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docente de la ENMJN

Con todo mi amor, Estelita
QDEP
Hoy, al hablar de estos dos años: 2020 y 2021, estoy segura de que serán recordados pues cambiaron la vida de miles de personas. Aprendí que, cuando alguien se va, no sólo representa un número en un acta, un papel, una tarjeta, una estadística médica. En este siglo y en estos años los números en la vida de las personas no vuelven a ser los mismos, ya que aun cuando la matemática indica que se trató de una sola vida; en el contexto de la existencia, los números van más allá, dando cuenta del impacto que una sola vida simboliza en la realidad actual.
Cuando alguien se va, esa sola persona representa más que uno, pues esa sola persona que se marcha constituye un sinfín de conexiones con otras más. Ejemplo de ello es nuestra tía Estelita, como cariñosamente le llamábamos. Al escuchar a las personas que nos acompañaron a despedirla, comprendí que no sólo perdimos a nuestra amada tía, pilar de su generación para cada uno de nosotros, de mis hermanos, sobrinas, nietos; sino que falta contar lo que representa las sumas en esta pérdida, lo que cada uno de nosotros compartió con nuestras familias políticas, amigos y compañeros, y lo que una sola persona es para nuestra vida. Así, por lo menos, sumaríamos con esta pérdida a más de dos centenares de personas que viviremos sin la presencia de lo amado.
Ahora bien, sumaríamos también lo que para otras personas representa esta pérdida, pues se fue también la amiga, la gran vecina que era, la persona que compraba, que saludaba todas las mañanas, y —por que no también— incluiríamos a la decena de médicos que hablaban y hablarán de su caso, por no saber qué sucedió cuando todo parecía ir tan bien… También podríamos sumar que, a lo largo de estos días, otras personas, sorprendidas ante tal suceso, se acercaran para darnos el pésame y, sin saber en realidad quienes eran, lo recibimos con agrado, como un aliento para el corazón.
Pero me detengo aquí un momento pues, justo en medio de la escritura de estas palabras, como la docente que soy, me doy cuenta que cuando alguien se va, esa sola persona es mucho más que un número, por lo que me decido a compartir lo vivido, puesto que, al regresar al aula y al recibir una lista de asistencia, quisiera prepararme para que esto no se quede sólo en un número o en una matrícula. Y si así lo hago podrían no salir las cuentas, pues como persona, amiga y compañera, en estos 2020 y 2021 debo sumar precisamente el impacto de lo vivido. Veamos.

¿Qué sentí al escuchar que una de mis mejores estudiantes ha pedido a su amado hermano?, ¿qué debo sumar cuando me enteré de que nuestro buen compañero Germán ha partido también?… ¿Y qué decir de nuestra querida Dianita, y de Chelito?… Entonces, me pregunto: ¿Cómo hago tal suma? ¿Cómo sumar la pérdida de un buen compañero, que también era padre y pareja?… ¿o a una colaboradora que, además, era amiga y que nos procuraba en los mínimos detalles? ¿Cómo pasar desapercibido no poder mirar nuevamente a quien nos saludaba todos los días con una gran sonrisa?
Definitivamente, los números no son lo mismo ante esta realidad, puesto que, por cada ser humano que se va, hay que sumar la calidad de relaciones y la manera en que se convivía con muchas más personas de lo que pensamos o pudiéramos imaginar: generaciones y generaciones de estudiantes que intercambiaron y compartieron con cada uno de nuestros amados compañeros. Así que me interrogo: ¿en realidad lograremos hacer las cuentas de lo que representa cada una de las personas que ya no regresarán a nuestra amada ENMJN?

Quise escribir estas palabras bajo esta perspectiva, pues a esas cuentas podríamos ahora restar los planes que teníamos con cada una de estas personas: el boleto de avión que ya no se utilizará, la boda o cumpleaños que no compartirán, el proyecto de trabajo, la película pendiente, la charla de café, el grupo o el trámite que estaba por concluir, la imagen de unas cortinas siempre abiertas y de una sonrisa al saludar, ante unas cortinas que no permitirán escuchar: “¡ten un gran día!”
Cuando de sumar y restar se trata, la vida nos da la respuesta. La educación es parte de ello, ya que nos invita nuevamente a reflexionar en un permanente y más complejo aprendizaje. Cuando una persona se va, no sólo extrañaremos su presencia física; extrañaremos también su olor, su mirada compasiva ante nuestros problemas, su calidez al darnos un consejo o un buenos-días.
Por parte de los saberes construidos, la memoria tendrá nuevamente el lugar que se merece en el proceso de aprender porqué recordaremos, de cada uno de ellos, sus palabras, su paciencia, la tolerancia ante lo que no creían, pero respetaban, su deseo permanente de vivir, hasta que la vida completa su ciclo y da la estafeta con la oportunidad de seguir aprendiendo.
Finalmente, cuando regresemos a la escuela, tenemos que hacer muy bien las cuentas, estas sumas y restas, para poder educar con lo que tenemos a mejores personas y, por lo tanto, a mejores docentes y, con ello, continuar el legado de cada una de esas personas maravillosas que hoy ya no están físicamente con nosotros y que recordaremos con la firme convicción de que la muerte es parte de la vida, y la vida es parte de un nuevo aprendizaje cada vez más profundo. Deseo estar de vuelta y deseo también con todo mi corazón poder ver pronto a todos ustedes, y que la vida me dé la oportunidad de seguir aprendiendo a su lado.
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Docentes de la ENMJN
Curso: Proyectos de Intervención Socioeducativa de la Licenciatura en Educación Preescolar

