que aún se requiere fortalecer y de qué manera esta escuela y carrera ha impactado en nuestra vida profesional y personal. Es aprender.
Es una excelente idea, creo que nos ayuda a mejorar y a reflexionar sobre nuestra práctica. Me llevo muchas reflexiones y me motivaron a continuar con esta carrera. ¡Gran iniciativa!, muchas felicitaciones al equipo!

También se les preguntó ¿Qué te aportó este evento a tu ejercicio profesional e identidad docente?, entre los comentarios que se expresaron fueron:
Revalorar mi práctica docente y reconocerme como profesional de la educación.
Fortalecer esa identidad docente con la cual egresamos y que muchas veces es necesario recordar.
Resignificar mi labor docente.
Me regresa a mi esencia como docente, me motiva, me ilusiona que mi escuela, mi alma mater, esté interesada en lo que sucede conmigo y cree un vínculo aún más fuerte.
Una reflexión docente que me permite reconocer los retos que se enfrentan día con día en la profesión. Mayor motivación. Es increíble compartir la profesión con personas tan maravillosas.
Me ayudó a no rendirme, me motivó, ya que en mis 2 años de experiencias frente a grupo me he enfrentado a situaciones difíciles al grado de pensar en dejar esta profesión.
Valorar mi trabajo, una nueva experiencia, confianza en mí misma y recordar porque estoy aquí.
Fue una buena experiencia, desde escribir una ponencia por primera vez. Mucha confianza en mí misma, en saber que no todo es malo, pero sí reconocer nuestras áreas de oportunidad y algo muy importante, creer en nosotras.
Entre las sugerencias que dieron al Programa Institucional de Seguimiento a Egresadas están:
Que se realicen más eventos de este tipo para compartir estrategias y vivencias de las compañeras, mayor difusión y extensivo a los jardines.
Que se realice en fin de semana, con tiempo para la convivencia más personal con las compañeras, continuar con talleres, conferencias, encuentros, etc.
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El último evento del Ciclo escolar se realizó el 14 de julio de 2020, el Foro de experiencias del trabajo pedagógico en línea de docentes de educación preescolar durante la pandemia covid-19, para ello reconocimos que las docentes de educación preescolar asumieron el compromiso de atender a sus alumnos y de acompañar a las madres y padres de familia para propiciar aprendizajes.
Ante ello la Escuela Nacional para Maestras de Jardines de Niños consideró necesario generar un espacio para que el personal docente compartiera sus experiencias pedagógicas y las situaciones que enfrentaron durante la cuarentena y lograr ser escuchadas por colegas, docentes en formación y autoridades; lo que nos permitió valorar y reflexionar de esta experiencia. Se invitó a una supervisora Laura Vázquez Montiel, a una directora: Carolina Volcanes Cabrera y a tres docentes: Marisol Juárez Pérez, Tania Soledad Martínez González y Tania Elizabeth Villa Rangel, todas ellas egresadas de la ENMJN, hablaron acerca de sus experiencias de trabajo en línea durante la cuarentena, cada una lo hizo desde la función que desempeña en los planteles de educación preescolar.
Este importante evento se transmitió a través de la página de Facebook de la Revista Voces de la ENMJN. Se plantearon cinco preguntas fundamentales:
El evento fue visto por muchísimos docentes en servicio, así como docentes en formación y autoridades educativas, de acuerdo a Facebook, hasta el momento presente de este artículo, tuvimos 210 comentarios, 70 veces fue compartido y fue reproducido ¡12 mil veces! Les invitamos ver el video en su formato nativo, con todos sus comentarios y su debate, o bien, mirar el video completo del foro que insertamos enseguida al pie de estas líneas.
¡Muchas gracias por seguir nutriendo y por darle aliento a este maravilloso equipo! 
Enlace de la página de VOCES – Portal de Educación https://www.facebook.com/revistavoces.net/videos/957205071410515
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]]>docente de la ENMJN. Responsable del Programa
Correo para propuestas y participación:
(mayor información; ver cartel abajo del artículo)

Es muy grato presentar el Programa Institucional de Seguimiento a Egresadas (PISE) de la Escuela Nacional para Maestras de Jardines de Niños. Actualmente, el equipo docente que participa en el programa se integra por: Rosa María Cruz Guzmán, Patricia Silvia Guzmán Hernández y María Guadalupe Quintero Zarza. Los objetivos que persigue el PISE son:
Obtener información sobre los procesos de formación inicial que tuvieron las egresadas y el impacto que ha tenido en su desempeño profesional.
Generar espacios de diálogo entre egresadas y docentes en formación para compartir sus procesos formativos, tanto en la formación inicial, como en el campo profesional.
Las líneas de acción son:

Los estudios de seguimiento a egresados fueron impulsados por la Asociación Nacional de Universidades de Instituciones de Educación Superior (ANUIES), con el propósito de analizar los caminos que siguen los estudiantes que se gradúan de las instituciones de educación superior (IES), observar el efecto que tiene su formación en las IES en el ejercicio laboral, conocer la manera en que se insertan, y bajo qué condiciones, al mercado profesional, a fin de que esa información valiosa promueva el mejoramiento integral en los campos de la docencia, la investigación, la extensión de la cultura y, en general, los servicios en las instituciones de educación superior.
Los estudios de seguimiento a egresados en las escuelas normales se inician durante el Ciclo escolar 2006-2007, en el marco del Programa para la Transformación y Fortalecimiento Académico de las Escuelas Normales y la aplicación del Plan estatal de Fortalecimiento de la Educación Normal (PEFEN). Las primeras escuelas normales que desarrollaron estos estudios fueron la Escuela Normal Superior Oficial de Guanajuato, la Escuela Normal de Sonora, de Aguascalientes, Chihuahua, Veracruz y el Estado de México. Actualmente, otras escuelas formadoras de maestros en el país han impulsado programas, proyectos y estudios de seguimiento a sus egresados.
A inicios de la década de 1990, y por iniciativa de la directora de ese momento, la Maestra Luz María Gómez Pezuela, se crea ante un notario público la Asociación de Egresadas de la Escuela Nacional para Maestras de Jardines de Niños, con el propósito de tener una comunicación directa con sus egresadas y ofrecerles un espacio de encuentro, diálogo y oferta académica; a esta propuesta se sumaron educadoras, directoras y supervisoras principalmente de la Ciudad de México, Morelos y Estado de México que, desde las primeras reuniones, formaron parte de la Asociación. Así, se dio inicio a la realización de diversas actividades: conferencias, talleres y cursos para apoyar el desarrollo profesional de las asociadas. Se destaca que, en todo momento, se contó con el interés y participación de un número considerable de exalumnas por poder volver estar en contacto con su alma mater.
En este marco, la Escuela Nacional para Maestras de Jardines de Niños impulsa la creación del Programa Seguimiento a Egresadas de manera formal a partir del Ciclo escolar 2017-2018, para responder a las recomendaciones planteadas en la evaluación institucional y los Comités Interinstitucionales para la Evaluación de la Educación Superior (CIEES) 2012.
Posteriormente, la evaluación CIEES de 2012, planteó a la institución observaciones entre las que se destaca que no existía un seguimiento a egresadas y que se identifican pocos vínculos formales con empleadores, instituciones o empresas en los que sus egresadas oferten sus servicios profesionales. (CIEES, Informe de evaluación, 2012). Es así como correspondió al Área de Investigación impulsar el proyecto de investigación de Seguimiento a Egresadas durante el Ciclo escolar 2014-2015, en el que participaron algunas docentes de la institución; en un primer momento, las maestras Araceli Santos, Rocío Martínez y Concepción Leyva.
En 2017, se crea formalmente la creación del Programa Institucional Seguimiento a Egresadas (PISE), con lo que se responde al compromiso que, como institución de educación superior y formadora de docentes, significa estrechar vínculos con sus egresadas, mismo que permitirá retroalimentar los procesos formativos, reconocer nuestras fortalezas y áreas de oportunidad académicas y formas de organización institucional, todo, para mejorar la calidad de la formación que se ofrece.
Una de las primeras acciones que realizamos fue una encuesta que se aplicó a 167 egresadas de la ENMJN, algunos de los datos más significativos que recuperamos son los siguientes: 3 se formaron con el plan de estudios 1975 reestructurado y mismas que egresaron con el título de profesoras de educación preescolar; las egresadas de Plan de estudios de 1984, ya como licenciadas en educación preescolar, fueron 9; 32 con el de 1999; y 23 con el 2012. Esta encuesta evidenció que, como estudiantes de educación superior, enfrentan diversas situaciones ante las que ellas tienen la necesidad de trabajar durante sus estudios en la escuela normal; es así que 9 manifestaron haber trabajado para concluir sus estudios, mientras que el resto expresó haberse dedicado exclusivamente a su formación. La mayoría (105) concluyó sus estudios con un promedio entre el 8.0 y 8.9; un menor número (54) egresó con 9.0 a 10; la minoría (8) con 7.0 y 7.9. Como egresadas de la ENMJN, 58 de ellas consideran que la institución cubrió al 100% sus expectativas iniciales de formación, mientras que 97 valora que fue en un 80%; y 12 de ellas estiman que fue en un 50%.