En estos momentos en que nos encontramos un tanto aislados, uno de los principales retos para todos es no perderse en el mar de emociones provocadas por el confinamiento. Como docentes de educación superior, reconocemos la importancia de contar con un medio institucional que nos permite conectarnos, expresarnos, saber que estamos bien y coordinarnos para poder avanzar en la formación de docentes de nivel preescolar, vaya este reconocimiento a la Revista Voces que nos brinda este espacio para compartir lo que hemos realizado como equipo del Curso Proyectos de Intervención Socioeducativa de la Licenciatura en Educación Preescolar, 2012. Gracias asimismo a mis compañeras, quienes respondieron con entusiasmo cuando las convoqué a realizar este peculiar ejercicio de reflexión.
Resulta evidente que en nuestros días cualquiera podría definir los medios digitales como las “benditas redes sociales”, mismas que nos dan la oportunidad de conectarnos. Y es cierto, es una gran ventaja; no obstante, este asunto no es tan simple como parece. El día de hoy, quienes integramos el equipo docente del curso Proyecto de Intervención Socioeducativa necesitábamos tomar acuerdos para, de manera colegiada, encontrar la mejor estrategia que nos permitiera lograr generar los contenidos propios del curso; sin duda contábamos con la disposición de cada una, también con el tiempo destinado, pero no contábamos con lo difícil que era poder acceder a alguna plataforma digital; así que, de manera empírica, optamos por utilizar un par de ellas y, por lo tanto, un par de dispositivos
Para los docentes, estos tiempos de pandemia nos dan la oportunidad de aprender y de mejorar nuestras habilidades en el uso de las TIC. La experiencia de hoy, por ejemplo, en nuestra reunión virtual, nos presenta el escenario al que nos deberemos enfrentar: clases en línea, estrategias en plataformas y resolución de dudas por mensajes escritos o de audio en WhatsApp.

Por otra parte, la realidad de las estudiantes puede ser parecida. Probablemente ellas sean más hábiles en resolver los conflictos de conectividad; sin embargo, ¿cómo podrían resolver obstáculos como la falta de servicio de internet, la ausencia de una computadora o de deber compartirla con más de dos personas en una misma casa, y con ello, el riesgo que implica salir a depositar crédito para su línea de teléfono celular o a algún cibercafé cuando en su propio hogar hay adultos mayores o niños pequeños? Esto sólo es una parte del problema, puesto que hay una situación que es aún más profunda y riesgosa y que sale a flote en esta cuarentena: la falta de comprensión lectora y de la conceptualización de los contenidos necesarios para responder eficientemente a las estrategias desarrolladas para la culminación del semestre.
La masificación de los grupos en la formación de formadores y el trabajo en competencias no son compatibles; de hecho, el acompañamiento pedagógico en la formación necesita cercanía y vinculación, la reflexión de la práctica no se hace desde el discurso, sino que se logra cuando el docente acompañante, con una postura de tutor, cuestiona las decisiones y reflexiona junto con el estudiante la conceptualización que sustenta las decisiones de su intervención. En aulas masificadas este acompañamiento es, en sí, algo que se dificulta; sin embargo, me parece que al final se logra compensar de alguna manera cuando, de modo colaborativo, las estudiantes intercambian ideas entre ellas y toman acuerdos para resolver las diferentes tareas que la formación les requiere.