Respecto a su incorporación al campo laboral, la mayoría (108) realizó el examen de ingreso al servicio profesional, de las cuales 106 obtuvieron como resultado la idoneidad. La mayoría se ha incorporado al sector oficial: 157 y 9 en instituciones privadas. Se evidencia que la mayoría se ha incorporado a laborar a los jardines de niños (149) y un número menor a CENDI. Se evidencia asimismo que algunas docentes han decidido continuar su formación académica; es así que 43 de las encuestadas han realizado estudios de posgrado, doctorado (2), maestría (44), además de talleres y diplomados en diversas instituciones, como es la UPN y otras universidades privadas. Su formación académica y experiencia las han llevado a ocupar diversos cargos que han enriquecido su trayectoria profesional: docentes frente a grupo 129, directora (19) asesoras técnicas (4), apoyo de zona (1), jefa de departamento en la Subsecretaria de Educación Básica (1), maestra de UDEI (5), subdirectora (1), Supervisoras (7). Respecto al nivel que consideran que su preparación académica en la escuela normal responde a las exigencias y necesidades del ejercicio profesional, la mayoría considera que fue buena, mientras que un número menor, señala que fue excelente.
Estos datos nos muestran lo valiosa que es la participación de las egresadas para el análisis, reflexión y toma de decisiones al interior de nuestra institución, lo que nos compromete a seguir trabajando por mejorar la formación de las futuras docentes de educación preescolar.
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]]>docente de la ENMJN
a mis alumnas
La observación y la práctica docente son actividades que permiten a los estudiantes de las escuelas normales acercarse al sentido de la profesión, conocer las condiciones reales del trabajo docente y adquirir las habilidades y competencias para la enseñanza, particularmente el trato con niños y niñas. Se espera que sean espacios y momentos de reflexión, análisis, investigación, intervención e innovación de la propia docencia.

Durante el desarrollo de estas actividades tan importantes en la formación inicial de las docentes de educación preescolar se generan algunas interrogantes:

Para responder a tales preguntas, conocer y comprender el sentido y significado que las prácticas tienen para las estudiantes, requerimos estar atentos a lo que hacen, sienten, piensan y expresan acerca de sus vivencias durante las jornadas de prácticas profesionales en los planteles de educación preescolar. Con tal intención este texto recupera algunos testimonios de alumnas al regresar de una jornada de prácticas profesionales. Es un intento de recuperar lo que expresaron —en forma oral o escrita— en un clima de confianza y libertad, sin estar condicionadas por criterios de evaluación o temor a ser cuestionadas.
Diversos estudiosos de la práctica docente han señalado que el período de prácticas debe ayudar a los futuros maestros a entrar en contacto con el ejercicio profesional para que adquieran conocimientos, actitudes y habilidades propios de la profesión, para que reconozcan los valores y actitudes necesarios en la actuación docente, y para que clarifiquen lo que la sociedad considera valioso para enseñar, (Davini, 2001; Diker y Terigi, 1997; Blanco, 1999; Pérez, 1999; Galván, 2011).
La experiencia de practicar tiene un sentido multidimensional (Fierro, 1989), cada práctica les permite incorporar y modificar concepciones, actitudes y habilidades con relación al trabajo docente, lo que propicia la construcción de su identidad profesional. Las dimensiones que ahora se presentan son la personal, la escolar y la social, mismas que han sido recuperadas a partir de lo que las estudiantes mencionaron de sus experiencias en las prácticas. La dimensión personal comprende las ideas y nociones previas de las alumnas respecto al trabajo docente, así como los sentimientos y emociones que les provoca la vivencia de practicar.

La dimensión escolar incluye los conocimientos formales que las estudiantes han adquirido durante su proceso de formación inicial, mismos que les permiten planear, actuar y reflexionar durante su práctica. El componente social se aborda a partir de las interacciones que las alumnas establecen en el jardín de niños, con niñas, niños, educadora, madres y padres de familia; también está presente la dinámica del plantel escolar y la trascendencia de valorar la función social de la enseñanza, y de los principios éticos y políticos que están implicados en la acción docente.
Así, el aprendizaje de la docencia cobra sentido durante las jornadas de prácticas, las cuales se convierten en experiencias relevantes en las que van incorporando y modificando concepciones, actitudes, habilidades y sentimientos. Sin embargo, algunas investigaciones mencionan que los estudiantes, más bien, desarrollan estrategias de sobrevivencia durante sus prácticas, ya que evitan tomar riesgos o iniciativas para evitar evidenciar sus debilidades; lo que trae como consecuencia que no desarrollen las competencias profesionales esperadas (Perrenoud, 1996). Por otro lado, (Galván, 2011: 45) Galván menciona que “la práctica es un crisol donde se forja la vocación de maestro. Vocación en el sentido que le da María Zambrano (2007), como una ofrenda de lo que se hace y de lo que se es, donde la persona se juego toda entera para seguir esa llamada ineludible que la conduce a su destino”.

Para las docentes en formación la práctica es una experiencia significativa que involucra todo su ser, trastoca sus ideas preconcebidas, sus emociones, su personalidad, sus conocimientos y habilidades que, en gran medida, contribuyen a conformar su perfil profesional. Durante sus prácticas las estudiantes se confrontan permanentemente consigo mismas, con sus aprendizajes, con su imaginario acerca de lo que es ser educadora; experimentan sentimientos, muchas veces encontrados (alegría, ternura, nerviosismo, temor, desesperación, angustia) al interactuar con los niños y las niñas, con la docente titular del grupo, en fin, con la vida cotidiana de los jardines de niños y su proceso de formación. Sin temor a equivocarnos, podemos decir que el proceso de formación es complejo y lleno de contradicciones.
Las alumnas llegan a la escuela normal con un imaginario, es decir, con representaciones, imágenes y significaciones construidas históricamente e instituidas, en este caso, acerca del ser educadora. Muchas de ellas, aún recuerdan a la educadora que creó un ambiente rico afectiva y visualmente, que les ofreció materiales que les permitieron crear sus primeras obras; tienen presentes las narraciones que escucharon, los personajes de cuentos que escucharon o representaron. A través de sus juegos su mundo de relaciones y visiones se amplió, así también, al interactuar con otros niños y niñas empezaron a imitar a su maestra, sus formas de decir y de actuar, y así, en algunos casos desde esos primeros años, surgió el deseo de ser educadora.
Con esos recuerdos y lo que fueron escuchando después acerca de la profesión tomaron la decisión de estudiar la carrera, crearon expectativas de lo que iban a aprender durante los cuatro años de su formación en la escuela normal y lo que la docencia aporta a su vida personal. Ideas que casi siempre son confrontadas por el conocimiento teórico adquirido y las experiencias de haber practicado en los planteles de educación preescolar. Algunas alumnas expresan:
“Yo creía que se trataba de una carrera más práctica, que consistía en hacer manualidades y en aprender canciones, por ejemplo”.
“En un futuro, esta carrera me ayudará a mejorar mi papel de madre ya que estaré consciente de la gran influencia que tiene mi actitud sobre la personalidad de mis hijos”.
“Para ser sincera, creí que era más fácil, pero ahora veo que se requiere mucho esfuerzo, perseverancia, conocimientos, actitud, investigación, análisis, reflexión y tantas otras cuestiones que sólo podré lograr con la práctica”.
Los primeros acercamientos a los jardines de niños permiten a las futuras docentes enriquecer su conocimiento, enfrentar y confrontar su imaginario, sus saberes, sus experiencias que den paso a nuevas concepciones y sus experiencias sobre la docencia.