Pero ante ello, ¿qué pasa cuando la falta de insumos tecnológicos o de conectividad las enfrenta a resolver solas las diferentes tareas? Es entonces que las lagunas en la formación se acentúan y el reto se complica, y ahí se manifiesta la falta de comprensión, no sólo en la lectura, sino de la de mensajes de audio con el lenguaje técnico que requiere tal formación. Como docente formador que soy, he intentado por todos los medios —literalmente hablando—, sean escritos o digitales, estar cerca de mis estudiantes y realizar reuniones o llamadas para ayudarlas a sortear estos vacíos; y al fin me ha resultado complejo y agotador, porque he tenido que repetir las mismas ideas muchas veces, tantas como las llamadas que he recibido.
Reconozco que estar lejos del contacto físico con el grupo me ha sido difícil porque considero que la comunicación que se establece dentro del aula, los afectos o las antipatías, los gestos, las angustias, los silencios incómodos o el calor dentro del salón son lo que le da sentido, sabor y emoción a mi docencia… Trabajar en línea podrá ser cómodo, pero nunca será tan emocionante y tan vital como la convivencia en persona en la escuela.
Considero que hemos llegado a un momento en que no debemos seguir desdeñando el uso de las TIC en las escuelas normales, entendiendo por ello, que no sólo se trata de usar el software —como la gran mayoría lo hacemos— solicitando trabajos en Word, Power Point o, inclusive, algunos en Excel. Son mucho menos los docentes y alumnos quienes usamos aplicaciones para elaborar mapas mentales, infografías, videos, audios y/o videoconferencias, por mencionar algunos productos, y prácticamente casi nadie hacemos uso de las plataformas educativas, como las de Google, Edmodo, entre otras. Y en este punto me detengo, porque es necesario tener la autonomía institucional para contar con una plataforma Blackboard o Moodle que en estos momentos estaría permitiendo una mejor organización en los contenidos que se requieren abordar en estos meses de emergencia sanitaria nacional.
Esto hoy día ha venido a demostrar que tenemos un rezago importante en el desarrollo de competencias digitales tanto en docentes, como estudiantes, aunado —como bien se menciona líneas atrás— a nuestra realidad nacional, que es la falta de conectividad rápida y accesible para todos, además de los pocos o nulos recursos tecnológicos como poder disponer de una computadora personal (CPU), o bien una portátil (Laptop), Tabletas u otros equipos móviles para ser usados propiamente en los hogares de todos los estudiantes.
En pleno siglo XXI, es momento de darle verdadero valor y significado al desarrollo de competencias digitales tanto en docentes, como en estudiantes. Mi experiencia con las TIC me ha permitido migrar poco a poco a este acelerado mundo tecnológico; pero, cuando creo ya dominar una aspecto, ¡resulta que me he rezagado en 10 más! Este vertiginoso camino exige para nuestra generación muchas habilidades, rapidez informática, menos miedo a explorar lo nuevo, a preguntar y preguntarse, y a reconocer que si no lo intentas te quedarás en el olvido o en el analfabetismo cibernético, saber que si das clic (que si te atreves a tocar), no siempre algo se descompone, y sí, por el contrario, se puede aprender algo verdaderamente nuevo.
Estar haciendo uso de las TIC y de las redes sociales me ha permitido tener mayor acercamiento a mis estudiantes, reconozco que aprendo mucho de ellas pues me comparten información y aplicaciones que puedo explorar, pero también sé que ellas pueden aprender de mí como migrante tecnológica, porque justo en el uso de estos medios, en un plano educativo, en el manejo del lenguaje, las formas y las interacciones, en la búsqueda eficaz de la información, en el saber comprender lo que el internet les proporciona y orientarlas en su responsabilidad social como futuras docentes en la transmisión de información confiable, justo ahí, es donde tienen la oportunidad de seguir aprendiendo, y justo donde puedo estar completamente presente.
Quiero hacer mención también en el poco conocimiento que se tiene en el sistema educativo en línea (online) que no es tan joven en su diseño, y subrayar que hay muy poca experiencia en su manejo: de ahí la confusión que se ha dado a nivel nacional con una gran cantidad de docentes de todos los niveles educativos que, en el afán de cumplir con los contenidos curriculares, han generado en sus estudiantes, y en ellos mismos, un estado de ansiedad venido por la necesidad de cubrir y de terminar el ciclo escolar a toda costa. Y es ahí que corremos un grave riesgo, el de llevar al sistema online un sistema educativo presencial con limitantes, carencias en estrategias y aplicación de contenidos. Así pues: ¡es momento de hacer importante lo relevante! En estos momentos, definitivamente hay que darle un giro al aprendizaje que se lleva en las aulas y hacer que verdaderamente los contenidos sean significativos y aplicables, es decir, que sean usados en la realidad cotidiana, es urgente cambiar en todos los niveles educativos.
Esta pandemia nos va dejando grandes retos y es necesario, todos aborde de esta barca, perfilar un sistema educativo mixto (a la vez presencial y online) que permita trabajar con los estudiantes —tan diversos en sus necesidades personales como económicas— y centrar los contenidos que permitan aprendizajes significativos trabajando en lo individual y en lo colaborativo. Esto no significa que ya no existiremos como docentes, nada de eso; significa más bien que seremos docentes con mayores habilidades digitales, acompañantes de aprendizajes significativos y agentes que propicien un trabajo colaborativo tanto presencial como virtual. Estos sistemas, desde mi perspectiva, invitarán a cada uno de los actores a asumir la responsabilidad de seguir aprendiendo y enseñando con una nueva visión.
Como toda solución propuesta no puede ir en un solo rumbo, este shock educativo y esta simultánea necesidad de no perdernos, además de las áreas de oportunidad, nos han demostrado que es necesario resarcir las competencias lingüísticas, sociales y emocionales de todos los que nos hemos visto envueltos en esta emergencia de salud. Es momento de retomar los valores verdaderos, como la empatía, el respeto, la solidaridad, el amor, la responsabilidad, la honestidad, y la gratitud, por mencionar los que creo yo fundamentales. ¡Sí a la tecnología, sin perder nuestra humanidad! Debemos seguir trabajando en nuevas formas de comunicarnos, de escuchar, de sentir y de comprender desde las líneas de nuestro trabajo, motivar a las y los estudiantes en su participación en los foros, sean chats o video-conferencias gestados desde sus hogares —aún cuando somos conscientes de su exigua participación en el salón de clases—. Debemos entonces, con más razón, hacernos presentes y acompañarles en todos estos procesos.

Entonces vendrán los planteamientos: “¿qué es primero?”, “¿cumplir contenidos?”, “¿por dónde empezar a crear nuevas estrategias de enseñanza-aprendizaje y estilos de docencia?”, “¿desarrollar competencias tecnológicas?”, “¿resarcir competencias lingüísticas, sociales y emocionales?”, “¿retomar los valores?”, “¿esperar que el gobierno nos brinde la conectividad necesaria?”, “¿proveer a cada estudiante con un CPU?”, “¿crear la nueva escuela mexicana en sistema mixto presencial y online?”… No lo sé, sólo sé que debemos hacerlo ya. Me pongo a pensar: ¿cómo será nuestro regreso? Me parece que ya no somos los mismos, que la escuela ya no será la misma, el sistema educativo se enfrentó a una realidad muy distante de su estructura. No podemos seguir igual. Es preciso renovar, o morir.
Esta mañana, aún cuando se nos han presentado muchas dificultades en el trabajo online, (porque no todas lográbamos estar en la video-conferencia del Messenger de Facebook), y porque, por cierto, a todo esto de las bondades de la tecnología, descubres la existencia de el ciber fraude, con ataques, robo de identidad y, para nuestra generación, mientras averiguas si es cierto o falso, optamos por abandonar la aplicación de Zoom; por lo tanto, descubrimos que podíamos estar unas en video-conferencia de grupo cerrado de Facebook y otras en video-conferencia de WhatsApp, y así nos pudimos ver y oír en diferentes dispositivos desde nuestro hogar. El punto al final estribaba en resolver algo, y en eso nuestra generación y las docentes del curso de PISE somos muy habilidosas.
Concluyo con que la labor de los docentes normalistas que durante años hemos estado en las aulas consiste en adecuar y flexibilizar, en ser empáticos y abiertos, en brindar apoyo y seguir aprendiendo, ahora más que nunca, de la mano de nuestros(as) estudiantes. Sé que lo vamos a lograr y que nuestro sistema de escuelas normales habrá dado el brinco al nuevo siglo XXI.
El reto y el rezago que mis compañeras han expuesto líneas atrás, puede ser retomado desde varias perspectivas. Es de destacar la manera en la que cada una de nosotras se vuelve flexible y sobrevive a las redes para evolucionar en la forma particular en que se interpreta el programa escolar, el plan de curso, y podamos trascender esta nueva modalidad de “abrir” las escuelas normales, estas escuelas que se abocan a formar maestras de preescolar, en nuestro caso y aprender en unos días lo que nos falta de hace años.
Me considero una analfabeta computacional, en muchos sentidos. Pero lo he intentado vencer, a partir de situaciones tanto cotidianas, como la incorporación del correo electrónico desde hace 20 años; creí —¿ilusa?— que hasta ahí llegaría. Pero han sido tantos otros los desarrollos vertiginosos en estos años que han impedido quedarse en ese acomodaticio letargo. Y, extrapolando los reclamos de la pandemia y, con ello, considerando todo lo que nuestra especie le ha provocado al planeta, al ecosistema, a las fuentes de oxígeno, de agua potable, o en materia de calentamiento global… a veces se me congelan las ganas de seguir usando la tecnología, y no puedo dejar de preguntarme: ¿por qué deben estar peleados el equilibrio, el respeto, el proceso civilizatorio con la parte del reparto congruente y funcional de los recursos? El temor a que la tecnología, por su uso desde el poder y desde el autoritarismo, se vuelva un instrumento de control más, me invade desde hace tiempo. Pero ¿qué hacer?… Ni modo, no se puede evitar, como apuntaba Enrique Dussel, la propagación de esta nueva herramienta o instrumento, o recurso. Por lo que a mí respecta, mi verdadera preocupación sigue siendo lo tocante a las alumnas, acaso sea que me estoy proyectando y que sigue rondando la revelación de mi actual conciencia, la “caída de veintes” , la vulnerabilidad, la finitud y la complejidad ante estas necesidades actuales de “mitigación”.
Por supuesto que hay ámbitos que debo organizar, o bien, en los que me cuesta poner límites, por ejemplo: el trabajo doméstico, los asuntos que respectan a mi hija, lo que dicen las noticias, tener que hacer ejercicio, cuidar de mis plantas, de mi mascota… Si repaso todo eso, me considero simplemente privilegiada. Tengo una casa y casi todas las herramientas para concentrarme en lo laboral, en mi caso, ser maestra. Y si, en efecto, mantengo el encierro y no salgo de la casa, ¿cómo es posible entonces que no pueda cumplir mis deberes del trabajo? Y pienso: ¿cómo lo resuelven las estudiantes, cuando bien sé que no todas son hijas de familia? Por ahora, me falta aún acabar de revisar los trabajos de la plataforma Classroom, esos que pedí antes de este “receso”, en esta nueva forma de intervención escolar, aparte, está en la fila lo que respecta a las asesoradas de octavo semestre.
Aun con todo, entre el grupo de WhatsApp que tengo con las alumnas, veo que las respuestas ahí sólo llegan de parte de algunas. No puedo dejar de sentir que en realidad ‘no las he visto’, esto ha de ser. Así que he de verlas y de evaluarlas en junio. Y mientras tanto, tenemos que buscar cómo abordar el curso en estas carreteras del ciberespacio, a resolver los retrasos e integrarlas a una comunicación virtual. Si con entre 6 compañeras de mi curso fue difícil: ¿cómo lo será con las 34 estudiantes del grupo? ¿Cómo pedirles este equipamiento, delimitación y tecnología vital? En los salones de trabajo de los jardines de niños oficiales, regularmente la población infantil no tiene ni el mínimo metro cuadrado de espacio, ni el agua disponible ni la respectiva área verde.
En condiciones normales, cierras la puerta, haces un recorrido, te trasladas, etc. Ahora no hay nada de eso. En días de tráfico cargado, había llegado a hacer una hora de traslado a la escuela. Cuando pregunté a mis alumnas del actual curso PISE, y supe que hay dos chicas del grupo que hacen ¡más de 3 horas de traslado a la ENMJN!, me impresioné y de inmediato me sentí culpable por quejarme de mi respectivo tiempo invertido en el traslado. Así también ocurrió al enterarme de aspectos de su salud, de sus hábitos alimenticios y de otras situaciones límite o episodios delicados dentro del grupo que acaban de asignarme en este segundo semestre del ciclo escolar 2019-2020. Haciendo cuentas, llevo sólo dos meses de conocerlas.
Sin embargo, sé que no puedo rendirme, pues la educación es una herramienta vital de re-significación personal, social y humana; y lo es doblemente para el caso de las mujeres que se dedicarán a formar preescolares. Así que, en estos momentos, la empatía tiene que predominar. La verdad, la dificultad ante lo que implicará asentar un número en la evaluación de este proceso me aterra, pero eso es otra historia que, de diferentes maneras, ocurren sin shock cibernético, educativo y de salubridad: es, digamos, como el deshielo de los polos del planeta, algo inevitable.
Aunque este sea un reto difícil, tendremos que superarlo con una prueba de aprendizaje conjunto y realista: una alumna, por ejemplo, acaba enviarme el enlace para capacitarme en curso de Classroom. Así que yo también me siento apoyada y escuchada en mis lamentos. Y, poco a poco, ya no es tan invisible esta sensación de asistencia virtual, pero inasistencia real y física.
En algún momento de mi existencia, me preguntaba: ¿qué tiene que suceder para que las buenas prácticas en las aulas, en todos los niveles educativos, superen en número a aquellas que limitan y erosionan la vida de los sujetos? Hoy, en pleno año 2020, sucedió una pandemia que nos confina en nuestras casas, que nos pone a prueba todos los días y que nos hace recordar que el simple hecho de salir a trabajar es mucho más importante que todo lo que, hasta hace muy poco, considerábamos como indispensable.
¡Definitivamente me gusta comunicar lo que pienso! El medio puede ser cualquiera, lo importante es en verdad comunicar lo aprendido y lo que estoy por aprender, y es así que me encuentro tratando de relatar cómo se vive un momento de incertidumbre y con qué saberes debo enfrentar esta realidad: qué es lo que se pone en juego para desempeñar la profesión desde casa, cosa compleja por cuanto implica el ser de la profesión docente.
Lo primero que hago es preguntarme: ¿con qué contamos? Más allá de nuestras buenas intenciones, nosotras, todas las docentes del curso, provistas con internet en casa, computadora y celular…. Y aquí inicia el aprendizaje, ¿qué clase de internet, de computadora y de celular tiene un docente? ¿Acaso era necesario saber qué más nos puede ofrecer la tecnología en estos momentos? A la hora de intentar llevar a cabo una actividad desde casa con “todo el equipo”, empezaba por cuestionarme: ¡estos artefactos no sólo sirven para hacer un par de llamadas y enviar mensajes!
Por eso, cuando teóricos como Emilio Tenti reflexionan sobre el ‘oficio de docente’, o como Maurice Tardif, que construye un puente para mirar dentro de nosotros al escribir sobre la ‘identidad profesional docente’ o sobre los “saberes del docente y su desarrollo profesional’, es cuando se devela ante nosotros la cualidad de nuestros saberes, y es así que la teoría y la práctica, la práctica y la teoría, me hacen recordar por qué decidí ser educadora; claro, si ¡todo docente es observador del mundo! Entonces, lo que estamos viviendo es motivo para hacer mejor lo que sabemos hacer, y eso es trabajar en función del bienestar de los demás.
Es así que, si valoramos la gran capacidad de observar, nos ayudamos también a encontrar una pronta respuesta a los problemas que enfrentamos, así también, descubrimos fácilmente lo que necesitamos y lo podemos “traducir” en algo que sea parte de la vida. Observar no es mirar; observar es hacer conciencia y guardar en tu pensamiento todo aquello que será de utilidad para explicarte por qué pasa lo que pasa. Ahora saber observar tiene mucho más valor porque, gracias a ello, reflexionamos y, si reflexionamos, tenemos mejores oportunidades para enfrentar la vida.
También me di cuenta de que me gusta escuchar. Saber escuchar implica conectarte con el mundo, me puse a pensar: ¿por qué, a pesar de que estamos en nuestros hogares, no se escucha nuestra presencia? Y concluyo que la escucha es el arte de estar en todas partes, sólo es cuestión de poner más atención, se atienden así otras voces, otros seres vivos y, con ello, a las presencias que tratan de ayudar a otros más. Eso nos brinda la tecnología, nuevos sonidos, nuevas imágenes que enriquecen nuestra vida, si y solo sí el sentido, la razón y el corazón se unen para compartir.