Los días de observación acercan a las estudiantes al ejercicio de la docencia. A través de la mirada atenta y analítica reconocen lo que dice la teoría respecto al desarrollo infantil, se relacionan e involucran con los niños y conocen las actividades propias de la educación preescolar, la organización del espacio, los materiales que se ofrece a los alumnos, así como el tiempo que dedica a ellas y las formas que tiene la educadora de propiciar los aprendizajes esperados. Al observar algunos sucesos cotidianos del aula, disfrutan de la relación que les provoca interactuar con las niñas y los niños, así lo refieren:
“Me sentí muy tranquila porque tuve la oportunidad de tener el acercamiento con los niños, fue interesante observar más detenidamente las características de los niños y tomarlos como referencia para trabajar durante mis prácticas”.
“También observo y conozco diferentes estilos de docencia”.
Para algunas docentes en formación practicar es una experiencia muy gratificante, cargada de ternura y alegría al interactuar con los niños y las niñas, ya que son ellos el motivo por el que decidieron estudiar para educadoras, y quizá porque han construido la idea de que la infancia es inocencia, dulzura, ternura, alegría, emotividad (Harf, 2003), así lo expresan:
“Hay una sensación hermosa desde el momento en que te reciben con una sonrisa, reflejando el gusto de que vuelva a su salón, de que me confíen y compartan sus juegos. Sus anécdotas me hacen sentir muy bien, es como si me hubiera ganado un lugar en su corazón.
“Es tan reconfortante sentir una caricia, un abrazo, o un beso de saludo o despedida, o que durante el día busquen un momento para acercarse a mí”.
“Los niños provocan muchos sentimientos y emociones en mí: amor, nerviosismo tranquilidad, satisfacción, cariño, etc”.

Para algunas estudiantes la práctica se convierte en una vivencia personal muy fuerte y significativa, implica un desgaste físico y emocional, toca su autoestima y su identidad, las lleva a reconocer sus debilidades, sus miedos, sus dudas y plantearse nuevos retos. Así lo manifiestan:
“Soy muy tímida y en las practica me siento aún más insegura; veo que tengo que mejorar aspectos personales, hablo muy bajito, tengo que trabajar la entonación y modular mi voz… los niños perciben esto y se aprovechan”.
“Tengo una responsabilidad conmigo misma, debo buscar la forma de crecer y de madurar, he aprendido a respirar profundo antes de iniciar un día, mostrarme ante los niños más natural y, sobre todo, segura”.
“Lo que más se pone en juego no es una calificación sino el equilibrio emocional, tu autoestima y tu vida en general, todo tu ser”.
“Nunca pensé en llegar a desesperarme tal como lo hice en esta práctica, ¿dónde queda la paciencia?, ¿dónde quedo yo como persona?”
Para la mayoría de las alumnas la verdadera práctica se inicia al llegar al aula y poner en marcha su planeación. Es tocar el mundo real; no el construido teóricamente ni el deseado; es enfrentar los problemas concretos y probar la capacidad y los conocimientos que tienen para solucionarlos. Así lo expresan las alumnas al respecto:
“La práctica es una experiencia que deja huellas imborrables que nos marcan no sólo como educadoras, sino también como personas”.
“Como practicante tienes que aprender a solucionar las situaciones y problemas que se presentan, tengo que pensar rápido, ser intuitiva, sensible y sobretodo tener los conocimientos que me ayuden.
“Durante y después de la práctica me sentía deprimida y deseaba no regresar, algunas veces lloraba o me sentía con ganas de que me pasara un accidente para no tener que seguir. Esto lo sentí el miércoles cuando preparaba mi material para el jueves”.

Para algunas otras alumnas la experiencia de practicar las lleva a confirmar sus deseos de continuar estudiando la carrera, por lo que expresan:
“Es la mejor manera de descubrir si realmente queremos aceptar este compromiso de ayudar, apoyar y cuidar de los niños”.
“Creo que tengo la vocación y me gustaría en un futuro estar a cargo de un grupo y, aunque es muy grande la responsabilidad, la asumo y prometo sacarla adelante”.
La docente titular del grupo juega un papel importante en la estabilidad emocional y en la calidad de la práctica realizadas por las estudiantes normalistas. Muchas de ellas consideran a la educadora como parámetro para aprender la profesión docente y para adquirir confianza frente a los niños. Aprendo de ellas al observar su forma de ser y la manera en que realizan su práctica. A partir de esto obtengo mi pauta para saber cómo quiero ser y cómo no quiero ser.
La educadora es un parámetro para aprender, cuestionar, analizar y reflexionar a partir de su actitud. De nuestra relación con ella depende nuestro desempeño, confianza y seguridad del trabajo que hacemos del y control del grupo.