Por todo esto, al concluir la sesión de trabajo colaborativo con mis compañeras de curso, después de un intento, y otro más y otro más… al fin aprendimos a comunicarnos por otros medios. Quiero expresar que ello fue posible gracias a que pude observar y escuchar más de cerca mi realidad, con el apoyo de algunos recursos, en particular, la computadora y todo lo que de ella se obtiene, como el acceso a internet, los programas y, por supuesto, las ventajas que aporta un teléfono celular: mensajes y más mensajes: “gracias”, “estoy aquí”, “si necesitas, algo avísame”, “te quiero”, “te extraño”, “ya te quiero ver” y, claro, “¿cómo va el proyecto?” “¿Si contestan las estudiantes?” “¡Hay un nuevo curso en internet!” “Lo tomo…” Definitivamente necesitamos nuevas formas de aprender, de observar y escuchar el mundo, aprendí que estas son un buen medio, porque aun con toda esta bondad de los medios, como docente, no dejo de desear ¡que todo esto pase! para poder observar a quienes me dicen ¡te extraño! y escuchar de nuevo de cerca a mis estudiantes decir: ¡va por ellos, maestra!
En estos días de contingencia ha sido interesante pensar en las formas de interactuar con nuestras familias, amigos y también con nuestras estudiantes de educación superior. Tener la experiencia del resguardo en casa nos ha permitido valorar la cercanía que cada día hemos tenido con las personas con quienes convivimos. Afortunadamente, tuve la oportunidad de preparar algunos materiales para trabajar con las alumnas desde casa, estaba en ello, cuando nos dieron aviso de los primeros días de la contingencia y, en ese sentido, las estudiantes se llevaron actividades para realizar, pensando en su seguridad, resguardadas de un contagio por coronavirus, protegiéndose ellas y sus familias, y como ellas mismas lo dicen: en sus familias sus papás son personas mayores y tienen que cuidar de ellos también.
Con las actividades iniciales, hemos tenido la oportunidad de revisar lo que es su trabajo de diseño de la planeación didáctica y de evaluación de la intervención, así como de hacer ajustes a los datos que ellas ya tenían de diagnóstico en los distintos ámbitos de la institución, porque con la visita previa tuvieron oportunidad de hacer una observación rápida a los niños, de platicar con las educadoras sobre los avances de ellos y de tener algunos otros datos que ellas requerían para avanzar en el trabajo que se estaba solicitando en los otros cursos.
Una vez que terminaron las vacaciones y que ya teníamos que incorporarnos a las actividades a través de las distintas plataformas o de redes sociales, no fue sencillo, desde que nosotras, como docentes, tuvimos que mostrar esa habilidad de poder tener acceso a las plataformas, a los dispositivos con los que se quiere trabajar y debíamos tener una red con memoria y velocidad suficientes para hacer conversaciones en grupo, llamadas, grabar videos y compartirlos.
En este sentido, una de las primeras experiencias con las compañeras maestras fue buscar la alternativa para tener una video-llamada conjunta y cerciorarnos de que nuestro dispositivo y el programa que queríamos usar para hacerlo fuera accesible a nuestras posibilidades. La experiencia de iniciar un trabajo en línea con maestras y alumnas ha sido totalmente enriquecedora y se ha convertido en una posibilidad de crecimiento, no sólo personal sino profesional, desde que tuvimos que revisar los dispositivos con los que contábamos y aprender a utilizarlos, las maestras hemos buscado la mejor manera de establecer comunicación continua entre nosotras y, por supuesto, con nuestras estudiantes.
Es así como, a través de las redes sociales y las plataformas, la comunicación entre docentes y alumnas se ha vuelto más frecuente, más estrecha, y con ello vamos formando vínculos en los que ya no es necesario tener un horario fijo para establecer la comunicación, sino que en cualquier hora del día es posible plantear estrategias, ideas, preocupaciones y dudas sobre cómo podemos continuar trabajando con nuestros grupos.
Para mí fue difícil en un principio acceder a algunas de las plataformas propuestas como apoyo para el trabajo de maestros en línea y, por lo tanto, he buscado algunas clases y videos que me permitan entender cómo se usan. Al iniciar esta modalidad de trabajo con las estudiantes, ha sido necesario considerar lo que ellas tienen como posibilidad desde sus propios dispositivos, el tiempo en el que pueden estar conectadas a internet; porque sabemos que trabajar desde casa no es fácil: hay estudiantes que no tienen acceso a internet desde su casa, o bien, la familia está ocupando la red, lo que hace que se sature y dificulte la comunicación para tomar una clase virtual o para estar en una videoconferencia o, a veces, hasta para estar en una video-llamada; por ello, hay que escucharlas e ir tomando acuerdos para encontrarnos en línea según las verdaderas posibilidades.
Una de las estrategias que me ha funcionado es enviar correos en los que se proponen textos o actividades. Así, ellas van avanzando en ese trabajo, luego, buscamos una sesión en línea para que tengan la oportunidad de plantear sus dudas, así mismo, se explican algunos conceptos que se requieran o compartimos ideas. Hablamos de las situaciones emergentes en las que van a encontrarse en el aula a partir de una contingencia como la que estamos viviendo que, al parecer, va a durar más de 40 días. También hablamos de la condición familiar, de la salud, de la situación económica y social que, seguramente, se va a reflejar en distintas conductas, comentarios y condiciones de trabajo con los niños. Sin duda, las TIC son una excelente alternativa para abrir posibilidades de comunicación, de interacción y de cercanía que han brindado la posibilidad de mantenernos en una relación educativa y social, cercana a nuestras familias, amigos y con nuestras estudiantes. ¡Sí se puede! ¡Vamos a salir de esta! Es siempre lo que decimos.
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]]>La entrada Discurso de Cierre de Ciclo Escolar 2017-2018 aparece primero en Revista Voces.
]]>Subdirectora Académica de la ENMJN
Buenos días, autoridades que hoy nos acompañan, apreciables compañeros docentes, personal administrativo y de apoyo, queridas estudiantes. Hoy es un día muy especial, no sólo porque representa haber concluido un ciclo escolar como comunidad educativa y sabernos con un año más de experiencia, sino porque hemos logrado responder de manera inmediata y oportuna a las circunstancias que se han presentado a lo largo de 200 días de trabajo y convivencia.

En este ciclo escolar la Escuela Nacional para Maestras de Jardines de Niños, cumplió 70 años con la firme convicción de formar a las mejores docentes del nivel preescolar en nuestro país, y con el principal reto de mantener y construir nuevos y diversos lazos de respeto y armonía entre toda la comunidad escolar.
Iniciamos el trabajo académico valorando que esta hermosa institución, encomendada por la Secretaría de Educación Pública al famoso arquitecto mexicano Pedro Ramírez Vázquez está más que nunca en pie. Así, como egresada, formadora de docentes y subdirectora académica estoy orgullosa de nuestra alma mater.
A través de los años, nuestra casa de estudios ha cautivado las expectativas de miles de estudiantes. También hay que decir que hoy sus instalaciones han tenido que transformarse para dar respuesta a las necesidades que la comunidad educativa demanda. Nuestras instalaciones nos ofrecen la bondad de espacios académicos y de recreación, como es el caso de este hermoso auditorio y de la biblioteca Adolfo López Mateos. En cada rincón se escucha la vida cotidiana de todos los que coincidimos en este lugar y tomamos la decisión de ser parte de su historia.

Por ello, para dar inicio al festejo del 70 Aniversario, se constituyó el comité institucional que gestionó una serie de actividades académicas en beneficio de todos los integrantes de esta comunidad escolar, con conferencias magistrales, talleres y exposiciones de alta calidad que estuvieron presentes a todo lo largo de este año.
En agosto recibimos a la Generación 2017-2021, organizamos el trabajo académico para que las estudiantes de 3°, 5° y 7° semestres se integraran a sus actividades académicas, y tuvimos la noticia de que el 93% de nuestras egresadas resultaron idóneas para la inserción al Servicio Profesional Docente en los jardines de niños de la Ciudad de México.