Hay momentos en que la interacción con la educadora está impregnada de temor, enojo e incertidumbre, principalmente la hora de ser evaluada o cuando la educadora hace señalamientos relacionados con su actuación porque se vulnera su imagen frente a los alumnos:
“Me hace observaciones a las fallas que se presentan frente a los niños y ellos interpretan que me regaña”.
“Quisiera poder hablar con ella y decirle lo que me molesta, pero me da miedo que no le parezca y me deje sola o se desquite en mis evaluaciones”.

También ocurre que esta presencia les resulte ambigua, al momento de reconocer que la educadora puede también servir de apoyo en las prácticas, pues su presencia ayuda a mantener el control del grupo. Sin embargo, la ‘no presencia’ le da mayor seguridad porque puede expresarse con mayor libertada verbal y corporalmente.
“La presencia de la educadora me ayuda porque están más atentos, pero cuando no está me siento más libre, hablo con más claridad, más coherencia, por ejemplo, al decirles una rima”.
A través de la práctica, las estudiantes reconocen y valoran la importancia que tiene la función docente en el plano social e individual de los niños y las niñas que atenderán, conocen algunos de los problemas, necesidades y deficiencias que están presentes en los planteles de educación preescolar. De este modo expresan su compromiso como futuras docentes:
“Observo que no hay compromiso en algunas educadoras, que el trabajo que realizan con los niños es muy bajo… Salen del jardín sin ningún aprendizaje y sin experiencias agradables que contar a sus padres”.
“Es muy grande la responsabilidad. Asumo y prometo sacarla adelante”.
“Adopté de manera real mi papel como docente, lo que implica una responsabilidad, al asumir retos, adquirir habilidades, solucionar problemas, diseñar, aplicar y cumplir propósitos del plan”.
“Me gusta mi profesión y prometo hacer lo posible por llegar a ser una profesional con ética, comprometida con mi profesión”.
“Tengo esperanza que, con mi granito de arena, lograremos que nuestro país sea mejor.”
“Desde la educación inicial debemos de formar mentes abiertas, libres, críticas, pero para eso hacen falta maestras que fomenten o propicien este tipo de pensamiento”.
“Adquirí mayor conciencia sobre la gran labor que tiene mi profesión, aunando el conocimiento científico y el afecto hacia los niños”.

Para algunas de ellas, concluir el periodo de prácticas se convierte en momentos de alegría y satisfacción, tanto por el trabajo realizado, como por haber confirmado que se trata de la carrera que en verdad deseaban estudiar, por el afecto recibido y por ser reconocidas como maestras. De esta manera, le dan un sentido al ser docente, claro está, también a partir del afecto y sentimiento que reciben por parte de los alumnos. Por lo que manifiestan:
“Me siento satisfecha y orgullosa de haber elegido esta carrera, porque además de compartir conocimientos con los niños, comparto sentimientos y emociones”.
“Salgo cansada y agotada, pero satisfecha. Es una alegría volver a ver esas caritas sonrientes”.
“Me provocan amor, esperanza, ilusión y satisfacción al ser reconocida como maestra”.

Es necesario que la experiencia de practicar en los planteles escolares sea orientada por los formadores de docentes para que las estudiantes en formación realicen aprendizajes prácticos, lo cual significa que los conocimientos que se les proporcionen les sirvan para entender su realidad, orientar su práctica y permitir el análisis y la reflexión sobre la misma.
Los testimonios de las alumnas llevan a reflexionar acerca de los desafíos que tenemos los formadores de docentes para orientar y fortalecer el proceso de formación de las futuras docentes de preescolar, tanto en el aspecto personal como en el académico y el social. En el aspecto personal, se buscan estrategias que fortalezcan la autoestima y la autonomía de las estudiantes, para que actúen con seguridad asumiendo la responsabilidad de propiciar aprendizajes en las niñas y niños preescolares. Respecto al aspecto académico, es necesario propiciar el análisis y la reflexión de su propia práctica, el dominio de los contenidos que han de enseñar. En el aspecto social y ético, es crucial que las alumnas comprendan que la enseñanza es una actividad con consecuencias morales para que sean sensibles a las necesidades de sus alumnos y acepten la diversidad intelectual, física y cultural que está presente en las aulas.
Todo esto sólo será posible si logramos promover un trabajo colegiado en un clima de respeto, tolerancia, comunicación abierta a la pluralidad, que se pueda trasladar a las aulas con nuestras alumnas, bajo la idea de comprender y entender los conflictos y las contradicciones; las ideas, los deseos, los temores y los sueños en sus procesos de formación.

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