El 19 de septiembre de 2017 a las 10:00 horas se realizó el simulacro que año con año se lleva a cabo para recordar a las víctimas del sismo de 1985, ese mismo día, minutos después, como comunidad escolar, nos dimos cuenta de lo fundamental que es sabernos fuertes, solidarios y creativos ante la desesperanza de miles de ciudadanos, entre ellos nosotros. Aprender a cuidar nuestra integridad física y emocional fue y es esencial para que un maestro siempre se mantenga en pie. Este suceso nos recordó la fragilidad del ser humano y la forma de trabajar con la realidad de las instituciones de práctica, dado que a lo largo de este año se realizaron ajustes para atender a la infancia en los espacios educativos afectados por este sismo, así mismo hubo adecuaciones curriculares para atender el proceso de formación.
En octubre informamos a la comunidad educativa que la evaluación CIEES se llevaría a cabo, de modo que en junio de este año demostramos el compromiso con la formación de educadoras: agradecemos infinitamente a estudiantes, docentes, egresadas y autoridades que, de manera libre y responsable, informaron a este organismo evaluador sobre lo que la institución sabe hacer, sobre los recursos con los que contamos y las áreas de oportunidad que se deben atender para ser una institución de educación superior. Los resultados de la evaluación se darán a conocer en algunos meses y estamos seguros de que serán muy buenos.
Dentro de las acciones que deben atenderse para el ciclo escolar siguiente son:
Crear una misión y visión con una perspectiva al 2025.
Fortalecer el currículum 2012 para lograr que la formación de docentes responda a las necesidades de la realidad de los niños en la Ciudad de México.
Organizar el trabajo académico para la generación 2018-2022 con un plan de estudios reestructurado.
Mantener viva la investigación educativa como fuente de mejora.
Gestar programas de movilidad autónomos y de egresadas para brindar oportunidades de aprendizaje durante la licenciatura y posteriormente a la misma.
Continuar las actividades extracurriculares, deportivas, académicas y culturales para el desarrollo integral de esta comunidad, así con los grupos representativos que nos hacen sentir muy orgullosos al poner en alto el nombre de la ENMJN.
Y, por supuesto, continuar con el Proyecto de Vinculación con el Jardín de Niños Lauro Aguirre, orgullosamente parte de esta comunidad educativa.
Quiero agradecer a la dirección, subdirección administrativa, a las unidades de planeación y de posgrado, a los jefes de departamento de recursos humanos, materiales y financieros, control escolar y en especial a las áreas sustantivas; en docencia, a la maestra Norma Angélica Moncada Vargas; en investigación a la maestra María Elena Pineda Carrillo y, en Difusión y Extensión Educativa, al maestro Andrés Santillán González, por el excelente trabajo realizado para alcanzar las metas de la formación inicial y permanente.

Es preciso asimismo agradecer a todos los docentes por creer que merecemos una mejor educación. Quiero expresarles mi admiración porque, principalmente cuando externan sus preocupaciones por la educación pública de nuestro país, he aprendido mucho de cada uno de ustedes, a combatir la gran incertidumbre en la que vivimos y asimilar la responsabilidad que cada día pone a prueba nuestros saberes, actitudes y valores.
También reconozco a todas las estudiantes y tomo mucho en cuenta la oportunidad de conocerlas e identificar sus necesidades, sus intereses e inquietudes, todo eso que cada día me hace ver que el mundo ha cambiado y que debemos encontrar entre todos las respuestas. Esta escuela no es, ni debe ser nunca, sólo de unos cuantos; esta institución está viva porque cada uno de nosotros, al habitarla, deja huella en ella.
…Y a los niños, claro está, ¡gracias!, porque en este espacio he tenido la oportunidad de aprender de la organización de una institución de educación superior, cuya encomienda es la formación de los futuros profesionales que se preparan para acompañar al tesoro más valioso de la humanidad, nuestros niños. Ya los expresaba José Martí: «para los niños trabajamos, porque ellos son los que saben querer, porque ellos son la esperanza del mundo.»

Finalmente, subrayo que nuestro más grande reto es demostrar que ser docente es una de las vocaciones y las profesiones más importantes para el desarrollo humano. Agradezco además a las maestras eméritas que forjaron nuestras bases y nos heredaron la responsabilidad de formar a los futuros ciudadanos del siglo XXI, con el único fin de ser un bálsamo para la educación y la infancia de nuestro país. A todos y cada uno de ustedes, muchas gracias.
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]]>Miembro del CAEF ENMJN-1 y Subdirectora académica de la ENMJN
En los últimos años, las escuelas normales han sufrido cambios estructurales, la Escuela Nacional para Maestras de Jardines de Niños implantó el Programa Institucional de Tutoría a partir del ciclo escolar 2008, apegándose a las políticas educativas de la educación superior.
El principal referente de este programa es el expuesto por la ANUIES; la tutoría surge en esta escuela normal, como una estrategia para promover el mejoramiento de los procesos de aprendizaje en el alumnado. De su diseño e implementación han emanado una serie de documentos académicos que detallan el papel que tiene la tutoría en la identificación de problemáticas que aquejan a la comunidad escolar y la forma en cómo abordarlos; sin embargo en cuanto al rubro de la formación y/o actualización de tutores, existe un vació que demanda un tratamiento particular, puesto que se develan las dificultades académico- administrativas que los formadores han tenido que enfrentar, para ejercer la función de tutor en esta institución.

Esta ponencia devela las dificultades teóricas y metodológicas de la tutoría coadyuvando así, a la comprensión del problema y delineando posibles vías de mejora que sean consideradas en el ejercicio tutorial impactando principalmente la formación de docentes para el siglo XXI.
Para entender el significado de tutoría, la Real Academia Española (1992) afirma que tutoría es un método de enseñanza por medio del cual un estudiante o un grupo pequeño de estudiantes reciben educación personalizada e individualizada de parte de un profesor.
En relación a qué alumnos se atienden, se puede mencionar que los programas de tutorías o tutorials ingleses y estadounidenses se enfocan a la atención de estudiantes con problemas o situaciones exclusivamente académicas. En México a ese tipo de apoyo se le denomina asesoría; la cual es definida por la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior como una actividad con objetivos para la dirección de tesis, de proyectos de servicio social, de coordinación de prácticas profesionales, de resolución de dudas y problemas de aprendizaje de estudiantes. (ANUIES, 2000)
En México, Gómez (2006) define la tutoría como el proceso de acompañamiento durante la formación de los estudiantes, mediante la atención personalizada o grupal. Lo que pretende es orientar, dar seguimiento a los estudiantes, fomentar su capacidad crítica y creadora, así como su rendimiento académico y perfeccionar su desarrollo social y personal.
Entonces es viable establecer dos acepciones generales de la tutoría: la tutoría como práctica, entendida como procesos de mediación entre el estudiante y el tutor donde se busca el análisis crítico y el diálogo reflexivo a fin de que alumno aprenda a reconocer sus propias posibilidades para el aprendizaje y acceso al conocimiento, al desarrollo de la creatividad, la potenciación de las competencias genéricas y específicas, la detección de los problemas enunciados en los componentes temáticos, desde los más simples hasta lo más complejo y la solución de los mismos.
Una segunda idea asociada a la tutoría la refiere como una función dinamizadora o detonante de la formación integral del estudiante. En este sentido, la acción tutorial se hace más necesaria en la medida en que el tutorado alcanza mejores niveles de desarrollo cognitivo y actitudinal en relación con el uso de estrategias y técnicas de estudio, habilidades y competencias que le ayudarán a adquirir y fortalecer valores intelectuales, éticos y esencialmente humanos ligados a un proceso de aprendizaje auto dirigido. (Calle, 2009)
Los estudiantes normalistas del siglo XXI requieren de un proceso de formación acorde a sus intereses, sin perder de vista las necesidades y requerimientos sociales de la profesión docente. En los últimos años, la Escuela Nacional para Maestras de Jardines de Niños (ENMJN) ha transitado por varias etapas en la conformación del hoy llamado Programa Institucional de Tutoría (PIT)
Primera etapa: Ciclo escolar 2008-2009 se elaboró el primer programa bajo la responsabilidad de un grupo de profesores, retomando la experiencia adquirida en otros espacios, en particular en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Al mismo tiempo, se tuvo un primer acercamiento a los referentes teóricos metodológicos publicados por la ANUIES. Sin embargo, por cuestiones de organización académica durante el ciclo escolar 2009-2010, el programa no tuvo operación.
Segunda etapa: Los ciclos escolares 2010-2011, 2011-2012 y 2012-2013. En este periodo, el Programa fue responsabilidad de un grupo diferente de profesores. En ese momento, si bien intentó brindar el servicio desde una perspectiva psicoterapéutica para atender las situaciones de riesgo que presentaba el alumnado. Por otro lado se intentaron acciones con grupos de alumnas a quienes se les requería tener atención tutorial como un requerimiento para obtener el apoyo de la beca PRONABES.
Tercera etapa. En el año 2012, el Diario Oficial del 20 de agosto publicó el Acuerdo número 650 por lo que se establece el Plan de Estudios para la Licenciatura en Educación Preescolar (LEP). El dicho acuerdo, en el rubro de estrategias de apoyo para los estudiantes, señala la necesidad de que en las escuelas normales que ofertan la LEP se consideren nuevas formas de operación de los planes de estudio y los enfoques educativos. En este documento, la tutoría, entendida como una estrategia de apoyo a las estudiantes en el logro de las competencias del perfil de egreso, se asocia a la característica de flexibilidad presentes en la malla curricular.
El Plan de Estudios 2012 vigente, recupera la acción tutorial para apoyar el proceso formativo de las estudiantes en su totalidad y desde sus diferentes facetas, al mismo tiempo ofrece alternativas para potenciar sus experiencias formativas. Para el logro de este fin, se pretende que la acción tutorial propicie una mejor toma de decisiones, así como el desarrollar una actitud y comunicación más asertiva para la resolución de problemas. (SEP. 2012)
Cabe mencionar que este proceso de acompañamiento durante la formación profesional, se concreta en la atención personalizada de manera individual o a un grupo reducido, por parte de académicos que, apoyándose conceptualmente en las teorías más recientes del aprendizaje, den cumplimiento a lo establecido en el Plan y Programas que señala: “La actividad tutorial a implementar en la Escuela Normal tiene como propósito orientar y dar seguimiento al desarrollo de los estudiantes, lo mismo que apoyarlos en los aspectos cognitivos y afectivos del aprendizaje” (Acuerdo 650, p. 50).
Desde este marco, la formación de los futuros docentes requiere de un profundo análisis en torno a la acción tutorial, puesto que se hace indispensable crear andamiajes efectivos para el desarrollo integral del alumnado. La apuesta radica en que el Programa Institucional de Tutoría de la ENMJN se sustente en un enfoque académico-humanista para el logro de los propósitos del perfil de egreso de los estudiantes. Esto tomando en cuenta que el proceso formativo requiere de la acción docente que se lleva a cabo en el aula, así como complementarse con los procesos de tutoría basada en la resolución de problemas emanados de la realidad escolar donde las alumnas confluyen en cada periodo de prácticas. Desde esta perspectiva la alumna es concebida como un sujeto activo en la conformación de nuevos saberes y la tutoría como una acción que contribuye a un mejor acompañamiento en la formación docente.

La globalización de la sociedad del conocimiento y la información, demanda en el ámbito educativo una docencia centrada en el aprendizaje. Este panorama requiere que las escuelas normales tomen decisiones que les permitan adaptarse a nuevas realidades. Una de estas tareas es el ofrecer formación de calidad, eje vertebral del Programa Institucional de Tutoría.
En la búsqueda de mejorar la formación inicial de maestros, la tutoría debe implementarse en un ambiente comunicación y respeto de los diversos estilos de aprender y la conformación de nuevas formas de actuar. Se trata de conformar una comunidad que aprende, donde los sujetos participantes comparten experiencias diversas que coadyuvan al logro de una formación exitosa. Desde el análisis crítico, ser indiferente al proceso de tutoría o bien mantener una actitud pasiva, se convierte en un vacío dentro del currículo en los espacios actitudinales con lo que se limita el aprendizaje entre pares, las normas de convivencia y el valor de ser docente.
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